Esta es exactamente la cantidad de dinero que necesitas para ser feliz

U.S. Dollar banknotes are seen in this photo illustration taken February 12, 2018. REUTERS/Jose Luis Gonzalez/Illustration
Greater household income is not associated with greater joy, according to research.Image: REUTERS/Jose Luis Gonzalez
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Pensemos en tres personas. Todas son mujeres solteras de 33 años que viven en Estados Unidos. Una gana un sueldo anual de 40.000 dólares, otra gana 120.000 y la tercera, 200.000. ¿Quién crees que es más feliz?

Según un estudio publicado recientemente (de acceso restringido) en el pujante campo de la investigación sobre la felicidad, es probable que las dos mujeres con mayores ingresos declaren estar más satisfechas con sus vidas que la que gana 40.000 dólares. Pero, quizá sorprendentemente, los psicólogos que realizaron el estudio concluyen que quien gana 200.000 probablemente no es más feliz que quien gana 120.000. Esto se debe a que los ingresos de ambas mujeres superan los 105.000 dólares, nivel a partir del cual, según la investigación, un mayor ingreso familiar en Estados Unidos no se asocia con una mayor felicidad. El término técnico para este umbral es «punto de saturación de los ingresos».

El estudio se basa en una encuesta sobre satisfacción con la vida realizada a más de 1 millón de personas como parte de la Encuesta Mundial de Gallup. Se pidió a encuestados de todo el mundo que calificaran sus vidas en una escala de 0 a 10, donde 0 representa «la peor vida posible» y 10, «la mejor vida posible». (Este autor se pondría un ocho.)

Los investigadores analizaron la relación entre esta puntuación y los ingresos familiares. Concluyen que, en todas las regiones del mundo, una vez considerados la edad, el género y el estado civil de cada persona, quienes tienen mayores ingresos son más felices. Pero también hallan que hay un nivel de ingresos a partir del cual la felicidad deja de aumentar a medida que se gana más dinero. Este nivel varía según la región: es más alto en Australia y Nueva Zelanda y más bajo en América Latina y el Caribe. Incluso encuentran ciertos indicios de que, en algunos lugares, cuando los ingresos superan el umbral, la satisfacción con la vida disminuye.

El gráfico siguiente muestra el «punto de saturación» en distintas zonas del mundo. Los ingresos se convierten a dólares estadounidenses y se ajustan para tener en cuenta las diferencias de poder adquisitivo entre países.

Estos psicólogos, de la Universidad Purdue y la Universidad de Virginia, no son los primeros en estudiar cómo se relacionan los ingresos con la satisfacción con la vida. En 2010, el dúo galardonado con el Nobel, formado por el economista Angus Deaton y el psicólogo Daniel Kahneman, descubrió, como es bien sabido, que el punto de saturación de los hogares estadounidenses rondaba los 75.000 dólares (unos 84.000 dólares de 2016). Esta nueva investigación amplía el trabajo de Deaton y Kahneman, porque los datos permiten tener en cuenta el número de personas en cada hogar, ofrecen cifras de ingresos más detalladas e incluyen respuestas de muchos más países.

Dan Sacks es economista en la Universidad de Indiana y estudia la relación entre los ingresos y el bienestar subjetivo. En un correo electrónico a Quartz, dice que considera convincente la nueva investigación, aunque está lejos de ser concluyente. Según Sacks, la principal fortaleza del estudio es que los investigadores tienen acceso a un conjunto de datos enorme que, a diferencia de muchos estudios anteriores, incluye a un gran número de personas con ingresos altos. Su principal preocupación es que la investigación se basa en preguntas de encuesta defectuosas.

Las encuestas se basan en ingresos declarados por los propios encuestados, y estudios anteriores muestran que el hecho de que las personas digan que ganan cierta cantidad de dinero no significa que realmente la ganen (PDF). «Puede que, en promedio, las personas que dicen tener ingresos de 150.000 dólares no sean más felices que las que dicen tener ingresos de 100.000», escribe Sacks. «Pero no me convence que las personas que realmente tienen ingresos de 150.000 dólares no sean más felices que las que tienen ingresos de 100.000». También es posible que las personas ricas tiendan a restar importancia a su felicidad en comparación con las personas más pobres.

Además, las personas tienden a responder de manera distinta a las preguntas sobre su felicidad según el día. Hoy puedo decir que mi vida merece un ocho; si me preguntas mañana, quizá diga un siete. La respuesta de una persona en un día determinado permite predecir lo que dirá un mes después, pero la predicción no es muy sólida desde el punto de vista estadístico. Este error de medición dificulta que los investigadores evalúen con gran precisión la relación entre ingresos y felicidad.

Pero supongamos que la investigación es correcta y que hay un punto a partir del cual unos ingresos más altos no predicen una mayor felicidad. ¿Significa eso que, si ya ganas 120.000 dólares, no serías más feliz con un aumento de 30.000?

En absoluto. Las investigaciones sugieren que la persona promedio que gana 150.000 dólares no es más feliz que la persona promedio que gana 120.000. Pero puede que el tipo de persona que gana 120.000 sea fundamentalmente distinto del tipo de persona que gana 150.000. Quizá quienes ganan 150.000 serían menos felices si ganaran 120.000; por eso, su punto de saturación es más alto que el de quienes son felices con 120.000 y no necesitan nada más.

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