La tecnología femtech está transformando la atención sanitaria de las mujeres. Pero debe incluir a todas

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  • La femtech se expande rápidamente, pero debe ser plenamente inclusiva con las mujeres negras, indígenas y de color (BIPOC).

  • Las mujeres BIPOC sufren una discriminación particular al recibir una atención sanitaria equitativa, algo que las nuevas tecnologías deben tener en cuenta.

  • La insuficiencia de datos de salud sobre las mujeres BIPOC es un problema especialmente difícil.

Cada vez se recurre más a la tecnología para mejorar la atención sanitaria de las mujeres. Femtech, término acuñado en 2016 por la empresaria danesa Ida Tin, es una industria en rápido crecimiento que abarca dispositivos, software y otras aplicaciones tecnológicas relacionadas con la salud física y mental de las mujeres. La industria femtech recibió 2.500 millones de dólares en financiación en 2021 y se prevé que alcance un valor de casi 50.000 millones de dólares en 2025. Las empresas emergentes de femtech están allanando el camino hacia una atención sanitaria más centrada en el consumidor, mediante soluciones accesibles y personalizadas. Aunque el crecimiento de la femtech está ampliando el acceso de las mujeres a la atención sanitaria, es crucial involucrar a las mujeres negras, indígenas y de color (BIPOC) durante todo el ciclo de vida para garantizar la implementación de tecnología responsable y equitativa.

Aunque ha aumentado considerablemente el gasto en investigación y desarrollo de productos sanitarios, solo se destina a la salud de las mujeres el 4 %. Las ciencias médicas han ignorado las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres y, por tanto, han desatendido la atención sanitaria de las mujeres. Pese a esta disparidad, los dispositivos femtech disponibles actualmente en el mercado ya empiezan a abordar problemas de salud de las mujeres que se habían desatendido y estudiado poco, como la salud menstrual, la menopausia y la atención pélvica. Por ejemplo, las primeras aplicaciones de seguimiento del ciclo menstrual se lanzaron en 2013 y, para 2021, al menos 50 millones de mujeres de todo el mundo utilizaban una aplicación de seguimiento menstrual. Además, más de la mitad de las embarazadas en Estados Unidos utilizan aplicaciones de embarazo para la atención prenatal. Es evidente que se necesitan soluciones accesibles y prácticas para atender las necesidades sanitarias de las mujeres.

Es importante reconocer que las mujeres BIPOC afrontan desafíos particulares en lo que respecta a su atención sanitaria. Debido a factores interseccionales, como la raza, la etnia, los ingresos, la educación y otros, las mujeres BIPOC sufren desigualdades en salud y discriminación, lo que ha creado importantes obstáculos para obtener diagnósticos adecuados, tratamientos y una atención de calidad. Por ejemplo, las mujeres negras presentan tasas más altas de mortalidad infantil y materna, algo que puede atribuirse a distintos factores interseccionales, entre ellos los prejuicios implícitos y el racismo estructural. En Estados Unidos, cada vez más mujeres negras buscan médicos negros para evitar el racismo, la discriminación y los prejuicios inconscientes relacionados con su salud.

El sesgo tecnológico

Además, se critica a los dispositivos médicos por sus sesgos raciales. Por ejemplo, se han documentado varios casos de sesgo al utilizar termómetros, radiografías y pulsioxímetros con personas de piel más oscura. De hecho, los estudios muestran que los termómetros de frente son un 26 % menos precisos para los pacientes negros que los termómetros orales. Los dispositivos portátiles y la tecnología de luz verde que se utiliza para registrar actividades físicas, como la frecuencia cardíaca, también han resultado ser imprecisos, sobre todo en personas con una pigmentación más oscura.

También es importante reconocer que la tecnología rara vez es imparcial y que la propia femtech puede perpetuar el racismo médico. Es fundamental corregir estas deficiencias para crear productos equitativos en el mercado. Las empresas de femtech deben reconocer la necesidad de conjuntos de datos equitativos y de investigaciones médicas diversas para abordar los sesgos presentes en los algoritmos actuales. Antes de 2018, los estudios genómicos de enfermedades carecían de una representación diversa: solo incluían un 10 % de datos de personas asiáticas, un 2 % de personas africanas y un 1 % de personas hispanas. La escasez de datos diversos ha tenido consecuencias para el tratamiento de enfermedades que afectan no solo a las mujeres BIPOC, sino también a otros grupos de población. Corregir estas deficiencias en los datos y productos sanitarios es un paso para brindar una mejor atención sanitaria a las mujeres BIPOC.

Además, cada nueva versión de las innovaciones femtech debería recopilar datos de forma ética y con el objetivo de mejorar los resultados sanitarios de las mujeres BIPOC. Los datos se han convertido en un bien de consumo, y los datos médicos se consideran algo que debería compartirse libremente para ayudar a quienes puedan beneficiarse de ellos. Los datos que recopilan los productos femtech son especialmente sensibles e íntimos, y podrían compartirse con terceros. Por ello, se debe informar a las usuarias de cómo se utilizan sus datos y dónde se almacenan, para garantizar la transparencia y proteger su privacidad. Es importante exigir responsabilidades a la industria femtech por distribuir tecnología responsable, proteger la privacidad de las usuarias y realizar cambios que garanticen la equidad y la coherencia.

Igualmente importante, las empresas de femtech pueden contribuir a crear tecnología asequible y accesible para las mujeres BIPOC con bajos ingresos. En un estudio sobre pobreza menstrual realizado por U by Kotex, el 35 % de las encuestadas negras y el 36 % de las encuestadas hispanas afirmaron que les cuesta comprar productos menstruales. Algunas empresas emergentes de femtech ofrecen productos menstruales asequibles y reutilizables, como las copas menstruales, que son así accesibles para las mujeres que quizá no dispongan de recursos económicos para comprar productos menstruales tradicionales. Estos productos femtech pueden aliviar las múltiples cargas derivadas de la pobreza menstrual, como faltar a la escuela o perder ingresos.

¿Qué es la brecha de género?

La industria femtech puede tener un impacto positivo en la vida de las mujeres. En 2022, el 70 % de las empresas femtech analizadas por McKinsey tenían al menos una mujer entre sus fundadores. La participación de las mujeres en el desarrollo de productos dirigidos a ellas es importante, pero también es fundamental que la plantilla sea diversa e inclusiva para abordar el racismo sistémico. Las mujeres BIPOC pueden desempeñar un papel crucial para lograr este objetivo, gracias a su perspectiva singular sobre los desafíos interrelacionados que atañen al género, la raza, la etnia y la situación socioeconómica.

Las mujeres BIPOC deben formar parte del debate para crear tecnología médica responsable y equitativa. La industria femtech tiene el potencial de revolucionar la atención sanitaria de las mujeres BIPOC.

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