¿Deberían preocuparse las universidades por las crecientes capacidades de la IA?

Person coding with MacBook Pro
If a piece of writing was 49 per cent written by AI, with the remaining 51 per cent written by a human, is this considered original work?Image: Unsplash/ Danial Igdery
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  • El uso de la tecnología en la redacción académica ya está muy extendido: docentes y estudiantes utilizan herramientas basadas en IA para apoyar el trabajo que realizan.

  • Sin embargo, a medida que la IA se vuelve cada vez más avanzada, las instituciones deben definir con claridad qué se considera asistencia de IA y qué constituye plagio o trampa, escribe un académico.

  • Por ejemplo, si una pieza escrita fue redactada en un 49 % por IA y el 51 % restante por una persona, ¿se considera una obra original?

El drástico aumento del aprendizaje en línea durante la pandemia de COVID-19 puso de relieve las preocupaciones sobre el papel de la tecnología en la vigilancia de los exámenes y también en las trampas de los estudiantes.

Algunas universidades han informado de un aumento de las trampas durante la pandemia, y estas preocupaciones surgen en un contexto en el que las tecnologías que permiten automatizar la escritura siguen mejorando.

En los últimos dos años, la capacidad de la inteligencia artificial para generar textos ha avanzado de forma considerable, en particular con el desarrollo de lo que se conoce como el generador de lenguaje GPT-3. Gracias a ello, empresas como Google, Microsoft y NVIDIA ya pueden producir textos «similares a los humanos».

La escritura generada por IA ha elevado las exigencias en cuanto a cómo evaluarán las universidades y escuelas qué constituye una conducta académica indebida, como el plagio. Como académicos interesados en la integridad académica y en las intersecciones entre el trabajo, la sociedad y la labor docente, creemos que los docentes y los padres deberían, como mínimo, prestar mucha atención a estos importantes avances.

IA y redacción académica

El uso de la tecnología en la redacción académica ya está muy extendido. Por ejemplo, muchas universidades ya utilizan detectores de plagio basados en textos, como Turnitin, mientras que los estudiantes pueden usar Grammarly, un asistente de escritura en la nube. Entre los ejemplos de apoyo a la escritura se incluyen la generación automática de textos, la extracción, la predicción, la minería de textos, el llenado de formularios, la paráfrasis, la traducción y la transcripción.

Los avances en la tecnología de IA han dado lugar a nuevas herramientas, productos y servicios que se ofrecen a quienes escriben para mejorar el contenido y la eficiencia. A medida que mejoren, pronto artículos enteros o ensayos podrían ser generados y redactados íntegramente por inteligencia artificial. En las escuelas, las repercusiones de estos avances sin duda darán forma al futuro del aprendizaje, la escritura y la enseñanza.

Las preocupaciones por las conductas indebidas ya están muy extendidas

Las investigaciones han revelado que las preocupaciones por las conductas académicas indebidas ya están muy extendidas en las instituciones de educación superior de Canadá y de otros países.

En Canadá, hay pocos datos sobre las tasas de conductas indebidas. Una investigación publicada en 2006, basada en datos de estudiantes mayoritariamente de grado de 11 instituciones de educación superior reveló que el 53 % declaró haber incurrido en uno o más casos de trampa grave en trabajos escritos, definida como copiar material sin incluir notas al pie, copiar material casi palabra por palabra, entregar un trabajo hecho por otra persona, inventar o falsificar una bibliografía, o presentar un trabajo que habían comprado o conseguido gratis de otra persona.

Es muy probable que las conductas académicas indebidas estén infradeclaradas en las instituciones de educación superior canadienses.

Hay distintos tipos de infracciones a la integridad académica, entre ellas el plagio, la contratación de terceros para hacer trampa (cuando los estudiantes contratan a otras personas para que escriban sus trabajos) y las trampas en los exámenes, entre otras.

Lamentablemente, la tecnología permite a los estudiantes recurrir a su ingenio y espíritu emprendedor para hacer trampa. Estas preocupaciones también atañen a los miembros del profesorado, los académicos y los escritores de otros ámbitos, y plantean nuevas inquietudes sobre la integridad académica y la IA, como las siguientes:

  • Si una pieza escrita fue redactada en un 49 % por IA y el 51 % restante por una persona, ¿se considera una obra original?

  • ¿Y si un ensayo fue redactado en un 100 % por IA, pero un estudiante escribió parte del código por su cuenta?

  • ¿Qué se considera «asistencia de IA» y qué se considera «trampa académica»?

  • ¿Se aplican a los estudiantes las mismas reglas que a los académicos y los investigadores?

Nos planteamos estas preguntas en nuestra propia investigación, y sabemos que, ante todo esto, los docentes tendrán que considerar cómo evaluar eficazmente la escritura a medida que estas tecnologías mejoren.

La IA está llamada a crecer.Image: Statsita

¿Refuerza o debilita la integridad?

En la actualidad, los docentes y responsables educativos cuentan con poca orientación, políticas o supervisión en materia de tecnología, IA e integridad académica.

Durante el último año, la COVID-19 ha llevado a más estudiantes a aprender en línea, un ámbito en el que los docentes pueden conocer menos a sus propios estudiantes y, por tanto, quizá también sus escritos.

Aunque sigue siendo imposible predecir el futuro de estas tecnologías y sus repercusiones en la educación, podemos intentar discernir algunas de las principales tendencias y trayectorias que influirán en la enseñanza, el aprendizaje y la investigación.

Tecnología y automatización en la educación

Una de las principales preocupaciones de cara al futuro es la aparente tendencia hacia una mayor automatización de la educación mediante la cual las empresas de tecnología educativa ofrecen productos básicos, como herramientas de escritura, como soluciones propuestas para los diversos «problemas» de la educación.

Un ejemplo es la evaluación automatizada del trabajo de los estudiantes, como la calificación automatizada de los textos escritos por estudiantes. Ya existen numerosos productos comerciales para la calificación automatizada, aunque los académicos y docentes aún no han explorado plenamente la ética de estas tecnologías.

En general, los avances tecnológicos están transformando rápidamente el panorama tradicional de la integridad académica y la autoría. Estos avances también suscitan preocupación por el desplazamiento del control profesional, que pasa de los docentes a otros actores y por las nuevas expectativas cada vez mayores de alfabetización digital en entornos laborales precarios.

Estas complejidades, preocupaciones y preguntas exigirán más reflexión y debate. En un futuro muy próximo, las partes interesadas en la educación de todos los niveles tendrán que responder y replantear las definiciones y los valores en torno al plagio, la originalidad, la ética académica y el trabajo académico.

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