Mediante la inversión en transformación digital, las empresas pueden sentar las bases de una resiliencia a largo plazo frente a las crisis futuras.
Desde la modernización de las cadenas de suministro hasta la priorización de la ciberseguridad, las organizaciones deben actuar para seguir el ritmo de la transformación digital.
La recuperación de la pandemia de COVID-19 ofrece una enorme oportunidad para que el mundo priorice la transformación digital y prepare a la economía mundial para el futuro.
Durante la pandemia de COVID-19, las escuelas, los hospitales, las empresas y los gobiernos han dependido más que nunca de la innovación tecnológica para mantener sus operaciones a flote. Mientras las naciones trabajan para reconstruir y revigorizar la economía mundial, los planes de recuperación deben centrarse en crear empleo, invertir en infraestructuras e impulsar la innovación, con la sostenibilidad como eje fundamental.
Tenemos una oportunidad única en una generación para reforzar nuestras economías, de modo que las industrias puedan seguir el ritmo de las tecnologías que cambian rápidamente y sean más resilientes ante las crisis futuras. Nuestro éxito colectivo depende de la capacidad del sector público y privado para mantenerse al día en el interminable viaje que es la transformación digital.
Una encuesta ejecutiva de Deloitte sugiere que las “empresas digitalmente maduras” –empresas en las que la estrategia y la infraestructura digitales están integradas en todas las áreas de su negocio– son más resilientes y ágiles ante una crisis. Además, tienen un mejor rendimiento financiero. Existen algunas áreas cruciales en las que podemos invertir para sentar las bases de una resiliencia a largo plazo frente a las crisis:
Acelerar la transformación empresarial mediante la inclusión digital
La próxima generación de conectividad es el 5G, que seguirá transformando la forma en que trabajamos y vivimos. No solo significa una internet más rápida; el 5G es un nivel más profundo de conectividad que sienta las bases de la Cuarta Revolución Industrial para generar más eficiencia en todas las industrias. Sin embargo, en 2021, casi la mitad de la población mundial seguía sin conexión, y la pandemia puso de manifiesto la brecha digital, ya que las comunidades aún carecen del acceso de banda ancha de alta calidad necesario para el trabajo remoto y el aprendizaje virtual.
Una red 5G abierta –inalámbrica, basada en software y automatizada, en lugar de construida sobre sistemas heredados– proporcionará más oportunidades de empleo y aprendizaje y creará una fuerza laboral mundial más diversa y ágil digitalmente. Las redes 5G abiertas son fundamentales para proporcionar a todas las comunidades –urbanas, rurales y tribales– acceso a una internet asequible y de alta calidad, capaz de respaldar el trabajo y el aprendizaje a distancia. Este tipo de conectividad creará mejores oportunidades económicas y seguridad laboral, ofrecerá apoyo académico a los estudiantes y revitalizará los negocios locales. También puede abrir la puerta a nuevas tecnologías innovadoras, como los vehículos autónomos, las ciudades energéticamente eficientes y los sistemas de agricultura inteligente.
Modernizar las cadenas de suministro para afrontar los desafíos futuros
Desde el inicio de la pandemia, el 94 % de las empresas del Fortune 1000 han sufrido interrupciones en sus cadenas de suministro a causa de la COVID-19. Año y medio después de que muchas empresas realizaran recortes para mantenerse a flote, las industrias se enfrentan a un problema similar porque no pueden atender la demanda a medida que el mundo reabre.
La pandemia puso al descubierto ineficiencias y vulnerabilidades en muchas cadenas de suministro, por lo que las organizaciones deben abordar estos problemas para prepararse ante futuras interrupciones. Las empresas deberían invertir tiempo y recursos en reevaluar sus cadenas de suministro para detectar y corregir sus debilidades. Una vez que identifiquen las vulnerabilidades, pueden utilizar los avances tecnológicos, como los sistemas automatizados y los conocimientos basados en datos, para modernizar sus cadenas de suministro y ser más resilientes. Por ejemplo, los datos en tiempo real pueden utilizarse para detectar problemas en la cadena de suministro en el inventario con rapidez, prediciendo futuras interrupciones y modelizando soluciones. Al utilizar la tecnología para mejorar las cadenas de suministro, las empresas pueden seguir atendiendo a sus clientes, dando empleo a su personal y haciendo crecer su negocio.
Priorizar la ciberseguridad es una parte fundamental de la transformación digital
Tanto el sector público como el privado son víctimas de un aumento de los ataques de ransomware. Dado que se prevé que la ciberdelincuencia cueste al mundo 10,5 billones de dólares anuales hasta 2025, las empresas deben considerar la ciberseguridad como una parte integral de sus estrategias de transformación digital. No solo los ciberataques son peligrosos porque exponen datos confidenciales, sino que también son costosos y requieren mucho tiempo para gestionarse. Al proteger sus datos, las organizaciones pueden centrarse en innovar y seguir operativas.
Las tecnologías innovadoras, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, pueden ayudar a las organizaciones a predecir y mitigar las amenazas de seguridad antes de que ocurran. Las empresas y las naciones deben proteger sus infraestructuras de extremo a extremo, desde la cadena de suministro hasta los servicios y los dispositivos. Estamos viendo cómo muchas empresas invierten en ciberbóvedas –soluciones integrales de recuperación que protegen todo el sistema informático de extremo a extremo para resguardar sus datos. Al proteger todos los ámbitos de su negocio, las empresas reducirán el riesgo de ataques y serán más ciberresilientes a largo plazo.
Mejorar las competencias y recualificar a los trabajadores para una economía en transformación
Existe una brecha de competencias en el sector tecnológico. Según una reciente encuesta de CIO, el 65 % de los líderes tecnológicos afirma que las dificultades de contratación están perjudicando al sector. La pandemia amplió esta brecha, ya que las empresas y sus plantillas tuvieron que adaptarse rápidamente a trabajar y dirigir su negocio a distancia.
A medida que nuestra economía se transforma, las personas deberán aprender nuevas competencias. Tanto los gobiernos como las empresas necesitan mejorar y recualificar a la fuerza laboral para seguir el ritmo de la transformación digital. Al mismo tiempo, la escasez de talento tecnológico significa que debemos incentivar a las personas en las primeras etapas de sus carreras a optar por empleos en funciones tecnológicas críticas, como la ciberseguridad. Las empresas y las organizaciones pueden hacerlo colaborando con las universidades en el diseño de planes de estudio para preparar a los estudiantes para los empleos que requerirá el futuro digital.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a la Cuarta Revolución Industrial?
El Centro de Tecnologías de Frontera e Innovación reúne a científicos, responsables políticos y líderes empresariales para comprender las tecnologías emergentes y sus implicaciones en el mundo real.
Al permitir la colaboración y la experimentación, el Centro ayuda a los socios a traducir la innovación de la investigación en aplicaciones prácticas que abordan desafíos globales compartidos.
Debemos priorizar la inversión en tecnología de infraestructuras y en el desarrollo de competencias en las escuelas para garantizar que la futura fuerza laboral disponga de las herramientas necesarias para triunfar en un mundo transformado digitalmente. Esto incluye garantizar que los estudiantes que aprenden en entornos combinados (en casa y en la escuela) dispongan de herramientas y conectividad de aprendizaje digital asequibles y fiables.
Al pasar de la respuesta a la recuperación, existe una enorme oportunidad para que el mundo priorice una transformación digital sustentada en la sostenibilidad, con el fin de preparar a la economía mundial para el futuro. Todos los gobiernos y sectores tienen un interés directo en fortalecer su infraestructura y su economía para estar preparados ante la próxima disrupción. Esto requiere más que asignar fondos y recursos o comprar nuevo hardware; implica garantizar que los programas adecuados y la infraestructura digital estén en marcha para madurar nuestras economías a medida que el mundo sigue evolucionando.
Con las personas, el planeta y la prosperidad como pilares fundamentales para la cumbre del G20 en Italia, el éxito de una visión global para proteger y mejorar estas tres áreas debe sustentarse en un enfoque sólido de resiliencia económica. Sentar hoy las bases digitales impulsará la transformación del mañana.


