En 1989, Tim Berners-Lee, ingeniero de software del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, tuvo la idea de conectar a científicos de todo el mundo. Quería crear una serie de protocolos automatizados para compartir información: la World Wide Web.
Dos años después, él publicó la primera página web del mundo. Quizás no parecía gran cosa según los estándares actuales, pero fue un momento crucial.
A finales de 1992 había unas 10 páginas web. Esa cifra aumentó a unas 3.000 en 1994, después de que el CERN compartiera públicamente el código del software que hay detrás de la tecnología. Los 20 años siguientes vieron cómo la web se convertía en un fenómeno mundial, y el número de sitios web superó los 1.000 millones.
Hoy, esa cifra es de 1.700 millones y sigue aumentando, aunque solo unos 200 millones de ellos están activos.



