La innovación puede ser una importante ventaja competitiva para cualquier economía desarrollada.
Sin embargo, lograr un ritmo de innovación sostenible no es necesariamente sencillo. La realidad es que la innovación es un resultado complejo y difícil de medir, en el que influyen muchas variables distintas a escala nacional.
El gasto en investigación y desarrollo (I+D) es sin duda uno de esos factores: aunque no siempre se correlaciona directamente con los resultados de innovación, representa tiempo, capital y esfuerzo dedicados a investigar y diseñar los productos del futuro.

Medición del gasto en I+D
La infografía de hoy nos llega de HowMuch.net, y compara las cifras de I+D de casi todos los países del mundo. Utiliza datos del Instituto de Estadística de la UNESCO ajustados según la paridad del poder adquisitivo (PPA).
Como pueden ver, el gasto en I+D se concentra en gran medida en la cúspide de la pirámide:
Si sumamos las cifras de Estados Unidos (476.500 millones de dólares) y China (370.600 millones de dólares), representan el 47,0 % del gasto mundial total en I+D. Al añadir Japón y Alemania, el total asciende al 62,5 %.
Al mismo tiempo, los países que no figuran en la lista anterior ni siquiera suman el 15 % del gasto total mundial en I+D.
Como porcentaje del PIB
Medir la I+D en términos absolutos muestra dónde se lleva a cabo la mayor parte de la investigación del mundo, pero no permite identificar a los países que gastan más en términos relativos.
¿Qué países destinan el mayor porcentaje de su economía a la investigación y el desarrollo?
Como pueden ver, países como Corea del Sur y Japón destinan la mayor proporción de sus economías a la I+D, lo que explica en parte que también ocupen puestos tan altos en la lista en términos absolutos.
Mientras tanto, algunas economías más pequeñas, en particular Israel (4,2 %), destinan a la investigación una proporción muy superior a la habitual.


