Desde las brechas tecnológicas hasta los cambios en las normas y la cultura sociales, las distancias y los malentendidos intergeneracionales parecen estar creciendo.
Sin embargo, las investigaciones muestran que las percepciones sobre las diferencias entre generaciones no siempre se corresponden con la realidad.
Michael Bruter, catedrático de Ciencias Políticas de la London School of Economics, habló sobre la brecha y las formas de cerrarla en la Reunión Anual de Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial.
"Cada generación se imagina a sí misma más inteligente que la que la precedió, y más sabia que la que le sigue."
Esta cita, atribuida a George Orwell, resume la brecha percibida entre las distintas generaciones.
O, como expresó Kamala Harris: “¿Acaso crees que acabas de caerte de un cocotero?”
Pero ¿cuál es la realidad?
En una sesión de la Reunión Anual de Nuevos Campeones, Michael Bruter, catedrático de Ciencias Políticas y director del Observatorio de Psicología Electoral de la London School of Economics and Political Science, analizó lo amplia que es realmente la brecha y lo que podría hacerse para cerrarla.
Estos son algunos de los puntos clave de su sesión.
Plantear las preguntas adecuadas
“Nos centramos demasiado en el fondo, y no lo suficiente en los mecanismos de las brechas generacionales”, explicó Bruter. “Como resultado, muchas de las soluciones que hemos intentado para resolver esa brecha han fracasado porque simplemente respondían a la pregunta equivocada.”
Bruter puso como ejemplo las preocupaciones medioambientales, en las que la mayoría esperaría que las generaciones más jóvenes estuvieran más preocupadas que las mayores.
“Si se plantean las cosas en términos de tensiones, preguntando a la gente qué está dispuesta a sacrificar para salvar el planeta y combatir el cambio climático, la realidad es que los jóvenes en realidad no están más dispuestos a hacer sacrificios para salvar el medioambiente que las personas mayores”, explicó.
“Estamos planteando las preguntas de manera equivocada porque utilizamos la concepción tradicional de lo que son la sociedad y la política, según nosotros como generaciones mayores, que no conecta con los jóvenes.”
Explicó que, si bien históricamente podríamos haber considerado que la política, la democracia y las sociedades tratan sobre políticas, ideologías y decisiones, las generaciones más jóvenes tienen una perspectiva diferente.
“Lo que les importa es tener voz en la sociedad, sentir que las élites les escuchan de vez en cuando”, prosiguió Bruter.
“Si solo nos centramos en las políticas, si solo nos centramos en el fondo, estamos formulando preguntas de una manera que no conecta y no responde, en primer lugar, a la inquietud de los jóvenes. Y, como resultado, malinterpretamos a los jóvenes.”
No subestimar la frustración y la desesperanza
Bruter señaló dos de los mayores obstáculos para tender puentes intergeneracionales: la frustración y la desesperanza.
“La frustración surge cuando hay un desajuste entre lo que quieres, lo que esperas de un sistema y lo que obtienes”, explicó. “Los jóvenes tienden a ser mucho más idealistas respecto a la sociedad y la democracia que [las personas mayores]… y, por tanto, no están dispuestos a aceptar el mal menor cuando creen que ninguna de las opciones que se les ofrecen es óptima para ellos.”
La desesperanza, por otro lado, surge cuando la gente siente que las cosas están tan mal que de todos modos no pueden empeorar.
“Lo interesante de la desesperanza es que es verdaderamente intergeneracional. En particular, [en el caso de] las generaciones mayores… la gente siente que sus hijos y nietos no vivirán una vida mejor de la que ellos mismos vivieron.”
Aunque arraigadas en intenciones positivas (desear ver sistemas sociales mejores o proteger a las nuevas generaciones de una menor calidad de vida), la desesperanza y la frustración pueden dificultar enormemente que las distintas generaciones comprendan los puntos de vista de las demás.
Comprender la diferencia entre percepciones y realidad
Las investigaciones muestran que, si bien las distintas generaciones generalmente se perciben de forma positiva, sienten que el otro grupo no les aprecia. Bruter afirmó que esta “percepción especular” es un factor clave que complica la relación entre las distintas generaciones.
“La percepción especular es realmente lo que alimenta las tensiones intergeneracionales en nuestras sociedades, tanto en el norte como en el sur global. Se articula en torno a cuatro grandes dimensiones: la percepción de prejuicio, indiferencia, agresión y humillación”, explicó Bruter.
“Nos encontramos en una situación en la que ninguna generación alberga realmente prejuicios negativos hacia las demás en la vida real.”
Por desgracia, estos problemas de percepción son en realidad más difíciles que los prejuicios reales (pensamientos negativos sobre otros grupos que las personas pueden cuestionar conscientemente). En cambio, afirma: “cada generación siente que solo se está defendiendo de una especie de agresor fantasma formado por las otras generaciones”.
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La reflexión y la conciliación son clave
Afortunadamente, existen formas de ayudar a las personas a superar las percepciones especulares. El Observatorio de Psicología Electoral ha utilizado una combinación de experimentos fisiológicos y visuales, encuestas, estudios de panel, entrevistas y grupos de discusión familiares, y concluye que, al hablar con las generaciones mayores, fomentar la reflexión es clave.
Se ha pedido a los participantes mayores que recuerden experiencias tempranas de alienación o de sentirse incomprendidos, que consideren cómo han cambiado sus opiniones con el tiempo y que aborden las conversaciones con los jóvenes con empatía.
“Está bien no estar de acuerdo”, afirmó Bruter. “La realidad de la vida es que todos tenemos ideas y percepciones distintas, y que nuestros sistemas existen precisamente para gestionarlas y ayudarnos a tomar mejores decisiones colectivas.
“Lo que no está bien, sin embargo, es dar a la gente la sensación de que se la ignora o decirles: ‘Bueno, el sistema funciona para mí’.
“Si queremos que las tensiones intergeneracionales disminuyan, lo que realmente debemos hacer es encontrar formas de acomodar las esperanzas, los deseos y las preocupaciones de las distintas generaciones dentro de un mismo sistema colectivo, aceptando que el sistema tendrá que reformarse [y permitir] funciones mucho más diversas y variadas de las que estaba preparado para desempeñar en un principio.”
Lo más importante que pueden hacer las distintas generaciones es centrarse en las similitudes, en lugar de en las diferencias.
“Lo que debemos entender si queremos que las cosas funcionen mejor es que la mayoría de la gente es en realidad como nosotros”, dijo Bruter. “No somos los únicos que nos preocupamos por los demás. No somos las únicas personas altruistas que intentan encontrar soluciones. La mayoría de la gente quiere que las cosas funcionen. La mayoría quiere ser su mejor versión y, si la escuchamos, podremos cerrar la brecha generacional o intergeneracional.”



