¿Se pueden poseer legalmente bienes en el metaverso? Esto dice un profesor de Derecho

Many NFT and metaverse platforms have the right to terminate a person’s ability to access these assets if they breach terms of service.Image: Photo by julien Tromeur on Unsplash
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  • Los entusiastas de las criptomonedas afirman que los NFT permiten ser verdaderos propietarios de artículos digitales, pero un profesor de Derecho discrepa.

  • La propiedad de estos activos no se rige por el derecho de propiedad, sino por el derecho contractual, lo que significa que están completamente controlados por plataformas privadas del metaverso, afirma João Marinotti.

  • Esto significa que los usuarios no son propietarios legales de los activos digitales, sino que las plataformas simplemente les conceden acceso a ellos.

  • Además, muchas plataformas de NFT y metaverso tienen derecho a poner fin a la capacidad de una persona para acceder a estos activos si incumple las condiciones del servicio.

  • El profesor afirma que, junto con la innovación tecnológica, hace falta una reforma legal para que el metaverso pueda llegar a ser lo que promete.

En 2021, una firma de inversión compró 2.000 acres de terrenos por unos 4 millones de dólares estadounidenses. Normalmente, esto no sería noticia, pero en este caso el terreno era virtual. Solo existía en una plataforma del metaverso llamada The Sandbox. Al comprar 792 tokens no fungibles en la cadena de bloques Ethereum, la firma pasó a poseer el equivalente a 1.200 manzanas urbanas.

Pero ¿era así? Resulta que la propiedad legal en el metaverso no es tan sencilla.

La narrativa predominante entre los entusiastas de las criptomonedas, aunque legalmente problemática, sostiene que los NFT permiten ser verdaderos propietarios de artículos digitales en el metaverso por dos motivos: la descentralización y la interoperabilidad. Estas dos características tecnológicas han llevado a algunos a afirmar que los tokens constituyen una prueba irrefutable de propiedad, que puede utilizarse en distintas aplicaciones, entornos y juegos del metaverso. Debido a esta descentralización, algunos también sostienen que la compra y venta de artículos virtuales puede realizarse en la propia cadena de bloques al precio que se quiera, sin permiso de ninguna persona ni empresa.

Pese a estas afirmaciones, la situación jurídica de los «propietarios» virtuales es mucho más compleja. De hecho, la propiedad actual de los activos del metaverso no se rige en absoluto por el derecho de propiedad, sino por el derecho contractual. Como especialista en Derecho que estudia el derecho de propiedad, las políticas tecnológicas y la propiedad legal, creo que lo que muchas empresas llaman «propiedad» en el metaverso no equivale a la propiedad en el mundo físico, y que los consumidores corren el riesgo de ser estafados.

Comprar en el metaverso

Cuando compras un artículo en el metaverso, la compra queda registrada en una transacción de una cadena de bloques, un libro de contabilidad digital que nadie controla y cuyos registros de transacciones no se pueden borrar ni modificar. La compra te otorga la propiedad de un NFT, que no es más que una cadena única de bits. Guardas el NFT en un monedero de criptomonedas que solo tú puedes abrir y que «llevas» contigo dondequiera que vayas en el metaverso. Cada NFT está vinculado a un artículo virtual específico.

Es fácil pensar que, como tu NFT está en tu monedero de criptomonedas, nadie puede quitarte un apartamento virtual, un atuendo o una varita mágica respaldados por ese NFT sin acceder a la clave privada de tu monedero. Por eso, mucha gente cree que el NFT y el artículo digital son lo mismo. Incluso los expertos confunden los NFT con los bienes digitales correspondientes y señalan que, como los NFT son bienes muebles, te permiten ser propietario de bienes digitales en un mundo virtual.

Sin embargo, cuando te incorporas a una plataforma del metaverso, primero debes aceptar sus condiciones del servicio, condiciones de uso o acuerdo de licencia de usuario final. Son documentos jurídicamente vinculantes que definen los derechos y las obligaciones de los usuarios y de la plataforma del metaverso. Por desgracia, y como era de esperar, casi nadie lee realmente las condiciones del servicio. En un estudio, solo el 1,7 % de los usuarios encontró y cuestionó una «cláusula de cesión de hijos» incluida en un documento de condiciones del servicio. Sin saberlo, todos los demás cedieron su primogénito al proveedor ficticio del servicio en línea.

Es en estos documentos extensos y a veces incomprensibles donde las plataformas del metaverso detallan los matices legales de la propiedad virtual. A diferencia de la propia cadena de bloques, las condiciones del servicio de cada plataforma del metaverso están centralizadas y bajo el control absoluto de una sola empresa. Esto plantea un problema grave para la propiedad legal.

La interoperabilidad y la portabilidad son características definitorias del metaverso, lo que significa que deberías poder llevar tus bienes virtuales que no sean inmuebles —tu avatar, tu arte digital, tu varita mágica— de un mundo virtual a otro. Pero los mundos virtuales actuales no están conectados entre sí, y el propio NFT no indica que sea, por ejemplo, una varita mágica. En la situación actual, cada plataforma debe vincular los NFT a sus propios activos digitales exclusivos.

La letra pequeña del mundo virtual

Según las condiciones del servicio, los NFT comprados y los bienes digitales recibidos casi nunca son lo mismo. Los NFT existen en la cadena de bloques. En cambio, los terrenos, bienes y personajes del metaverso existen en servidores privados que ejecutan código propietario y utilizan bases de datos protegidas e inaccesibles.

Esto significa que todos los aspectos visuales y funcionales de los activos digitales —precisamente las características que les dan valor— no están en absoluto en la cadena de bloques. Estos aspectos están completamente controlados por las plataformas privadas del metaverso y sujetos a su control unilateral.

En virtud de sus condiciones del servicio, las plataformas incluso pueden eliminar legalmente tus artículos o regalarlos al desvincular los activos digitales de sus códigos de identificación NFT originales. En definitiva, aunque seas propietario del NFT asociado a tu compra digital, legalmente no eres propietario de los activos digitales ni los posees en sí. En su lugar, las plataformas simplemente te conceden acceso a los activos digitales, y solo durante el tiempo que quieran.

Por ejemplo, un día podrías ser propietario de una pintura digital de 200.000 dólares para tu apartamento en el metaverso y, al día siguiente, podrías descubrir que te han expulsado de la plataforma y que han borrado la pintura, almacenada originalmente en sus bases de datos propietarias. En sentido estricto, seguirías siendo propietario del NFT en la cadena de bloques con su código de identificación original, pero ahora sería funcionalmente inútil y no tendría ningún valor financiero.

Los artículos virtuales pueden venderse en mercados de NFT.Image: Unsplash/Andrey Metelev

Aunque resulte desconcertante, no es un escenario descabellado. Puede que no sea una decisión empresarial acertada para la empresa que opera la plataforma, pero nada en la ley lo impide. Según las condiciones de uso y las condiciones de uso para NFT prémium que rigen los 4 millones de dólares en bienes inmuebles virtuales comprados en The Sandbox, la empresa del metaverso —como muchas otras plataformas de NFT y del metaverso— se reserva el derecho, a su entera discreción, de poner fin a tu capacidad para utilizar o incluso acceder a los activos digitales que compraste.

Si The Sandbox «cree razonablemente» que participaste en alguna de las actividades prohibidas de la plataforma, cuya evaluación exige juicios subjetivos sobre si interferiste con el «disfrute» de la plataforma por parte de otras personas, puede suspender o cancelar de inmediato tu cuenta de usuario y eliminar de su plataforma las imágenes y descripciones de tus NFT. Puede hacerlo sin avisarte ni asumir responsabilidad alguna ante ti.

De hecho, The Sandbox incluso se atribuye el derecho de confiscar de inmediato, en esos casos, cualquier NFT que considere que adquiriste como resultado de las actividades prohibidas. Cómo lograría confiscar con éxito NFT basados en una cadena de bloques es un misterio tecnológico, pero esto plantea más dudas sobre la validez de lo que denomina propiedad virtual.

The Conversation se puso en contacto con The Sandbox para solicitar comentarios, pero no recibió respuesta.

Jurídicamente vinculante

Por si estas cláusulas no fueran suficientemente alarmantes, muchas plataformas del metaverso se reservan el derecho a modificar sus condiciones del servicio en cualquier momento con poco o ningún aviso efectivo. Esto significa que los usuarios tendrían que actualizar y volver a leer constantemente las condiciones para asegurarse de no realizar ninguna actividad prohibida recientemente que pudiera llevar a la eliminación de sus activos «comprados» o incluso de sus cuentas completas.

La tecnología por sí sola no allanará el camino hacia la verdadera propiedad de los activos digitales en el metaverso. Los NFT no pueden eludir el control centralizado que las plataformas del metaverso tienen actualmente y seguirán ejerciendo mediante sus condiciones contractuales del servicio. En definitiva, hace falta una reforma legal, junto con la innovación tecnológica, para que el metaverso pueda llegar a ser lo que promete.

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