El final: cómo este algoritmo mejora las historias automatizadas

The signature reading "Napoleon" written by the aide of late French Emperor Napoleon weeks before his death is seen on documents coming from a private collection of eight codicils dictated by the incapacitated Emperor and displayed in Paris, September 26, 2013. Following his defeat at the Battle of Waterloo, Napoleon was exiled to the remote South Atlantic island of St Helena where he lived out his days and died on May 5, 1821. The documents to be auctioned come from a private collection and are two of eight codicils to the emperor's will, most of which are kept at the French national archives. The documents themselves are currently being housed in a book shop in central Paris but will go under the hammer on November 6th and are expected to fetch between 80,000 and 120,000 euros. REUTERS/Christian Hartmann (FRANCE - Tags: SOCIETY) - PM1E99Q1AUU01
Technology is now getting creative.Image: REUTERS/Christian Hartmann
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El problema es que la mayoría de los algoritmos para generar el final de una historia tienden a favorecer frases genéricas, como «Lo pasaron muy bien» o «Él estaba triste». Puede que sean aburridas, pero Alan Black, profesor del Instituto de Tecnologías del Lenguaje de la Universidad Carnegie Mellon, afirma que no son necesariamente peores que un non sequitur como «El OVNI llegó y se los llevó a todos».

En un artículo que presentaron en el Segundo Taller de Narración en Florencia (Italia), Black y sus colegas describen un modelo para generar finales que sean pertinentes para la historia y lo bastante diversos como para resultar interesantes.

Según Black, un truco para equilibrar estos objetivos consiste en exigir al modelo que incorpore en el final algunas palabras clave relacionadas con las utilizadas al principio de la historia. Al mismo tiempo, el uso de algunas palabras poco frecuentes en el final, con la esperanza de elegir una que no sea del todo previsible, recompensa al modelo.

Consideremos esta historia generada por un bot: «Megan era nueva en el mundo de los concursos de belleza. De hecho, este era su primer certamen. Lo estaba disfrutando de verdad, pero también estaba bastante nerviosa. Se dieron a conocer los resultados y ella y las demás concursantes salieron del escenario».

Los algoritmos existentes generaron estos posibles finales: «Estaba decepcionada de que she no pudiera tener que aprender a ganar», y «Al día siguiente, estaba feliz de tener una nueva amiga».

El nuevo algoritmo produjo este final: «Megan ganó el concurso de belleza».

Black reconoce que ninguna de las opciones representa una prosa inmortal, pero los finales generados por el nuevo modelo obtuvieron mejores puntuaciones que los modelos anteriores tanto en la evaluación automática como en la de tres revisores humanos.

Los investigadores llevan años trabajando en agentes conversacionales, pero la narración automatizada plantea nuevos retos técnicos.

«En una conversación, las preguntas y respuestas del humano pueden ayudar a mantener las respuestas del ordenador encaminadas», afirma Black.

«Cuando el bot cuenta una historia, sin embargo, eso significa que debe mantener la coherencia durante mucho más tiempo que en una conversación».

La narración automatizada podría resultar útil para generar subtramas en videojuegos, afirma Black, o para generar historias que resuman las presentaciones de una conferencia. Generar instrucciones para reparar algo o para utilizar equipos complejos, adaptadas al nivel de habilidad o conocimiento del usuario, o a las herramientas o equipos exactos que tiene disponibles, son otras posibles aplicaciones, según explica.

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