La IA generativa no acabará con la educación, a menos que lo permitamos

Generative AI is not necessarily a death knell for education — but educators must be taught how to engage with it effectively.
Generative AI is not necessarily a death knell for education — but educators must be taught how to engage with it effectively.Image: Getty Images
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  • Más del 90% de los docentes afirmaron que nunca habían recibido formación ni siquiera orientación sobre cómo usar la IA generativa en la escuela.

  • Al igual que cualquier otra herramienta, la IA generativa puede alterar o potenciar nuestra forma de pensar y actuar.

  • Para garantizar que sea un beneficio neto para la sociedad y para el sector educativo, debemos dejar de temer esta tecnología y, en cambio, reflexionar detenidamente sobre cómo utilizarla mejor.

La inteligencia artificial (IA) generativa, materializada en programas como ChatGPT y Bard de Google, es una fuerza importante a la que deben responder sectores que van desde la industria manufacturera hasta la sanidad, pero quizá el sector más expuesto al riesgo de disrupción sea la educación.

A diferencia de otros cambios tecnológicos que han acompañado la cognición humana a lo largo del tiempo —el telégrafo, el teléfono y la informática básica—, la IA no solo nos acompaña; podría modificar la cognición de las generaciones presentes y futuras. Esto se debe a que la socialización humana y las pedagogías orgánicas y humanas están siendo sustituidas por tutores artificiales y bucles de retroalimentación automatizados que podrían cambiar el desarrollo de nuestros neurocircuitos.

La IA generativa está cambiando la forma en que aprendemos

La tecnofobia siempre ha sido bastante extendida en los círculos educativos. Nada sorprendente, dado que la estructura sociológica general de la educación es la transmisión del conocimiento y la cultura y, por tanto, es de facto, tradicionalista. Fundamentalmente, sin embargo, los jóvenes saben que la información puede encontrarse en internet.

Hoy en día, los estudiantes corren el riesgo de ser criticados por usar sus teléfonos para buscar respuestas en internet en Wikipedia, no porque la respuesta sea errónea, sino porque han utilizado internet para encontrarla. Intentar impedirles el acceso es problemático, por decirlo suavemente.

Muchos han advertido de que la IA generativa podría perjudicar el aprendizaje de los estudiantes, ofreciéndoles una forma demasiado fácil de completar trabajos, obtener respuestas o redactar textos. Pero vivimos en un mundo en el que arquitectos, diseñadores e ingenieros utilizan a diario la mejor tecnología a su alcance. Debemos examinar si realmente es sensato impedir que los estudiantes adopten el mismo comportamiento en su propio mundo.

Las opiniones sobre la IA generativa están divergiendo

La reacción ante el auge de la IA generativa es desigual: en un extremo del espectro se encuentra el temor al llamado riesgo existencial de la inteligencia artificial. La idea es que los sistemas superinteligentes, especialmente por ser generativos, podrían suplantar por completo la inteligencia humana y, efectivamente, ocupar el lugar de los seres humanos como especie dominante. De hecho, en mayo de 2023, la Declaración sobre el riesgo de extinción por la IA, firmada por 100 especialistas en IA, afirmaba que mitigar los riesgos de la IA debería ser una prioridad mundial.

Recientes estudios encargados por la UNESCO, como el Informe de seguimiento de la educación en el mundo y ¿Una tragedia de la tecnología educativa? instan a los gobiernos, los ministerios y los proveedores de educación a pecar de prudencia, a aplicar la IA de forma informada y fundamentada y a mantener controles y contrapesos humanos. Las principales preocupaciones son la protección de los datos de los menores, el poder de vigilancia extrema, la constatación de que la IA está ahondando la brecha digital y la inquietud ante la entrada de las grandes tecnológicas en el mercado educativo sin freno ni control. El temor fundamental es que la IA amenace la civilización humana.

IA generativa: una oportunidad, si se hace bien

No todo el mundo comparte este catastrofismo. En el extremo opuesto del espectro se encuentran quienes ven en la IA una oportunidad para aumentar el acceso al aprendizaje, mejorar la calidad de la retroalimentación, ayudar a los estudiantes con necesidades de aprendizaje y automatizar tareas cognitivas rutinarias de bajo nivel que, en cualquier caso, no son especialmente eficientes ni necesarias para el aprendizaje.

Fue la pandemia de COVID-19 la que llevó a muchos sistemas educativos al entorno en línea y, aunque muchos salieron perdiendo por ello, se registraron avances sorprendentes. En lugar de cerrar por completo las escuelas y dejar a los estudiantes sin ninguna instrucción, el salvavidas del aprendizaje continuó gracias a la tecnología. Precisamente, los países con conexión de banda ancha fueron los que sufrieron menos brechas de aprendizaje.

Además, el Banco Mundial ha demostrado cómo los países con un acceso a internet más amplio y servidores de internet más seguros tienden a ser más resilientes ante epidemias como la COVID-19. El Informe de seguimiento de la educación en el mundo señala que la tecnología puede generar avances, especialmente para los estudiantes con discapacidad. Más concretamente, en relación con la IA generativa, algunos países, como Arabia Saudí y China, están invirtiendo fuertemente en IA para la educación. Tomemos como ejemplo la plataforma china Squirrel AI learning, una potente plataforma de modelos de lenguaje de gran tamaño que se utiliza con cientos de miles de estudiantes. Empresas chinas como Alibaba, Baidu y JD están desarrollando sus propios sistemas de inteligencia artificial generativa que, según afirman, son más potentes y eficaces que ChatGPT.

Esto es lo que los trabajadores realmente piensan sobre la IA.
Esto es lo que los trabajadores realmente piensan sobre la IA.
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En cuanto a las cuestiones filosóficas más amplias y dramáticas sobre la IA generativa y la humanidad, el gato ya se ha escapado del saco. Los nativos digitales conviven con la tecnología y la utilizan de forma fluida y sin esfuerzo en su forma de actuar y comunicarse.

No viven en un estado de degeneración cognitiva, y la IA generativa tampoco viene a destruir la civilización humana. De hecho, la civilización humana se enfrenta a desafíos mucho mayores que la IA generativa: la guerra, la discriminación y la destrucción de nuestro planeta, por citar algunos. Debemos enseñar a nuestros jóvenes a reflexionar sobre esos problemas con la tecnología como acelerador y facilitador, en lugar de entrar en pánico ante algo que forma parte de la realidad. La verdad es que, al igual que los satélites, el GPS, las tomografías por emisión de positrones y muchas otras cosas, la IA generativa es una herramienta más de nuestro arsenal: cómo la utilicemos depende de nosotros.

Sin embargo, debe haber una postura clara sobre cómo utilizar la IA generativa en el aula. Más del 90% de los docentes afirmaron que nunca habían recibido formación ni siquiera orientación sobre cómo utilizar la IA generativa en la escuela, y mucho menos si deberían utilizarla o no. Un paso siguiente sencillo y saludable es leer la guía de la UNESCO Orientaciones para la IA generativa en la educación y la investigación, y tomar en serio sus recomendaciones. La civilización humana quizá no dependa de ella, pero aprovechar al máximo esta nueva tecnología sí.

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