Científicos del sincrotrón nacional británico han aprovechado potentes haces de luz para desenrollar y descifrar virtualmente pergaminos frágiles de hace unos 2.000 años, en un proceso que, según esperan, aportará nuevos conocimientos sobre el mundo antiguo.
Los dos pergaminos completos y los cuatro fragmentos —procedentes de la denominada biblioteca de Herculano, la única que se conserva de la Antigüedad— quedaron sepultados y carbonizados por la mortífera erupción del Monte Vesubio en el año 79 d. C. y son demasiado frágiles para abrirse.
Los objetos se examinaron en las instalaciones de Diamond Light Source, en Oxfordshire, sede del sincrotrón británico, un acelerador de partículas en el que los haces recorren una trayectoria cerrada para producir una luz muchas veces más brillante que la del Sol.
“La idea es, esencialmente, similar a la de un escáner de TAC, en el que se toma una imagen de una persona, una imagen tridimensional de una persona, y se puede cortar para ver los distintos órganos”, explicó Laurent Chapon, director de ciencias físicas de Diamond Light Source.
“Nosotros... hacemos incidir una luz muy intensa a través (del pergamino) y luego detectamos al otro lado una serie de imágenes bidimensionales. A partir de ellas reconstruimos un volumen tridimensional del objeto... para leer el texto de forma no destructiva”, señaló Chapon.
La tinta de los pergaminos es difícil de ver, incluso con un sincrotrón, porque, al igual que el papiro sobre el que está escrita, tiene base de carbono. Pero los científicos esperan que la densidad del papel sea distinta allí donde haya caracteres escritos.
Al escanear los fragmentos en los que se distinguen caracteres, esperan crear un algoritmo de aprendizaje automático que descifre lo escrito en los pergaminos.
Los datos generados por el proceso serán analizados por científicos de la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos, mediante técnicas informáticas avanzadas para descifrar el contenido de los pergaminos.
“La biblioteca de Herculano fue la única que sobrevivió de la Antigüedad y, por ello, el material que contiene es sumamente valioso”, afirmó Brent Seales, catedrático de informática de la Universidad de Kentucky.
“Los textos del mundo antiguo son raros y preciosos, y simplemente no pueden revelarse por ningún otro procedimiento conocido.”

