Europa del Este se convirtió en un semillero de empresas emergentes tecnológicas. Así lo consiguió

The iconic Chain Bridge of Budapest spans the Danube river and the Royal Palace is seen in the background November 19, 2013. Budapest offers a wealth of choices for lovers of music, art and architecture in a beautiful setting on the Danube river, which bisects the city on the midpoint of its journey from the Black Forest to the Black Sea. To match Trip Tips: TRAVEL-BUDAPEST/ REUTERS/Laszlo Balogh (HUNGARY - Tags: CITYSCAPE SOCIETY TRAVEL) - GM1E9BM0MPQ01
Budapest has made it into the latest European Digital City Index for start-ups.Image: REUTERS/Laszlo Balogh
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Sabes que tu país se está convirtiendo en un centro de innovación tecnológica cuando las empresas de Silicon Valley compran tus empresas emergentes locales por una suma considerable.

Así ocurrió en enero, cuando Fitbit, fabricante estadounidense de pulseras de actividad física, adquirió Vector —fabricante de relojes inteligentes fundado en 2013 que lanzó sus productos dos años después— por 15 millones de dólares.

En Berlín, París y Londres, noticias así apenas harían sudar a los periodistas, pero cuando el país en cuestión era Rumanía, la gente prestó atención.

Fundada en Bucarest, Vector recurrió al talento local para diseñar y fabricar sus relojes inteligentes y después abrió una oficina en Londres: una estrategia que aumenta la visibilidad (y la credibilidad) de las empresas de Europa central y oriental.

Mike Butcher, editor general de TechCrunch, dijo: «Por desgracia, recibir una llamada de alguien cuya sede está en Bulgaria no inspira necesariamente confianza, pero si te llama alguien desde Londres para ofrecerte una solución [tecnológica], nunca lo sabrás».

Entre los centros regionales que figuran en la última edición del Índice de Ciudades Digitales Europeas para empresas emergentes están Tallin (puesto 18 entre las 60 primeras), Budapest (33), Praga (37), Varsovia (38) y Bratislava (41).

Image: EDCI

Otras marcas globales desarrolladas en la región son Skype y TransferWise (en Estonia) y Avast (con sede en la República Checa).

Una característica común de estas empresas es que desarrollan funciones inteligentes que desean las compañías más grandes. En el caso de Vector, incluían diseños ingeniosos y una batería con una autonomía de 30 días. Butcher lo atribuye a lo que llamó una «leve cultura de innovación». Según dijo, estos países «no tienen muchos recursos que puedan derrochar, así que construyen las cosas de manera eficiente».

Una revolución digital

Las antiguas repúblicas satélite de la Unión Soviética se han dado cuenta de que tienen potencial para dar el siguiente salto: pasar a economías impulsadas por empresas basadas en el conocimiento, en lugar de la agricultura, la minería y la industria pesada.

Butcher dijo que «el sistema educativo postsoviético, que no ha cambiado mucho», sigue centrándose en «las matemáticas, las ciencias y la ingeniería, y forma a todos estos ingenieros». Como informó Computer Weekly en 2014: «Polonia destaca por el enorme número de graduados en informática: 40.000 al año».

Atraídas por esta reserva de talento, las inversiones de capital privado y de capital riesgo en empresas de Europa central y oriental alcanzaron casi los 1.600 millones de euros (1.800 millones de dólares estadounidenses) en 2016 —la cifra más alta desde 2009—, según datos de Invest Europe.

Image: Invest Europe

Según el informe Estadísticas de capital privado en Europa central y oriental de 2016, publicado en agosto, el año pasado el capital de inversión se concentró principalmente en Polonia, la República Checa, Lituania, Rumanía y Hungría. El sector que más interés suscitó fue el de bienes y servicios de consumo, que atrajo el 23% del valor de las inversiones; las tecnologías de la información y la comunicación quedaron muy cerca, con el 22%.

Un factor que ha limitado la inversión en la región es el elevado número de entidades estatales, pero la creación de nuevos modelos de negocio más ágiles ha abierto oportunidades para que los emprendedores funden empresas y desarrollen productos al margen de las oligarquías tradicionales. Esto, a su vez, ha atraído a quienes están dispuestos a invertir en la región.

Gobiernos como los de Hungría y Polonia han apoyado activamente el crecimiento de las empresas emergentes mediante la creación de zonas económicas especiales, que ofrecen a los inversores exenciones fiscales y otras ventajas. También han invertido en la infraestructura necesaria para respaldar la tecnología. Como señaló Butcher, muchos de estos países tienen velocidades de Internet que serían la envidia de Estados Unidos y del resto de Europa.

Mientras tanto, el año pasado Polonia anunció planes para convertir sus universidades en centros de innovación, como han hecho las universidades británicas, con el fin de crear nuevas empresas, impulsar su crecimiento y generar invenciones.

Riesgos del ecosistema

A pesar de ello, hay indicios de que se acumulan riesgos. Uno es la posible desventaja de formar a trabajadores altamente cualificados: muchos de los graduados multilingües de la región buscarán empleos mejor remunerados en Europa occidental y Estados Unidos.

Otros riesgos son la inestabilidad en la región, ejemplificada por el conflicto aún vigente entre Rusia y Ucrania, y los gobiernos que a veces exigen impuestos más altos a las entidades extranjeras, lo que puede disuadir a los inversores.

Además, algunos de los lugares que obtuvieron buenos resultados en el mapa de ciudades europeas para empresas emergentes tienen más dificultades para recaudar fondos con los que crecer, lo que quizá apunte a una falta de competencias de marketing, promoción y ventas.

La otra cara se aprecia en las grandes empresas que se instalan en la región. Google, por ejemplo, abrió un campus en Varsovia en 2014, que concebía como un punto de encuentro para emprendedores y talento tecnológico de toda la región.

Ese mismo año, Google puso en marcha New Europe 100, una clasificación anual de los talentos más destacados de Europa central y oriental, así como de las personas o empresas que intentan transformar las sociedades, la política y el entorno empresarial de la región mediante la innovación, el emprendimiento y nuevos enfoques ante problemas existentes.

AeroMobil, empresa eslovaca de coches voladores, es una de las propuestas tecnológicas más prometedoras de Europa central y orientalImage: AeroMobil

La lista más reciente de innovadores se anunciará en noviembre. Entre los candidatos del año pasado había desde AeroMobil, la empresa eslovaca de coches voladores, hasta una aplicación para móviles que ayuda a los migrantes que llegan a Europa por la ruta de los Balcanes.

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