Los drones están salvando vidas en las comunidades remotas de Tanzania

From snakebites to malaria, every minute counts.Image: Deutsche Post DHL Group
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La isla interior más grande de África se encuentra a solo unos pocos kilómetros de la Tanzania continental y es el centro de un programa que cambia vidas y que utiliza drones para entregar ayuda médica vital.

Ukerewe tiene una superficie de 530 km², y está rodeada de 27 islas más pequeñas; alrededor de 400 000 personas viven en el distrito de Ukerewe. Se puede llegar a ella desde dos puntos de partida principales: el más cercano implica un trayecto en barco de solo 3,8 km. El otro requiere un viaje más largo, de tres a cuatro horas desde la ciudad de Mwanza, que se encuentra a 45 km al sur.

En cualquier caso, llegar con prisas no es una opción. Y en caso de accidentes o emergencias, eso puede marcar literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Hay varias instalaciones médicas y clínicas repartidas por la isla, así como un hospital en la ciudad principal de Nansio. Pero un paciente en una de las zonas más remotas de la isla podría tener que viajar durante todo un día para recibir ayuda.

Ahora, en una medida que se hace eco de iniciativas similares en el vecino Ruanda, Tanzania está utilizando un servicio de drones para entregar suministros médicos con rapidez.

Image: Deutsche Post DHL Group

Volar frente a los desafíos de la última milla

El Departamento de Almacenes Médicos (MSD, por sus siglas en inglés) del Gobierno tanzano tiene un almacén en Mwanza que abastece a una red de hospitales de la región del lago Victoria, una zona con una población acumulada de más de 10 millones de personas. Pero el mayor desafío al que se enfrenta el MSD es la última milla de distribución; se trata de un país extenso (dos veces el tamaño del estado estadounidense de California), con una baja densidad de población y redes de transporte deficientes.

«Conozco lugares de Tanzania tan remotos que el MSD podría tardar varios días en entregar suministros médicos», afirma Syriacus Buguzi, médico y defensor de la salud pública, según declaró a Bloomberg. «En última instancia, la vida de las personas se transforma gracias a la entrega oportuna de medicamentos y suministros médicos».

El proyecto tanzano de drones médicos está operado por la empresa de logística DHL y por el especialista en drones Wingcopter. La Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ, la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional) ha aportado alrededor de 170 000 dólares en financiación.

Durante una fase piloto de seis meses se atendió a unos 8000 pacientes, se realizaron 2000 vuelos y se recorrieron 2200 km. Los drones vuelan de forma autónoma y pueden cubrir una distancia de 60 km en unos 40 minutos, reduciendo más de tres horas el tiempo total del trayecto de extremo a extremo.

Cada minuto ahorrado cuenta, sobre todo si, por ejemplo, se envía un antiveneno que salva vidas a una víctima de mordedura de serpiente. Pero también hay muchas enfermedades transmisibles y no transmisibles que requieren con regularidad una respuesta urgente, como explica EF Chang’ah, comisionado del distrito de la isla de Ukerewe: «Nos enfrentamos a varias enfermedades, como la malaria, la fiebre tifoidea, la esquistosomiasis y similares».

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Aplicaciones de drones con los pies en la tierra

Los drones también desempeñan un papel vital en el envío de muestras médicas a la Tanzania continental para su análisis. La sangre extraída para determinar la presencia del VIH o la tuberculosis, así como de otras enfermedades, puede enviarse mediante un servicio de drones programado de dos horas. Esto significa que las personas de zonas remotas tienen acceso a los mismos plazos de obtención de resultados que quienes viven más cerca de los principales hospitales.

Hace cinco o seis años, cuando los drones empezaban a captar la imaginación del público, se hablaba mucho de cómo revolucionarían muchas tareas cotidianas en el mundo desarrollado, como la entrega de compras en línea. No tardaron en detectarse los defectos de esa idea. Desde las preocupaciones de seguridad hasta la necesidad de contar con un piloto con línea de visión en todo momento, esas fantasías acabaron descartándose por considerarse poco probables.

Pero en Tanzania y en el cercano Ruanda se vislumbra un uso más prometedor y pragmático de la tecnología de drones. Ha requerido una actitud más flexible por parte de las autoridades de la que probablemente adoptarían Estados Unidos o la mayor parte de Europa. Cuando hay montañas que superar y lagos que cruzar, cuando hay menos personas y edificios alrededor que hagan más manejable el riesgo de colisión, otras consideraciones tienden a prevalecer. Por ejemplo, cuántas vidas podrían salvarse, ya sea transportando suministros médicos entre Mwanza y Ukerewe o enviando sangre para transfusiones urgentes, como ocurre en Ruanda.

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