Un chatbot de Facebook creó recientemente su propio lenguaje no humano

A 'iJINI' robot, manufactured by Innoplaylab Co., is displayed at the Viva Technology conference in Paris, France, June 15, 2017. REUTERS/Benoit Tessier - RTS1788X
Chatbots also proved to be smart about negotiating and used advanced strategies to improve outcomes.Image: REUTERS/Benoit Tessier
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El futuro del lenguaje

Un informe reciente de Facebooksobre la manera en que los chatbots conversan entre sí ha ofrecido al mundo un vistazo al futuro del lenguaje.

En el informe, investigadores del laboratorio de Investigación en Inteligencia Artificial de Facebook (FAIR)describen cómo entrenaron a sus «agentes de diálogo» para negociar mediante aprendizaje automático. Los chatbots eran alumnos entusiastas y hábiles para cerrar acuerdos, pero los investigadores acabaron dándose cuenta de que debían ajustar el modelo porque los bots estaban creando su propio lenguaje de negociación, apartándose de los idiomas humanos.

Dicho de otro modo, cuando utilizaron un modelo que permitía a los chatbots conversar libremente y emplear el aprendizaje automático para mejorar gradualmente sus estrategias de negociación conversacional mientras charlaban, los bots acabaron creando y utilizando su propio lenguaje no humano.

No es la singularidad, pero sí algo significativo

El desarrollo espontáneo y singular de un lenguaje no humano probablemente fue el avance más desconcertante y emocionante para los investigadores, pero no fue el único. Los chatbots también demostraron ser hábiles para negociar y utilizaron estrategias avanzadas para mejorar sus resultados. Por ejemplo, un bot podía fingir interés por algo que no tenía ningún valor para él, para poder «sacrificarlo» más adelante como parte de un acuerdo.

Aunque los bots de Facebook que buscan gangas no son señal de una singularidad inminente —ni de nada que se acerque siquiera a ese nivel de sofisticación—, son significativos, en parte porque vuelven a demostrar que un ámbito importante que antes suponíamos exclusivo de los seres humanos, el lenguaje, es sin duda un espacio compartido. Este descubrimiento también pone de relieve cuánto nos queda por saber sobre cómo piensan y aprenden las inteligencias artificiales (IA), incluso cuando las creamos y las modelamos a nuestra imagen.

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