TV. ¿Cuánto es demasiado para nuestros hijos?

A Mongolian girl watches television in a house at a tourist campsite in Mongolia's Bulgan province August 11, 2011. Picture taken August 11, 2011. REUTERS/Laurence Tan (MONGOLIA - Tags: SOCIETY TRAVEL) - RTR2RDRY
Studies have shown that watching television is negatively associated with early academic skillsImage: REUTERS/Laurence Tan
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Ver televisión más de un par de horas al día está relacionado con menores habilidades de preparación escolar en los niños de preescolar, especialmente entre los niños de familias de bajos ingresos.

Los hallazgos refuerzan la necesidad de limitar el tiempo frente a las pantallas, como establecen las pautas de la Academia Estadounidense de Pediatría, que en 2001 recomendó que los niños mayores de dos años vieran como máximo dos horas de televisión al día. Estas pautas, actualizadas en octubre de 2016, recomiendan ahora que los niños de entre dos y cinco años vean como máximo una hora de televisión.

«Dado que los estudios han señalado que los niños suelen superar el tiempo recomendado y que actualmente están muy extendidos dispositivos como los teléfonos inteligentes y las tabletas, es posible que el tiempo frente a las pantallas sea más frecuente que nunca», afirma el autor principal, Andrew Ribner, doctorando en el departamento de psicología aplicada de la Universidad de Nueva York.

Resultados según los ingresos familiares

Los estudios han demostrado que ver televisión se asocia negativamente con las habilidades académicas tempranas, pero se sabe poco sobre cómo influye el nivel socioeconómico en el consumo de televisión y el desarrollo infantil. En el estudio actual, publicado en Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, los investigadores examinaron si la relación negativa entre ver televisión y la preparación escolar variaba según los ingresos familiares.

Los investigadores analizaron datos de 807 niños de preescolar de diversos orígenes. Sus padres informaron de los ingresos familiares y del número de horas de televisión que veían sus hijos a diario. No incluyeron en la medición el uso de videojuegos, tabletas ni teléfonos inteligentes.

Se evaluó a los niños mediante pruebas de matemáticas, conocimiento de letras y palabras, y función ejecutiva: competencias cognitivas y socioemocionales clave, entre ellas la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio, consideradas fundamentales para la preparación escolar.

Los hallazgos muestran que el número de horas que los niños pequeños ven televisión está relacionado con un menor nivel de preparación escolar, especialmente en sus habilidades matemáticas y función ejecutiva. La asociación era más marcada cuando veían más de dos horas de televisión.

A medida que disminuían los ingresos familiares, aumentaba la relación entre ver televisión y el deterioro de la preparación escolar; esto significa que ver demasiada televisión perjudica más a los niños de familias de bajos ingresos. Los niños de familias que estaban en el umbral de pobreza o cerca de él (un ingreso anual de unos 21.200 dólares para una familia de cuatro personas) registraron el mayor descenso en la preparación escolar cuando veían más de dos horas de televisión.

Se observó un descenso más moderado en las familias de ingresos medios (definidos como 74.200 dólares al año para una familia de cuatro personas), mientras que no se encontró ninguna relación entre la preparación escolar y el consumo de televisión en los hogares de ingresos altos (definidos como unos 127.000 dólares al año para una familia de cuatro personas).

Matemáticas frente a lectoescritura

Curiosamente, aunque ver televisión se asociaba negativamente con las habilidades matemáticas y la función ejecutiva, no se encontró una relación similar con el conocimiento de letras y palabras. Los investigadores plantean que los programas de televisión, en especial los educativos para niños, podrían contribuir a mejorar la lectoescritura en los niños pequeños de una manera que no se observa en matemáticas.

Aunque el estudio no midió el tipo de contenido que veían los niños ni el contexto en que veían televisión, los investigadores señalan que ambos factores podrían ser relevantes para sus hallazgos, en particular para entender por qué las familias más acomodadas parecían estar protegidas del descenso en la preparación escolar asociado con ver demasiada televisión.

Por ejemplo, es posible que los niños de hogares con mayores ingresos vean más programas educativos y menos entretenimiento, como han señalado estudios anteriores. Además, los padres más acomodados podrían tener más tiempo y recursos, y por ello ser más propensos a ver televisión con sus hijos y ofrecer explicaciones y conversar con ellos, lo que puede favorecer la comprensión.

«Nuestros resultados sugieren que las circunstancias que rodean el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas pueden influir en los efectos perjudiciales sobre los resultados del aprendizaje», afirma Caroline Fitzpatrick, de la Université Sainte-Anne de Canadá, quien también es investigadora afiliada a la Universidad Concordia y coautora del estudio.

Los investigadores recomiendan que los pediatras y los centros de cuidado infantil refuercen las pautas de la AAP y ayuden a los padres a limitar a menos de dos horas al día el tiempo que los niños ven televisión.

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