Se habla mucho de una próxima revolución de la movilidad, impulsada por los vehículos eléctricos y otros medios de transporte futuristas. Pero una empresa emergente de Gotemburgo llamada Bzzt está adoptando un enfoque más práctico y utiliza Estocolmo como plataforma de lanzamiento.
Bzzt ofrece un servicio similar al de Uber, pero en lugar de coches utiliza pequeños ciclomotores eléctricos que pueden alcanzar los 45 kilómetros por hora. La visión de la empresa es que los servicios de taxi estén al alcance de todo el mundo en el centro de la ciudad, con tarifas comparables a las del transporte público.

«Nuestra visión es que todo el mundo pueda viajar en taxi y, al mismo tiempo, mejorar la sociedad», afirma Per Nyrenius, cofundador y director de marketing de Bzzt.
Tras probar el servicio con tres de sus vehículos en Gotemburgo durante los últimos dos años, Nyrenius y su cofundador, el director ejecutivo Sven Wolf, se han dirigido ahora a su verdadero mercado objetivo: Estocolmo.
El miércoles pasado, Bzzt puso en circulación su flota de 18 vehículos por las calles de Estocolmo
Los podtaxi, como los llama Bzzt, se parecen a un tuk-tuk eléctrico de los que normalmente se ven en una ciudad del sudeste asiático. Los fabrica Clean Motion, una empresa respaldada por Niklas Zennström, fundador de Skype.
Se puede pedir un podtaxi a través de la aplicación de Bzzt desde cualquier punto del centro de Estocolmo. El cliente solo paga por los metros recorridos, a una tarifa fija de 30 coronas (3 dólares) por kilómetro, independientemente del tráfico. ¿Cómo consigue Bzzt que el servicio sea tan barato? Wolf lo explica:
«Un taxi normal lleva pasajeros, en promedio, entre 15 y 20 minutos por hora, lo cual es muy ineficiente. Nosotros tenemos un sistema y un software propio que optimizan nuestra flota. Así conseguimos una tasa de ocupación más alta, y por eso podemos cobrar menos y seguir pagando un buen sueldo a nuestros conductores».
«Nuestro servicio solo nos cuesta dinero cuando está en funcionamiento, ya que pagamos los salarios por hora. Sabemos que es rentable siempre que tengamos un volumen suficiente de clientes», añade Nyrenius.
Bzzt planta cara a Uber con conciencia ambiental y «mejores condiciones para los conductores»
Aunque Bzzt se inspiró originalmente en Uber y colaboró brevemente con la empresa en Gotemburgo (ofreciendo sus taxipods a través de la aplicación de Uber), Wolf señala varias diferencias entre estas dos empresas que están transformando el transporte urbano.
En primer lugar, Uber «ha pasado por alto por completo el aspecto medioambiental», afirma Wolf. Los vehículos de Bzzt no generan emisiones y, cuando no transportan pasajeros, se aparcan en un garaje subterráneo.
Este mapa muestra la zona del centro de Estocolmo donde está disponible el servicio de Bzzt. Bzzt
La segunda diferencia tiene que ver con la relación de las dos empresas con sus conductores. Últimamente, Uber ha recibido muchas críticas por no considerar empleados a sus conductores. Bzzt sigue una estrategia distinta.
«Todos nuestros conductores tienen contratos por escrito y están sujetos a un convenio con el sindicato sueco de trabajadores del transporte. No necesitamos explotar a nuestro personal para ser rentables. Lo conseguimos manteniendo bajos los costes de combustible, vehículos y seguros», afirma Wolf.
Bzzt quiere ampliar su flota en Estocolmo hasta llegar a 200 podtaxi y desplazar a los vehículos de combustibles fósiles
Bzzt apuesta ahora por Estocolmo y ofrece gratis el primer viaje a los nuevos clientes. Nyrenius espera mejorar el servicio a medida que aumente la demanda y lograr que los tiempos de espera promedio no superen «los tres o cuatro minutos».
Para finales de este año, la empresa se propone ampliar su flota en Estocolmo a 50 vehículos y después cuadruplicarla hasta llegar a 200 en 2018. Pese a los inminentes retos operativos que supone iniciar el servicio en Estocolmo, los fundadores mantienen una visión ambiciosa para su propuesta.
«En los últimos años ha habido una especie de tendencia a democratizar los productos y servicios. Pensemos, por ejemplo, en Spotify, que da acceso a toda la música del mundo. Lo mismo se puede hacer con los taxis del centro de la ciudad y, al mismo tiempo, ir retirando los vehículos de combustibles fósiles. Lo que realmente buscamos es un entorno urbano mejor. La única manera de lograrlo es crear un producto tan bueno que, por encima de cualquier otra consideración, se vuelva omnipresente. Así, el mundo será un lugar mejor», afirma Nyrenius.
Si todo sale bien, Nyrenius y Wolf quieren llevar su concepto revolucionario a otros países. Por ahora, serán los habitantes de Estocolmo quienes demuestren si están dispuestos a subirse a bordo.



