¿Te subirías a un barco sin conductor?
¿Quizá podría llevarte al trabajo? ¿O recoger tu basura? ¿O entregar tu pedido de comida para llevar del viernes por la noche?
En Ámsterdam, donde el 25 % de la superficie de la ciudad es agua, los vehículos flotantes autónomos podrían hacerse realidad pronto.
El proyecto Roboat tiene como objetivo diseñar y desplegar una flota de barcos autónomos que ayude a reducir el estrés de la vida urbana. Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts y del AMS Institute de Ámsterdam han probado versiones en miniatura de las embarcaciones: la siguiente fase del programa probará embarcaciones más grandes.

El proyecto destaca cómo el transporte se orienta cada vez más hacia la automatización, y se hace eco de los temas abordados en la iniciativa Dar forma al futuro de la movilidad del Foro Económico Mundial, que analiza cómo los sistemas de transporte mundiales pueden hacerse más seguros, limpios e inclusivos.

Los fabricantes de automóviles ya compiten por fabricar vehículos sin conductor, y los especialistas marítimos de todo el mundo estudian ideas similares. En los fiordos de Noruega, se han probado embarcaciones autónomas, mientras que en los océanos más grandes podrían verse pronto buques portacontenedores no tripulados. Estos vehículos utilizan una serie de sensores para escanear su entorno, envían la información a un sistema de inteligencia artificial que la procesa y, después, transmiten las instrucciones de conducción.

Los beneficios probablemente sean amplios, ya que las Naciones Unidas estiman que más del 90 % del comercio mundial se transporta por mar. Aun así, algunos expertos han afirmado que la automatización de las embarcaciones podría aumentar los secuestros y hacerlas susceptibles a los ataques informáticos.
Otros han expresado preocupación porque la regulación no podrá seguir el ritmo de las rápidas innovaciones. El Comité de Seguridad Marítima de la Organización Marítima Internacional ha incluido en su agenda los buques de superficie autónomos y estudia la seguridad operativa, la protección frente a amenazas, las interacciones con los puertos, el practicaje, la respuesta a incidentes y la protección del medio marino.
En Ámsterdam, el proyecto Roboat, de cinco años y con un presupuesto de 25 millones de euros (29 millones de dólares), contempla que los barcos automatizados transporten mercancías, personas y basura, además de recopilar datos sobre la calidad del agua y los niveles de contaminación.
En el distrito Centrum de la ciudad, donde los residentes dejan actualmente la basura en la acera para su recogida y los grandes camiones generan congestión, contaminación y ruido en las históricas calles, los Roboats podrían funcionar como “contenedores flotantes” que se llevan los residuos. Los investigadores afirman que el 70 % del distrito podría atenderse de esta forma.

Y la tecnología tiene otros usos innovadores que los investigadores denominan “infraestructura a demanda”. Por ejemplo, en rutas concurridas, durante las horas punta, los barcos podrían formar un puente temporal para aliviar la presión sobre las carreteras, o bien unirse para crear una plataforma flotante para conciertos o mercados temporales.
“Imaginamos que este uso de barcos autónomos podría promover una alimentación más saludable y crear nuevos espacios públicos para Ámsterdam”, escribieron los investigadores en su sitio web.


