3 maneras en que los responsables de políticas pueden hacer más sostenibles las baterías de los vehículos eléctricos

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  • Crece la preocupación por el aumento de la demanda de materias primas y metales utilizados en las baterías de los vehículos eléctricos (VE).

  • La Alianza Global de Baterías reúne a actores públicos y privados para permitir que la producción de baterías se amplíe de forma que contribuya positivamente a los objetivos climáticos.

  • Hemos identificado tres ámbitos que los responsables de políticas deberían abordar para establecer una cadena de valor sostenible para las baterías.

Con la COP26 aún reciente, los líderes mundiales tienen dificultades para tomar medidas medioambientales e impedir que las temperaturas globales aumenten más de 1,5 grados. En las conversaciones sobre el clima, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, presentó un plan internacional para proporcionar tecnología limpia y asequible en todo el mundo de aquí a 2030. Más de 40 líderes mundiales han respaldado y suscrito la nueva Agenda de Avances, incluidos Estados Unidos, la UE, India y China, con el fin de coordinar la innovación ecológica.

La tecnología limpia es claramente clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y llevar a cabo con éxito la transición a las energías renovables. Sin embargo, según las investigaciones más recientes de la AIE, solo dos de las 46 tecnologías y sectores energéticos están «en vías de cumplir» el Escenario de cero emisiones netas para 2050 de la AIE. Si queremos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, debemos ampliar drásticamente y acelerar el desarrollo y el despliegue de tecnologías limpias.

¿Por qué son tan importantes las baterías de los vehículos eléctricos?

La Agencia Internacional de la Energía Perspectivas de la energía en el mundo 2021 señala que «las baterías desempeñan un papel central en la nueva economía energética» y que estas requieren el 60 % de los 27 billones de dólares de inversión en tecnología de energía limpia en 2050. La Alianza Global de Baterías (GBA), una iniciativa de múltiples partes interesadas para establecer una cadena de valor sostenible para las baterías, prevé que la demanda mundial de baterías se multiplicará por 19 entre 2018 y 2030. Esto se debe en gran medida a la electrificación del transporte.

Image: AIE.

Las ventas de vehículos eléctricos (VE) aumentaron un 40 % el año pasado, hasta alcanzar la cifra récord de tres millones, pese a que las ventas totales de automóviles cayeron un 16 % debido a la pandemia. Para 2030, los expertos prevén que el número de VE en circulación alcance la asombrosa cifra de 120 millones. Además, un estudio realizado por la Alianza Global de Baterías (GBA) indica que por cada unidad de capacidad de energía solar que se cree, se necesitará el triple de capacidad de almacenamiento en baterías.

Aunque fabricar el volumen necesario de baterías para vehículos eléctricos será, de por sí, un desafío, también debemos prestar más atención a garantizar que se produzcan de manera sostenible. En muchos casos, la cadena de valor de las baterías sigue siendo relativamente opaca, lo que suscita preocupación por el medio ambiente y la ética en torno a posibles violaciones de los derechos humanos, el trabajo infantil y forzoso y el tratamiento de las baterías al final de su vida útil.

El sector público ya está tomando medidas para garantizar que la cadena de valor de las baterías se amplíe de forma sostenible. Sin embargo, los responsables de políticas de todo el mundo deben respaldar esta labor para que las baterías alcancen todo su potencial de apoyo al Acuerdo de París. La COP26 ofrece una oportunidad ideal para abordar esta cuestión. Estas son tres áreas principales que deben debatirse:

1. Establecer un marco mundial de gobernanza de datos

Un marco de gobernanza será fundamental, junto con el abastecimiento responsable y la circularidad mediante datos verificados y sistemas de trazabilidad digital. Para alcanzar objetivos climáticos ambiciosos, los responsables de políticas, en coordinación con el sector privado, deben acordar principios armonizados para la trazabilidad digital, el acceso y la transparencia. Los datos autenticados pueden utilizarse para verificar las emisiones de GEI de países, empresas y productos, y garantizar que las naciones rindan cuentas por sus contribuciones a las emisiones de GEI.

La COP26 ofrece la oportunidad de impulsar mayores avances en este ámbito. Los responsables de la toma de decisiones deben colaborar para establecer un marco mundial de acceso a los datos y autenticación de las baterías, junto con salvaguardias para la seguridad de los datos. Esto nos permitiría validar y seguir los avances hacia baterías sostenibles, responsables y eficientes en el uso de los recursos. Por ejemplo, en la GBA, organizaciones públicas y privadas trabajan para crear un «Pasaporte de Baterías», que reunirá datos importantes sobre las baterías y servirá como sello de calidad para el sector, aumentando la transparencia en toda la cadena de suministro.

2. Armonizar las políticas a escala mundial para impulsar la circularidad

El reciclaje es fundamental para garantizar que el mercado de las baterías pueda satisfacer la demanda cada vez mayor del sector de los VE y asegurar un suministro sostenible de baterías. El reciclaje de alto rendimiento de las baterías de VE tiene potencial para proporcionar alrededor del 10 % de los materiales para baterías. Esto tiene importantes repercusiones tanto medioambientales como económicas, con un valor aproximado de 10.000 millones de dólares a precios actuales. El mercado de baterías usadas para VE (segunda vida en aplicaciones estacionarias) podría superar los 200 GWh/año en 2030 y cubrir hasta el 60 % de la demanda mundial de capacidad de almacenamiento estacionario de energía ese año.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con las baterías?

Los responsables de políticas deben aprovechar la COP26 para volver a centrar la circularidad en procesos que retengan más valor. Por ejemplo, las normativas sobre baterías y las directivas sobre vehículos al final de su vida útil podrían incluir la normalización de los procesos de reciclaje y el establecimiento de buenas prácticas para desmontar las baterías de forma eficiente. La introducción de la responsabilidad del productor y de modelos alternativos de propiedad también puede garantizar que las baterías se recuperen y reciclen con las mejores tecnologías y conocimientos especializados. Esto es especialmente importante para la industria de las baterías de iones de litio, en la que solo se recicla alrededor del 5 % de las baterías. Por otra parte, un marco de gobernanza de datos fiable puede fomentar la ampliación de la reutilización de las baterías de VE.

También hace falta liderazgo para abordar los obstáculos actuales que dificultan el traslado transfronterizo de baterías de VE destinadas a su reacondicionamiento y reciclaje. Reunir a los responsables de políticas y al sector privado puede ayudar a impulsar recomendaciones clave y proyectos piloto.

3. Fomentar el abastecimiento ético y sostenible de minerales para las baterías de VE

El aumento de la demanda de baterías para VE irá acompañado de un incremento igualmente elevado de la demanda de las materias primas necesarias para fabricarlas, entre ellas litio, cobalto, níquel y manganeso. Por ejemplo, los analistas de Roskill prevén que la demanda de cobalto aumentará hasta las 270.000 toneladas de aquí a 2030, mientras que la demanda de carbonato de litio podría alcanzar los dos millones de toneladas. Gestionar la producción de estos minerales y garantizar que se obtengan de forma ética y sostenible es fundamental para una transición ecológica exitosa.

El papel de los responsables de políticas consiste en reconocer, fomentar y recompensar el cumplimiento de las mejores normas mundiales de producción. Dado el impacto histórico de las prácticas mineras en el medio ambiente y la sociedad, es esencial centrarse de verdad en requisitos rigurosos de desempeño medioambiental y en supervisar su cumplimiento. Esto podría incluir designar los minerales para baterías como «críticos», reconocer el cumplimiento de normas voluntarias «de primer nivel» en las cadenas de suministro y establecer requisitos para prácticas mineras sostenibles, la minería de recuperación y la restauración de tierras. Iniciativas como el «Pasaporte de Baterías» de la GBA también pueden servir como mecanismo para exigir responsabilidades a los actores de las fases iniciales y fomentar un abastecimiento sostenible y responsable en toda la cadena de suministro.

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