Puede que Tiburón nos haya infundido un miedo irracional a los tiburones, pero para los bañistas y surfistas de Australia el riesgo de sufrir un ataque puede ser muy real. Con el objetivo de hacer más seguras sus playas, un grupo de investigadores australianos ha creado un nuevo dron detector de tiburones, capaz de localizar desde el aire a estos peces mortíferos.

Más rápido y preciso que el ojo humano, SharkSpotter utiliza inteligencia artificial para analizar imágenes captadas desde el cielo por el dron. Los tiburones se distinguen en las imágenes de surfistas, bañistas y otros animales marinos, como delfines y rayas, mientras que un altavoz a bordo puede avisar a las personas que están en el agua para alertarlas del peligro.
Los drones han sido desarrollados por The Little Ripper Group, que colaboró con investigadores de la Facultad de Software de la University of Technology Sydney.
Los drones de The Little Ripper ya se habían equipado con dispositivos «shark shield» que bombardean a los tiburones con pulsos eléctricos para irritarlos y disuadirlos de acercarse a la zona.
A partir de septiembre, los drones comenzarán a patrullar las playas de Nueva Gales del Sur y Queensland, en la costa este de Australia.
En 2016 se registraron en Australia 26 ataques de tiburón no provocados, dos de ellos mortales, según la Taronga Conservation Society. En comparación con la cantidad de visitantes de las playas del país (se calcula que 40.000 personas visitan la playa de Bondi en el día de Navidad), se trata de una cifra relativamente baja. Pero, pese a las largas listas de cosas que tienen más probabilidades de matarte que los tiburones —entre ellas, las vacas, las bañeras y los cortacéspedes—, el temor a un ataque de estos depredadores con dientes sigue pesando mucho en la mente de los australianos.


