La preocupación por el desplazamiento de los trabajadores está muy extendida en las economías desarrolladas, donde la atención se ha centrado recientemente en la polarización del mercado laboral: el fenómeno por el que los salarios y el empleo de los trabajadores con cualificaciones altas y bajas aumentan en relación con los de quienes tienen cualificaciones medias (Autor y Dorn 2013, Goos et al. 2014). La principal explicación que ha surgido para explicar la polarización es la «rutinización». Los trabajadores con cualificaciones medias realizan tareas rutinarias que las tecnologías de la información y la informática (TIC) pueden automatizar fácilmente. Esto ha provocado un desplazamiento laboral pronunciado y un débil crecimiento salarial, a medida que el precio real del capital informático ha caído drásticamente (Acemoglu y Autor 2011).
Se ha documentado que la rutinización explica la polarización en muchas economías desarrolladas, entre ellas Estados Unidos, Japón y varias economías de Europa occidental (por ejemplo, Spitz-Oener 2006, Autor y Dorn 2013, Michaels et al. 2013, Goos et. al. 2014, Ikenaga y Kamibayashi 2016). Sin embargo, hasta la fecha se sabe poco sobre la incidencia de la rutinización en los mercados emergentes y sobre si la difusión mundial de la tecnología ha provocado —o provocará— la polarización de sus mercados laborales. Dado que albergan una parte considerable de la fuerza laboral mundial, las consecuencias de la rutinización en los mercados emergentes para el empleo, el crecimiento y la desigualdad podrían ser profundas, y traer consigo una desindustrialización prematura e interrumpir la convergencia de los ingresos (Rodrik 2016, Berg et al. 2018, FMI 2018).
¿En qué medida están expuestos los empleos de los mercados emergentes a la automatización mediante las TIC? ¿De qué indicadores actuales del mercado laboral podemos servirnos para evaluar sus perspectivas de polarización? ¿Qué implican las tendencias recientes para la erosión de los empleos con cualificaciones medias en estas economías? Las respuestas a estas preguntas son muy pertinentes para diseñar políticas de educación, industria y bienestar público en los mercados emergentes.
La exposición a la rutinización en las economías emergentes y desarrolladas
En un nuevo artículo, Benjamin Hilgenstock y yo proponemos una medida de la exposición a la rutinización —es decir, el riesgo de desplazamiento laboral por las tecnologías de la información— que puede ayudar a responder estas preguntas (Das y Hilgenstock 2018). Al combinar el potencial intrínseco de una ocupación para ser rutinizable con su proporción en el empleo, las medidas de exposición indican cuán intensivo es el uso de mano de obra en tareas rutinarias en un país y, por tanto, en qué medida los empleos corren el riesgo de rutinizarse. A partir de censos nacionales y encuestas laborales de 160 países entre 1960 y 2015, establecemos nuevos hechos sobre la exposición a la rutinización en todo el mundo, descubrimos diferencias sistemáticas entre los niveles y la evolución de la exposición en las economías emergentes y desarrolladas, y extraemos sus consecuencias para la polarización.
Un primer hallazgo es que la mano de obra de los mercados emergentes está mucho menos expuesta a la rutinización que la de los países desarrollados, y siguió estando menos expuesta durante el cuarto de siglo comprendido entre 1990 y 2015. Este hallazgo coincide con la opinión ampliamente extendida de que la producción requiere menos capital en los mercados emergentes, donde los empleos se concentran en tareas manuales de baja cualificación, intrínsecamente menos susceptibles de automatización.
En segundo lugar, la exposición inicial a la rutinización contiene señales importantes sobre los cambios a largo plazo en la distribución del empleo rutinario y, por tanto, sobre las perspectivas de polarización. Sin embargo, identificamos una marcada asimetría según la etapa de desarrollo económico: entre las economías desarrolladas, que desde el principio estaban muy expuestas a la rutinización, cuanto mayor era la exposición inicial,menor era la exposición posterior. En cambio, entre las economías emergentes, que inicialmente tenían una baja exposición a la rutinización, cuanto mayor era la exposición inicial, menor era el posterioraumentode la exposición. La figura 1 ilustra esta notable diferencia en la evolución de la exposición desde 1990.
Figura 1 Evolución de la exposición a la rutinización, 1990-2015

¿Qué explica estas divergencias en la evolución de la exposición a la rutinización y qué consecuencias anuncian? En las economías desarrolladas, donde la exposición inicial era elevada, nuestros resultados concuerdan con la bibliografía: la caída del precio de las tecnologías de automatización, junto con la deslocalización de empleos con muchas tareas rutinarias a lugares con mano de obra barata, provocó un intenso desplazamiento de la mano de obra que realizaba tareas rutinarias y convirtió la tarea marginal en algomenosrutinario, reduciendo así la exposición a la rutinización. Ambos factores importan: en los países con niveles iniciales de exposición más o menos equivalentes, aquellos en los que el precio del capital cayó más también experimentaron mayores descensos de la exposición; y, entre los países que afrontaron una caída más o menos similar del precio del capital, aquellos con una exposición inicial más alta terminaron, en general, menos expuestos a la rutinización.
En cambio, en los mercados emergentes el precio del capital apenas cayó, o no cayó en absoluto, durante este periodo. Identificamos otras dos fuerzas detrás del aumento de la exposición a la rutinización: la transformación estructural en curso de estas economías y la globalización del comercio. La transformación estructural ha trasladado mano de obra de empleos agrícolas no rutinarios a empleos manufactureros y de servicios con muchas tareas rutinarias (Bárányi y Siegel 2018). A ello se ha sumado el auge de la deslocalización, que ha transferido empleos fabriles y de servicios con muchas tareas rutinarias de los países desarrollados a sus homólogos en desarrollo (Blinder y Krueger 2013, Lian 2018). Estos hallazgos son nuevos para la bibliografía sobre polarización y ofrecen un contraste interesante con las fuerzas, ampliamente estudiadas, que impulsan la rutinización en las economías desarrolladas.
Consecuencias del aumento de la exposición a la rutinización en los mercados emergentes
Una consecuencia importante de la evolución asimétrica de la exposición a la rutinización en los mercados desarrollados y emergentes es la convergencia mundial de los niveles de exposición, ya que la exposición a la rutinización en las economías emergentes aumenta hasta acercarse a los niveles que antes se observaban en las naciones desarrolladas (figura 2).
Figura 2 Tendencias de la exposición a la rutinización en todo el mundo

¿Qué implican estas tendencias para el futuro de los mercados laborales de los mercados emergentes? Una consecuencia inmediata es que sus mercados laborales están cada vez más expuestos a las disrupciones tecnológicas. La experiencia de las economías desarrolladas sugiere que el aumento de la exposición a la rutinización puede provocar desplazamientos laborales a gran escala, sobre todo si se tiene en cuenta el ritmo al que algunos grandes mercados emergentes ya están automatizando la producción. Nuevas caídas del coste del capital también podrían llevar a las economías desarrolladas a automatizar en lugar de deslocalizar empleos, agravando las pérdidas de empleo que podría causar la automatización en los mercados emergentes. Estas dinámicas tecnológicas podrían erosionar el empleo con cualificaciones medias antes en el proceso de convergencia que en las economías desarrolladas, y propiciar una desindustrialización prematura (Maloney y Molina 2016, Rodrik 2016).
Sin embargo, nuestro análisis subraya que es probable que estos desplazamientos sean episódicos a corto plazo: surgirían esporádicamente en algunas grandes industrias manufactureras de unos pocos mercados emergentes importantes, pero no se extenderían hasta alterar los mercados laborales emergentes a una escala macroeconómica significativa, al menos durante los próximos cinco años. Esto se debe a que el aumento de la exposición a la rutinización no provoca por sí solo pérdidas de empleo sin un detonante económico claro, como una fuerte caída del precio relativo del capital. Además, la deslocalización de empleos, aunque se esté ralentizando, sigue elevando la demanda de mano de obra para tareas rutinarias en los mercados emergentes. Asimismo, aunque algunos centros de exportación de Asia están experimentando un aumento salarial, se prevé que, en los mercados emergentes en su conjunto, el precio de los bienes de inversión se mantenga contenido y muy por encima de los costes laborales y de otros factores durante algún tiempo (Das y Hilgenstock 2018).
Conclusiones
En este artículo combinamos datos sobre la intensidad de tareas rutinarias en las ocupaciones con la distribución del empleo por ocupación para calcular la exposición de un país a la rutinización y mostrar que la exposición inicial a la rutinización permite predecir la evolución futura del mercado laboral. A partir de una serie temporal transnacional de los niveles de exposición, nuestro análisis indica que, aunque no es inminente un desplazamiento laboral a gran escala, los mercados emergentes están cada vez más expuestos a la rutinización —y, por tanto, a la polarización del mercado laboral— debido a los efectos a largo plazo de la transformación estructural y la relocalización de empleos con muchas tareas rutinarias.
La base de datos sobre la exposición a la rutinización puede aplicarse ampliamente a temas que van más allá de la polarización del mercado laboral. Puesto que la exposición a la rutinización en un periodo inicial es exógena a las perturbaciones posteriores, la heterogeneidad de los niveles de exposición entre países aporta una variación importante para responder preguntas sobre el impacto causal a largo plazo de los avances tecnológicos en las tecnologías de la información sobre los resultados macroeconómicos. Estos datos se han utilizado recientemente para cuantificar el efecto de la exposición inicial a la rutinización en la participación del trabajo en la renta (Dao et. al. 2017), la participación en la fuerza laboral (Grigoli et al. 2018), los ingresos de la clase media (Nakamura 2018) y el desempleo juvenil (Ahn et. al., de próxima publicación).


