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Meet the Leader es el pódcast del Foro Económico Mundial que presenta a los principales agentes de cambio del mundo y muestra los hábitos y rasgos sin los cuales los líderes eficaces no podrían trabajar.
Tencent y su «director de eXploración», David Wallerstein, hablan de cómo invertir en innovación puede ayudar a afrontar los mayores desafíos de la Tierra.
Toda gran empresa tiene un director ejecutivo, un CEO. Muchas otras cuentan con directores financieros y de operaciones, CFO y COO. Pero ¿cuántas tienen un CXO, o director de exploración?
David Wallerstein es el CXO de Tencent. En su singular función, busca por todo el mundo innovaciones que podrían cambiarlo, como los aviones eléctricos de despegue y aterrizaje vertical que podrían ayudarnos a combatir la congestión y la expansión urbana, o la inteligencia artificial, que podría mejorar la gestión del agua y ayudar a combatir el cambio climático.
Meet the Leader conversó con David Wallerstein en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial celebrada en Davos en mayo pasado. Wallerstein habló de cómo aborda su singular función en Tencent, de las oportunidades de cambio que ve y de los hábitos sin los que no podría trabajar. A continuación, la transcripción.
Transcripción
Robin Pomeroy, Meet the Leader: David Wallerstein, eres director de exploración en Tencent. Cuéntanos brevemente qué es Tencent y, después, explícanos qué es exactamente un «director de exploración».
David Wallerstein: Muchas gracias por invitarme hoy. Tencent es una empresa tecnológica global. Empezamos en 1998. Tenemos operaciones importantes en China y en todo el mundo. Nuestro comienzo coincidió con la llegada de internet a China. Desde entonces, hemos crecido hasta abarcar todo tipo de tecnologías.
Personalmente, estoy en la empresa desde el año 2000, cuando empecé a trabajar en Tencent. En 2014 adopté un nuevo título. Ya llevaba algún tiempo formando parte del equipo ejecutivo, desde el inicio de mi participación, pero asumí el título de director de eXploración, que entonces era totalmente novedoso. Después de ocho años, he llegado a la conclusión de que es un título muy pertinente que muchas empresas deberían plantearse adoptar.
El cargo de director de exploración consiste en reflexionar sobre los desafíos globales existenciales que afronta la humanidad [... y luego] desarrollar nuevos enfoques, a menudo tecnologías novedosas y revolucionarias, que nos den, como humanidad, más herramientas para afrontar estos grandes desafíos.
David Wallerstein, director de eXploración, Tencent
A ver si puedo explicar qué hace un director de exploración. Creamos este puesto antes de que empezaran todas las conversaciones sobre los criterios ESG y la neutralidad en carbono, y sobre muchos de los temas que se debaten este año en el Foro Económico Mundial.
Por eso, nuestro enfoque es algo distinto de la forma habitual en que quizá las empresas se implican en los criterios ESG. En definitiva, el cargo de director de exploración consiste, por un lado, en reflexionar sobre los desafíos globales y existenciales que afronta la humanidad y, por otro, en desarrollar nuevos enfoques, a menudo tecnologías novedosas y revolucionarias, que nos den más herramientas para afrontar estos grandes desafíos.
Imaginemos que uno se da cuenta de que se avecina un gran desafío, como la escasez de agua. Se pregunta: ¿qué nuevas tecnologías están surgiendo que amplíen las opciones para afrontar este desafío y que podamos apoyar y seguir desarrollando para hacerle frente? Ese es el trabajo.
Robin Pomeroy: Así que exploras innovaciones, cosas que permiten hacer lo que antes no hacíamos. Y te centras específicamente en los criterios ESG, es decir, ambientales, sociales y de gobernanza, un acrónimo del que aquí se habla sin parar. Los escépticos de los criterios ESG dirían que las empresas participan para ganar dinero. Normalmente, un ejecutivo en tu puesto buscaría empresas emergentes que pudieran convertirse en el próximo gran éxito y generar mucho dinero. Supongo que tampoco te molestaría que ocurriera. Pero, por lo que acabas de decir, parece que crees que una empresa puede ganar dinero y crecer, y también lograr resultados en materia ambiental, social y de gobernanza.
Si pensamos en qué cosas deberían ser las más valiosas de la Tierra con el paso del tiempo, deberían ser las que resuelvan los mayores desafíos.
David Wallerstein, director de eXploración, Tencent
David Wallerstein: Exactamente. Así es. Esta estrategia se basa en adoptar la innovación y las tecnologías revolucionarias. Si lo pensamos desde una perspectiva global amplia, las cosas que deberían ser las más valiosas de la Tierra con el paso del tiempo son las que resuelvan los mayores desafíos.
Y si observamos las empresas más valiosas del mundo, a menudo son las que satisfacen una necesidad muy importante de la humanidad. Se trata de mirar hacia el futuro, no demasiado lejos, pero sí lo suficiente: quizá cinco, 10 o 15 años. ¿Qué desafíos inminentes afronta la humanidad ahora, aunque la gente quizá no se dé cuenta, o afrontará cada vez más sin duda, que el mercado aún no atiende, que plantean riesgos importantes y que podrían abordarse con tecnologías revolucionarias? Estas tecnologías nos dan la oportunidad de cambiar radicalmente la forma de abordar esas áreas problemáticas. Y, al captar ese valor mediante una tecnología y una inversión, tenemos la oportunidad de mejorar, si estas estrategias dan buenos resultados, la valoración de nuestras participaciones como accionistas en este tipo de empresas, por ejemplo. Así que puede ser un negocio muy rentable, y tenemos ejemplos de ello.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial sistemas de movilidad sostenibles e inclusivos?
La Plataforma para dar forma al futuro de la movilidad del Foro Económico Mundial trabaja en cuatro sectores: aeroespacial y drones; automoción y nueva movilidad; aviación, viajes y turismo; y cadenas de suministro y transporte. Su objetivo es garantizar que el futuro de la movilidad sea seguro, limpio e inclusivo.
A través de la Coalición Cielos Limpios para el Mañana, más de 100 empresas trabajan juntas para que la aviación mundial funcione con un 10 % de combustible de aviación sostenible para 2030.
En colaboración con UNICEF, el Foro elaboró una carta con importantes empresas navieras, aerolíneas y compañías de logística para apoyar a COVAX en la entrega de más de 1.000 millones de vacunas contra la COVID-19 a comunidades vulnerables de todo el mundo.
El Proyecto Transporte de Carga por Carretera Cero Emisiones y la Coalición P4G-Getting to Zero han generado resultados que demuestran la justificación, los costos y las oportunidades de acelerar la transición al transporte de mercancías sin emisiones.
La iniciativa Medicine from the Sky está utilizando drones para entregar vacunas y medicamentos en zonas remotas de India, donde ha completado más de 300 pruebas con éxito.
La iniciativa Target True Zero del Foro trabaja para acelerar el despliegue y la ampliación de la aviación sin emisiones, aprovechando las tecnologías de vuelo eléctrico y de hidrógeno.
En colaboración con la ciudad de Los Ángeles, la Administración Federal de Aviación y la NASA, el Foro elaboró los Principios del cielo urbano para ayudar a adoptar la movilidad aérea urbana en ciudades de todo el mundo.
El Foro dirigió el desarrollo de la Calificación de Sostenibilidad Espacial para incentivar y promover un enfoque más seguro y sostenible de la gestión de misiones espaciales y la mitigación de desechos en órbita.
La Iniciativa de Automóviles Circulares está contribuyendo a orientar la agenda de políticas de circularidad en el sector automotor, tras recibir el respaldo de países de la Comisión Europea y del Consejo de Transición a los Vehículos de Cero Emisiones; ahora se le ha invitado a apoyar la hoja de ruta política de China.
La red Moving India trabaja con responsables de políticas públicas para impulsar políticas de fabricación de vehículos eléctricos, fomentar la adopción de vehículos de carga por carretera sin emisiones y financiar la transición.
La iniciativa de tarjetas de evaluación de la movilidad urbana —dirigida por la Coalición Global para la Nueva Movilidad del Foro— reúne a operadores de movilidad y ciudades para comparar los avances de la transición hacia sistemas de movilidad urbana sostenibles.
Contáctenos para obtener más información sobre cómo participar.
Robin Pomeroy: Esa iba a ser mi siguiente pregunta. Muchas gracias. ¿Puedes darnos algunos ejemplos de dónde lo has hecho o dónde te gustaría hacerlo?
David Wallerstein: Claro. Como empresa, invertimos en compañías en etapas iniciales. A menudo pueden ser empresas en fase semilla, con unas pocas personas y que recaudan pequeñas cantidades de dinero. En el mundo de la inversión, cientos de miles de dólares suelen ser una cantidad pequeña. Pero analizamos esas inversiones y las hacemos con bastante frecuencia.
Robin Pomeroy: ¿En qué tipos de áreas?
David Wallerstein: Básicamente, en todo tipo de nuevas áreas tecnológicas. Con mi equipo nos centramos en tecnologías profundas. En la cartera que gestiono actualmente en Tencent hay unas 70 empresas, y casi todas trabajan en algún tipo de tecnología profunda. Aproximadamente la mitad podrían dedicarse a tecnologías relacionadas con la salud, es decir, a cuestiones de salud humana.
Robin Pomeroy: ¿Qué es la tecnología profunda?
David Wallerstein: La tecnología profunda consiste en desarrollar un enfoque que vaya más allá del software por sí solo, o que quizá implique una forma muy novedosa de software. Por ejemplo, creo que consideraríamos la inteligencia artificial una tecnología profunda. Con el tiempo, a medida que los métodos, las metodologías y los conocimientos de la tecnología profunda se difunden más en la sociedad, esta se convierte en tecnología convencional. Un ejemplo de algo que ya no sería tecnología profunda es crear una aplicación móvil, por ejemplo, para reservar un hotel. Son herramientas tecnológicas más conocidas, aunque quizá hace 20 años pertenecieran a la categoría de tecnología profunda.
Hoy, en el campo de la informática, la tecnología profunda podría ser un nuevo ámbito revolucionario de la IA, o incluso algo como un nuevo tipo de predicción climática que normalmente requeriría supercomputadoras enormes. Hay muchísimos ejemplos.
Robin Pomeroy: ¿Y el cambio climático es una de las principales áreas en las que te centras, o la principal?
David Wallerstein: Es un área muy importante. Pero, dentro de este marco de exploración, nos sentimos muy cómodos abordando la complejidad, porque buscamos las causas subyacentes e intentamos resolverlas. Al pensar en un problema como el cambio climático, hay que preguntarse por qué tenemos estos desafíos. Se debe a que los seres humanos intentamos satisfacer nuestras necesidades fundamentales de supervivencia, que en última instancia giran en torno a los alimentos, la energía y el agua; lo llamamos «FEW» (food, energy and water, por sus siglas en inglés). Para satisfacer esas necesidades, utilizamos procesos y energía que en realidad no son muy sostenibles.
Es muy comprensible que necesitemos combustibles fósiles, por ejemplo, para calentar nuestras casas. Queremos mantenernos calientes; pasar frío es muy desagradable. Queremos que funcionen los aires acondicionados cuando no estamos cómodos. Esa es una necesidad humana fundamental que debemos satisfacer. Pero lo hacemos mal: la arquitectura que utilizamos tiene defectos y genera una enorme cantidad de residuos. Entonces, la pregunta es: ¿cómo satisfacemos nuestras necesidades fundamentales de una forma resiliente, que mantenga nuestros espacios, por ejemplo, cálidos o frescos y nos proporcione los alimentos que necesitamos, pero que no tenga esos efectos contaminantes tan terribles? Básicamente, hoy usamos tecnología de hace 100 años para satisfacer nuestras necesidades. Pensemos que hace 100 años solo había 2.000 millones de personas en el planeta, y estas ideas eran nuevas: una central eléctrica de carbón no parecía tan peligrosa para la Tierra.
Al construir la primera central eléctrica de carbón o fabricar el primer automóvil de combustión, uno se preguntaba si se produciría otro o si la gente compraría siquiera ese automóvil. Hace 100 años hubo un momento en que había que decidir: ¿me compro un caballo o un automóvil de combustión como un Model T? Costaban más o menos lo mismo. Con el tiempo, la gente se decidió por el automóvil de combustión. ¿Y qué ocurrió? Cada año se venden 100 millones de estos automóviles en la Tierra, y generan cantidades enormes de contaminación. Pasamos de 2.000 millones de personas hace 100 años a casi 8.000 millones hoy. La población se multiplicó enormemente, al igual que los medios que usamos para satisfacer nuestras necesidades de energía, transporte y demás. Esto genera una contaminación masiva. Una parte importante son las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero; no solo CO₂, también metano y otros.
Debemos reconocer que las necesidades que intentamos satisfacer son legítimas. Aplicaciones como el automóvil son una gran idea, pero la arquitectura que usamos para hacerla realidad es equivocada: utilizamos estos combustibles y cadenas de suministro globales que los transportan de una parte del mundo a otra y los llevan hasta el automóvil, y todo lo demás. Hay formas mucho más eficientes de hacerlo, como vemos con los vehículos eléctricos. Se trata de rediseñar la arquitectura para que sea más inteligente y se adapte a la escala actual, sin dejar de reconocer las necesidades humanas que tenemos.
Creo que el debate sobre el cambio climático es, obviamente, importante. Tenemos que hacer mucho más para reducir las emisiones. Pero tampoco podemos ignorar que intentamos satisfacer necesidades humanas fundamentales en todo el mundo. Queremos sacar a la gente de la pobreza y el hambre. Se avecinan desafíos de seguridad alimentaria. No podemos analizar estos problemas desde una perspectiva demasiado limitada, intentando resolver un solo aspecto y olvidando que todo el mundo necesita 1.500 calorías al día, que se necesitan fertilizantes y que debemos atender estas necesidades. Tenemos que rediseñar la arquitectura para que sea más inteligente.
Robin Pomeroy: Entonces, ¿qué soluciones interesantes estás investigando para abordar algunos de esos problemas? Conocemos los vehículos eléctricos; fue interesante la analogía que hiciste: «¿Me compro un caballo o un Ford Model T?». Supongo que hoy quienes tienen la suerte de poder permitirse un automóvil nuevo se preguntan si deberían comprar uno enchufable y si la electricidad que lo alimenta procede de energías renovables. Para muchas de estas cosas ya existe la tecnología. Pero ¿exploras por todo el mundo soluciones que vayan más allá de las bastante convencionales que conozco? Elige el problema que quieras: combustibles, energía, agua o cualquier otro. ¿Hay alguna tecnología que realmente te entusiasme?
Están surgiendo muchas nuevas oportunidades que nos permiten hacer las cosas mejor, de forma más resiliente e inteligente, sin huella ambiental o con la huella mínima imaginable.
David Wallerstein, director de eXploración, Tencent
David Wallerstein: En este momento de la historia, nos centramos mucho en sustituir nuestra arquitectura y seguir innovando como lo ha hecho la humanidad durante los últimos 100-200 años, pero de una forma más resiliente. A veces puede ser un poco aburrido. Las fuentes de electricidad no entusiasman demasiado. Puede que pasemos de una central eléctrica de carbón a una solar o un molino de viento, y estuvo bien hacerlo, pero en cierto modo acabamos donde empezamos. Aun así, son innovaciones importantes y probablemente la mayor parte de nuestro trabajo se concentra en esa área.
Sin embargo, creo que están surgiendo muchas nuevas oportunidades que nos permiten hacer las cosas mejor, de forma más resiliente e inteligente, sin huella ambiental o con la huella mínima imaginable: un enfoque sencillamente mucho mejor que el actual.
E-VTOL
Un ejemplo en el que llevo dedicando mucho tiempo durante los últimos cinco años es la aviación eléctrica y, en particular, una rama de esta llamada aviación eléctrica de despegue y aterrizaje vertical, o E-VTOL. Si no conoces el término, vale mucho la pena buscarlo.
La tecnología E-VTOL permite cargar el avión con una batería como la de un vehículo eléctrico. El avión puede despegar verticalmente, con muy poco ruido y sin contaminación. Pensemos de nuevo en un vehículo eléctrico: no emite contaminación. Obviamente, hay que cargarlo con energía verde. Puede volar cientos de kilómetros muy rápidamente, evitando el tráfico terrestre y demás, y aterrizar en el destino. Ni siquiera es necesario que el destino esté al final de una carretera. Podría estar en lo alto de una montaña o una colina.
Esto permite que la humanidad viaje muy rápidamente a prácticamente cualquier destino que se señale en un mapa, siempre que se tenga permiso para aterrizar allí. Me parece que es la próxima generación del transporte, que irá más allá del automóvil terrestre con el que nos hemos familiarizado durante los últimos cien años. Desde el punto de vista de la eficiencia, básicamente basta con construir estos aviones y lugares donde puedan aterrizar. No necesitan mucho espacio. Se pueden cargar, y hay electricidad en todas partes. Solo hay que conectar la aeronave a la red mediante una interfaz, y ya se está volando: la infraestructura es el aire.
Me interesa mucho esta tecnología para los países en desarrollo. El planeta invierte 1 billón de dólares al año en infraestructura vial. Es la categoría de inversión más grande del mundo. No es la sanidad ni la generación de energía, aunque se lea mucho sobre esta; todo el mundo cree que los presupuestos sanitarios de su país son enormes. En realidad, la mayor categoría de inversión para la humanidad, de 1 billón de dólares al año o más, es la infraestructura vial. Y pienso: claro que contamina; se destinan muchísimos recursos a ella. ¿Cómo podemos imaginar nuevas infraestructuras que sean fundamentalmente mejores porque permitan desplazarse más rápido por el mundo y llegar antes al destino, sin tráfico, usando menos recursos? El avión solo necesita energía renovable. El aire es la infraestructura, y luego se aterriza. Me encantan ejemplos como este, en los que la humanidad avanza con algo más emocionante, que ofrece más posibilidades y utiliza los recursos con mayor eficiencia.
Robin Pomeroy: Has planteado un punto muy interesante sobre los países en desarrollo. Publicamos muchos videos en redes sociales sobre automóviles y taxis voladores, y a todo el mundo le encantan. Pero a veces se tiene la impresión de que son juguetes para ricos. Lo que dices es que podrían ser juguetes para ricos, pero una de sus aplicaciones sería trasladar personas o mercancías en lugares donde hace falta hacerlo, pero que hoy no tienen carreteras.
David Wallerstein: Exactamente. Desde ese punto de vista, es muy emocionante. Si pensamos en la inversión total necesaria para construir infraestructura de transporte y sumamos todos los costos del sistema, se ve que es muy eficiente en cuanto al capital. Entonces surge la pregunta: ¿puede ser una solución global? ¿Por qué no se percibe como algo más global? Creo que solo hace falta comunicarlo, mostrar casos prácticos y colaborar con distintas partes del mundo.
Al mismo tiempo, es cierto que comprar un equipo nuevo, como un avión, resulta caro. Así que la pregunta es quién quiere pagarlo primero. Así es como evolucionará la tecnología. Tesla empezó con automóviles de gama alta, los Model S y Model X, y luego lanzó el Model 3. Quién sabe qué hará a continuación para ofrecer automóviles más asequibles. Y ahora, por supuesto, la industria mundial de los vehículos eléctricos está desarrollando modelos más asequibles. Quizá al principio, durante un tiempo, se sitúe en la gama alta; así funcionan los mercados. Pero con el tiempo debería convertirse en una tecnología de transporte mucho más eficiente para el planeta, especialmente para los países en desarrollo.
Al mismo tiempo, la gente de esos países en desarrollo podrá desplazarse más rápida y eficientemente. ¿Por qué quedarse atrapado en el tráfico? ¿Por qué construir un puente en una zona con poco tránsito, aunque sea absolutamente necesario para poder desplazarse? La experiencia será mejor para esas personas. Pensemos que, en el mundo en desarrollo, la gente pasó directamente a los teléfonos móviles. A menudo no tuvo que usar conexiones telefónicas a internet ni computadoras grandes y aparatosas. Es posible dar un salto tecnológico, y eso es lo que me entusiasma de esta tecnología: permite que los países en desarrollo adopten directamente arquitecturas fundamentalmente mejores.
Escasez de agua
Robin Pomeroy: Otra área que me interesa mucho es la escasez de agua. Cuéntame sobre la película en la que participaste, Day Zero. ¿De qué trata? ¿Cuál fue tu participación?
David Wallerstein: Empecé a hacer Day Zero en 2017. Es un documental, muy serio, sobre la crisis mundial del agua. Se explica, en esencia, por lo siguiente: con el cambio climático están cambiando los patrones de precipitación en la Tierra. En algunos casos hay sequías importantes, que afectan a regiones agrícolas de todo el mundo. En otras partes hay inundaciones: demasiada agua. Cuando esas inundaciones afectan a regiones agrícolas, también nos enfrentamos a otro tipo de presión. Así que la productividad agrícola tendrá que afrontar desafíos por todos lados.
La película realmente intenta explicar esta nueva dinámica desde una perspectiva muy global. No es solo una historia sobre, digamos, Estados Unidos o algún otro lugar del mundo. Es una historia global. Y busca ayudar al público a entender cómo, con el cambio climático, se producen patrones climáticos y de precipitaciones de agua que cambian drásticamente en todo el mundo.
Y la película es muy seria, algo que creo que era novedoso para un documental: que una película sobre el cambio climático fuera muy seria y se centrara en estas áreas clave. Ya está disponible en Amazon Prime en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y en muchas cadenas de televisión de todo el mundo. Esperamos que la gente tenga ocasión de verla.
Robin Pomeroy: En cuanto a la escasez de agua, ¿cuáles cree que son las soluciones? ¿Hay tecnologías que puedan ayudar? Porque, si un país deja de obtener el agua de la forma en que lo ha hecho durante cientos o miles de años, no hay mucho que se pueda hacer, ¿verdad?
Inteligencia artificial en la agricultura y la energía
David Wallerstein: Creo que, en realidad, se puede hacer mucho. Y esto está relacionado con otra área de innovación que nos interesa mucho: la inteligencia artificial.
Permítanme explicarlo. El año pasado publicamos un libro titulado Rearquitecturar la Tierra: inteligencia artificial para la alimentación, la energía y el agua. En realidad, se publicó en China, en chino. Todavía no está en inglés. La premisa del libro es la siguiente: en la mayoría de los países del mundo, desarrollados o en desarrollo, la mayor parte del agua se utiliza en la agricultura —a veces hasta el 70 % del agua nacional— y otro 40-70 %, digamos más bien el 40 %, según la situación del sector energético de cada país, se destina a la energía.
Tomemos un país como Estados Unidos: cerca del 80 % de toda el agua del país circula por el sistema agrícola, aproximadamente el 40 %, y otro 40 % circula por el sistema energético. Esto se debe a la naturaleza de la energía termoeléctrica. La energía termoeléctrica consiste en aplicar calor al agua mientras pasa por el sistema; eso hace girar una turbina y produce energía. La energía nuclear también funciona así. La idea es la siguiente: si se puede usar inteligencia artificial para aplicar con mayor precisión solo la cantidad de agua necesaria a los sistemas agrícola y energético, se puede reducir significativamente el agua que utilizan esos sectores, en particular la agricultura.
A menudo hemos observado en todo el mundo que, al aplicar inteligencia artificial a los cultivos, las plantas suelen estar más sanas cuando se optimiza la cantidad de agua que necesitan; eso significa que, por lo general, los agricultores las riegan en exceso. Se pueden usar sensores y otras formas de inteligencia artificial para determinar cuál es la cantidad óptima de agua que debe suministrarse con precisión a una planta. Y, por lo general, reciben demasiada. Así que, con muchas estrategias para optimizar la salud de una planta, se acaba reduciendo entre un 20 y un 40 % la cantidad de agua utilizada.
Supongamos que se puede lograr una mejora del 20-40 % en el 40-70 % del agua que se utiliza en un país o una región. Es una mejora significativa. No hay que decir: «La agricultura necesita muchísima agua porque tiene que producir alimentos. ¿Qué se supone que debo hacer?». No se trata de eso. Se trata, en realidad, de optimizar la salud de las plantas. De usar tecnologías como la inteligencia artificial para entender de verdad cómo sacar el máximo provecho de cada planta. Queremos mucho a nuestras plantas, ¿verdad? No queremos regarlas en exceso. Y, al mismo tiempo, ahorraremos agua.
Y esta es una idea tan importante que creo que los gobiernos y los ministerios de agricultura todavía no la han adoptado plenamente.
Desplegar estas tecnologías tiene un costo. Hay que contar con los conocimientos necesarios. Puede que haya algunos gastos de capital limitados o costos de adopción, pero, en el conjunto de las cosas, son tecnologías de bajo costo. Y creo que no se aprecia plenamente como estrategia de resiliencia y, también, para alcanzar los objetivos climáticos esta idea de eficiencia, de eficiencia de los recursos y de ahorrar y conservar —conservar— mediante programas informáticos que funcionan con mucha rapidez y eficiencia.
Si me permite añadir algo, existe una relación muy estrecha entre los alimentos, la energía y el agua. Como decía, el agua es un insumo clave para la energía. La energía es un insumo clave para bombear agua en los campos agrícolas. La relación entre estas áreas continúa una y otra vez. Y cuando uno empieza a optimizar los tres aspectos a la vez mediante la inteligencia, puede lograr mejoras muy integrales en una región. Por ejemplo, si ya no necesita bombear agua para sus campos, también habrá ahorrado energía. Así habrá contribuido a equilibrar la red eléctrica. Estará consumiendo menos energía.
Si se pueden retirar de una región las centrales eléctricas de carbón y sustituirlas por energía solar o eólica, se obtiene una forma de energía que no usa agua en absoluto. Ya no hay que hacer cálculos ni nada por el estilo sobre el transporte de agua, porque la energía ahora no requiere agua. Se puede destinar toda esa agua a otra cosa. Resulta muy interesante pensar en estos tres elementos en conjunto: así se pueden desarrollar regiones y sociedades resilientes. Espero que esta idea suscite más debate en todo el mundo.
Robin Pomeroy: Cuéntenos algo sobre usted. Estoy leyendo aquí un artículo que lo describe como «el vegano que toca la guitarra y vive en Palo Alto, California». ¿Cómo llega un vegano que toca la guitarra y vive en Palo Alto, California, a convertirse en alto ejecutivo de una enorme empresa tecnológica china?
David Wallerstein: Bueno, diría que esas cosas parecen ciertas. Confirmo los rumores. Son ciertos. Pero, como dije, estoy en Tencent desde el año 2000. Vivo en China de forma intermitente desde 1994; también he vivido en Estados Unidos e incluso en Japón durante un tiempo, desde finales de los años ochenta o principios de los noventa, creo. Así que he pasado muchos años de mi vida, desde muy joven, incluso cuando estaba en la secundaria en Asia, ya fuera en Japón o en China, y, por supuesto, también en Estados Unidos y otros países occidentales.
Llevo 22 años en la empresa; empecé cuando Tencent tenía 45 empleados, y realmente es como una familia. Muchos de nuestros ejecutivos que estaban allí desde el principio siguen con nosotros. Por eso tenemos relaciones muy estrechas en toda la empresa.
Siempre me pareció que China tenía mucho interés en recibir ideas del resto del mundo y en encontrar la mejor manera de combinar las ideas occidentales con las chinas para el desarrollo. Siempre me sentí muy bienvenido cuando proponía ideas desafiantes e intentaba hacer las cosas de manera poco convencional dentro del equipo.
Aunque probablemente ayuda que hable chino y que también lo lea y lo escriba. A menudo trabajo en chino en el entorno de nuestra empresa en China.
Y luego está todo esto de «vegano que toca la guitarra» que se mencionó. Creo que hay algo muy interesante en el entorno empresarial de China, o al menos en el de Tencent: siempre nos han interesado mucho nuestros hábitos personales y cosas por el estilo. Cuando la gente se enteró de que tocaba la guitarra, quiso organizar eventos y ver lo que podía hacer. Me hacen salir al escenario ante el público.
Y el aspecto de ser vegano, si la gente me pregunta al respecto, despierta mucho interés y curiosidad. He descubierto que el mercado chino tiene mucho interés en la innovación y en nuevos enfoques. En mi función de CXO, intento hacer lo posible para difundir algunas ideas nuevas y nuevas formas de pensar, no solo dentro de Tencent, sino también en todo el mercado chino. Creo que también tenemos la responsabilidad de hacerlo. Pero supongo que, a veces, también entran en juego algunas aficiones personales y cosas por el estilo.
Robin Pomeroy: Entonces, ¿no trajo la guitarra a Davos?
David Wallerstein: No. El año que viene. Si me invitan, haré vibrar el lugar. Solo avísenme.
Robin Pomeroy: ¿Puedo acompañarlo con el bajo?
David Wallerstein: Sí. ¿Estás bromeando? Claro que sí. Creo que a Davos le vendría bien una banda de heavy metal: las tensiones van en aumento en el mundo. Necesitamos desahogarnos. La mayoría lleva corbata y chaqueta. En cuanto salen del lugar, se ponen una camiseta. Quizá podríamos soltarnos un poco el pelo.
Robin Pomeroy: ¿Qué hábito no podría dejar de lado como líder? ¿Qué es lo positivo que hace?
David Wallerstein: ¿Un hábito mío como líder?
Robin Pomeroy: Algo que le funcione a usted y que quizá también les funcione a otras personas.
David Wallerstein: Diría que, según mi propia experiencia, llevo 25 años trabajando y unos 22 en Tencent, y aquí estoy, en el equipo ejecutivo, con responsabilidades de liderazgo, obviamente. Entonces, ¿qué explica realmente todo esto?
Y creo que la buena y la mala noticia es que la respuesta me resulta bastante clara: trabajar constantemente. Pero la cuestión es que, si haces algo que te encanta, no se siente como trabajo. Para ser sincero, intento explicar mi función de CXO como si fuera un trabajo de verdad —y espero que lo sea—, ya llevo ocho años en ella, pero en realidad se parece más a una misión. Pienso en ello constantemente.
Por eso no me gusta usar el término ESG: a veces siento que se imponen algunos de estos conceptos al sector. Y esta presión es positiva. Pero a veces la gente reacciona diciendo: «De acuerdo, dicen que tenemos que hacer algo por la neutralidad de carbono. Así que tengo que averiguar qué palabras usa todo el mundo y luego repetirlas». Pero la realidad de lo que ocurre en el mundo es muy compleja, y creo que la manera de profundizar de verdad es tratarlo como una misión y pensar en ello constantemente.
Iba a decir que hay que trabajar día y noche. Pero, de nuevo, el trabajo no debería sentirse como trabajo. Debería sentirse como un interés sincero por el desafío que afrontamos. Y luego usamos tecnologías, las usamos de verdad, para abordar esos desafíos. Intentamos impulsar estas empresas emergentes, que siempre corren el riesgo de quebrar y cosas así, y darles la oportunidad de crear una solución nueva que beneficie al mundo.
Trata tu trabajo como una misión. Considera que valorar a las personas es el valor fundamental que guía lo que haces en el marco de tu misión.
David Wallerstein, director de Exploración, Tencent
Así que la respuesta tiene dos partes: trata tu trabajo como una misión y considera que valorar a las personas es el valor fundamental que guía lo que haces en el marco de tu misión. Sea cual sea la forma que adopte, sea lo que sea que hagas cada día, siempre estás al servicio de las personas, ¿verdad? Y cuando te implicas de verdad y te entregas de corazón, cuando trabajas día y noche, piensas en estas cosas todo el tiempo; resulta muy fácil hacerlo porque todo gira en torno a la misión de alcanzar ese objetivo.
Lee el ensayo de David Wallerstein: Nuestro mayor desafío: reconfigurar el planeta para acoger a 10 000 millones de personas en 2050
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