Generar confianza en la IA mediante un nuevo marco de gobernanza global

Gulf of Mexico, United States. Aerial view, from space; global ai governance
Global AI governance would help nations to align on sovereignty, interoperability and inclusion for the benefit of all.Image: Unsplash/NASA
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  • La inteligencia artificial (IA) se desarrolla a escala global, pero la gobernanza de esta tecnología sigue siendo local.

  • Este desarrollo fragmentado tendrá un efecto significativo en la confianza en la IA y en su capacidad para beneficiar a las personas de todo el mundo.

  • Un marco de gobernanza global podría reducir la fragmentación del desarrollo de la IA y permitir que todos participen de su crecimiento.

El mundo se encuentra en los albores de la Era Inteligente. Esta transformación es tan profunda como el descubrimiento de la electricidad o la expansión de internet, y se prevé que la inteligencia artificial (IA) genere más de 15 billones de dólares en nuevo valor para 2030. Sin embargo, un análisis reciente del Continuum Institute, que investiga la gobernanza y la innovación en IA, sugiere que una parte significativa de ese potencial ya podría estar en riesgo, frenada por la fragmentación de la gobernanza, la incompatibilidad técnica y un déficit fundamental de confianza.

Esto significa que se está construyendo una economía mundial inteligente sobre cimientos fracturados. Los algoritmos viajan ahora más rápido que los acuerdos que los rigen, y no existe un espacio común para coordinar sus normas. El resultado es una brecha de confianza, un freno silencioso que lastra el crecimiento y la confianza a escala global.

A medida que la IA transforma la economía global, la desconfianza se ha convertido en su mayor carga. Una nueva arquitectura global basada en la cooperación podría transformar la gobernanza de la IA, pasando de la fragmentación al crecimiento compartido. Esto permitiría a los países armonizar sus enfoques sobre soberanía en IA, interoperabilidad e inclusión para generar confianza en la Era Inteligente.

El déficit de confianza en la IA

La IA es global por naturaleza, pero su gobernanza es local por diseño.

La UE incorpora la ética en la ley, mientras que EE. UU. apuesta por la autorregulación que prioriza la innovación. China integra la alineación en su estrategia nacional, mientras que gran parte del Sur Global sigue luchando por acceder a la capacidad de cómputo y lograr la inclusión.

Los distintos enfoques de la gobernanza de la IA tienen sus méritos, pero la falta de colaboración los fragmenta y ralentiza su desarrollo. Además, investigaciones preliminares indican que la prohibición en 2023 de un importante servicio de IA en Italia podría haber provocado que las empresas afectadas obtuvieran resultados inferiores en alrededor de un 9 %, lo que demuestra que una gobernanza incoherente puede perjudicar el desempeño económico.

Sin confianza en cómo se entrenan, prueban y validan los sistemas, la innovación se estanca, los inversores dudan, los reguladores endurecen las normas y la ciudadanía pierde confianza. El cuello de botella de la Era Inteligente ya no es solo la capacidad de cómputo: también es la credibilidad.

Una arquitectura global para la cooperación en IA

Entre la soberanía nacional y la rendición de cuentas global hay un espacio sin ocupar. Ese es el vacío donde debería existir la gobernanza global de la IA y donde podría surgir una arquitectura global para cooperar en materia de IA.

Durante el siglo XX, los países crearon instituciones económicas para estabilizar las monedas y reconstruir la confianza tras crisis como las guerras. Hoy, el mundo afronta un desafío paralelo: no estabilizar las monedas, sino la confianza en la IA, la nueva moneda de la Era Inteligente. Esta arquitectura global debe sustentarse en tres pilares:

  • Un marco constitucional que defina principios comunes para la seguridad, la transparencia y el uso ético de la IA

  • Un sistema operativo global de confianza que permita la interoperabilidad y la verificación transfronterizas

  • Un consejo permanente de inteligencia cooperativa que armonice las estrategias nacionales, la innovación privada y las salvaguardias sociales.

En conjunto, estos elementos conforman el plan de una arquitectura global para la cooperación inteligente: un sistema concebido para la coexistencia, la rendición de cuentas y el progreso colectivo, no para la jerarquía ni la hegemonía.

Cómo la cooperación entre países durante el siglo XX podría inspirar la gobernanza global de la IA en la Era Inteligente. Image: Continuum Institute, 2025

Una constitución para la inteligencia cooperativa

Un marco constitucional podría ayudar a resolver la paradoja central de la gobernanza de la IA —cómo preservar la soberanía nacional y, al mismo tiempo, garantizar la rendición de cuentas global— equilibrando tres imperativos fundamentales para que la tecnología empodere a las personas en lugar de dividirlas:

Los tres pilares de un marco constitucional propuesto para la gobernanza global de la IA.Image: Continuum Institute, 2025

En conjunto, estos pilares forman una brújula de gobernanza que puede permitir un propósito común en torno a principios fundamentales de la IA, como la seguridad y la dignidad humana, a la vez que respeta la diversidad en su aplicación y expresión cultural. Un ejemplo de este enfoque es la Estrategia Continental de IA, que busca desarrollar capacidades soberanas en lugar de depender exclusivamente de tecnologías extranjeras.

Un sistema operativo para la confianza en la IA

La gobernanza también debe evolucionar: pasar de las políticas sobre el papel a los protocolos en la práctica. Una arquitectura de dos capas como la que se muestra a continuación podría contribuir a ello, ya que sería lo bastante sencilla para que muchos países la adoptaran y lo bastante sólida para ayudarles a armonizar sus enfoques de gobernanza de la IA:

Un sistema operativo de dos capas podría ayudar a los países a gestionar la gobernanza global de la IA.Image: Continuum Institute, 2025

La primera capa, el núcleo constitucional, establecería normas técnicas y elementos de gobernanza compartidos para garantizar la transparencia, la seguridad y la rendición de cuentas en todo el sistema global. La capa local constituiría una segunda capa que permitiría a cada jurisdicción aplicar normativas adaptadas a su contexto en sectores como la salud, el trabajo o la defensa, manteniendo la alineación con la base global.

Un protocolo. Muchas políticas. Confianza compartida. Una Organización Mundial del Comercio digital para los algoritmos.

Para supervisar este sistema, los gobiernos, los laboratorios de investigación y los organismos de normalización podrían crear conjuntamente un Consejo Mundial para la Inteligencia Cooperativa (WCCI). Sería una institución global ágil que garantizaría que los sistemas inteligentes sigan siendo seguros, compatibles y fiables. No crearía normas desde cero, sino que armonizaría y validaría las de organismos destacados como la Organización Internacional de Normalización (ISO), centrándose específicamente en la interoperabilidad transfronteriza y el riesgo sistémico.

El objetivo debería ser la continuidad, no el control. Esto garantizaría que los sistemas inteligentes sigan siendo transparentes, compatibles y sujetos a rendición de cuentas más allá de las fronteras, respetando plenamente las prerrogativas de seguridad nacional.

La UE ha aprobado la primera ley del mundo para regular la IA.
La UE ha aprobado la primera ley del mundo para regular la IA.
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Convertir la gobernanza en crecimiento

Las lecciones de la arquitectura económica del siglo XX siguen vigentes: la cooperación puede multiplicar la prosperidad. La buena gobernanza no es burocracia; es el motor del crecimiento sostenible. Y cuando el cumplimiento normativo genera confianza, los países pueden activar tres círculos virtuosos que se refuerzan mutuamente:

Mediante la gobernanza de la IA, los países pueden reforzar la confianza en la IA para que beneficie a todos.Image: Continuum Institute, 2025

Cada giro de estos círculos virtuosos convertiría la confianza en legitimidad y la legitimidad en crecimiento, acumulativamente.

En la Era Inteligente, el mundo está redefiniendo cómo las personas crean valor, ejercen el liderazgo y prosperan en una época de disrupción constante. Para respaldar estos cambios, los líderes globales deben:

  • Adoptar un marco compartido para el diálogo multilateral y la cooperación, similar al sistema económico del siglo XX

  • Poner en marcha una iniciativa de pasaporte modelo con una coalición de países y empresas dispuestos a hacer operativas la transparencia y la confianza en la IA

  • Convocar un grupo de trabajo para redactar la carta constitutiva de una organización como el WCCI: una institución moderna para un mundo inteligente y cooperativo.

El mundo necesita un nuevo tipo de liderazgo global que lo guíe hacia la Era Inteligente, que fusione gobernanza e innovación, se base en la inteligencia, esté impulsado por un propósito y rinda cuentas ante todas las partes interesadas, incluidas las generaciones futuras.

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