¿Podría la IA dejar obsoletos a los médicos?

The gloved hands of an army nurse are seen during a demonstration of an isolation chamber for the treatment of infectious disease patients, at the Germany army medical centre, Bundeswehr Clinc, in Koblenz October 16, 2014. The worst Ebola outbreak on record has killed more than 4,000 people -- mostly in Liberia, Sierra Leone and Guinea -- and has spread beyond West Africa, with a nurse in the United States and one in Spain having caught the disease from patients. REUTERS/Ralph Orlowski (GERMANY - Tags: HEALTH MILITARY TPX IMAGES OF THE DAY) - LR1EAAG0ZTX5Q
Health and disease are strongly influenced by emotional, subjective and social factors.Image: REUTERS/Ralph Orlowski
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No, afirma Vanessa Rampton, porque la salud y la enfermedad están muy influidas por factores emocionales, subjetivos y sociales a los que las máquinas tienen difícil acceso.

Image: BCG

Cada vez más, las máquinas podrán realizar tareas que antes eran prerrogativa de los médicos, como el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico. Aunque ampliarán las capacidades de los profesionales de la medicina, nunca los sustituirán por completo. En particular, los médicos seguirán siendo mejores a la hora de tratar al paciente como una persona en su totalidad, lo que requiere conocer sus relaciones sociales y las normas que las rigen. Como observó en 1927 el profesor de Harvard Francis Peabody, la tarea del médico consiste en transformar «ese caso de estenosis mitral en la segunda cama a la izquierda» en el complejo problema de «Henry Jones, que pasa las noches en vela preocupado por su esposa y sus hijos».1

Los seres humanos pueden completar esta transformación porque se relacionan con el paciente como personas y pueden adquirir un conocimiento integral de su enfermedad en relación con su vida. Ese conocimiento implica ideales como la confianza, el respeto, el valor y la responsabilidad, a los que las máquinas no tienen fácil acceso.

La enfermedad es un problema mal definido

El conocimiento técnico no puede describir por completo la situación de enfermedad de ningún paciente. Una relación deliberativa entre el paciente y el médico, caracterizada por el pensamiento asociativo y lateral, es importante para la curación, sobre todo en casos complejos y cuando existe un alto riesgo de efectos adversos, porque las preferencias de cada paciente son distintas.2 No hay algoritmos para estas situaciones, que cambian según las emociones, la comunicación no verbal, los valores, las preferencias personales, las circunstancias sociales imperantes y otros factores. Quienes trabajan a la vanguardia de la IA en medicina reconocen que los enfoques de IA no están concebidos para sustituir por completo a los médicos.3

El uso de la IA en medicina, basado en la creencia de que los síntomas se pueden medir, encuentra sus límites ante los factores emocionales, sociales y no cuantificables que contribuyen a la enfermedad. Estos factores son importantes: los síntomas sin una causa fisiológica identificada son el quinto motivo más común por el que los pacientes de Estados Unidos acuden al médico.4 Preguntas como «¿Por qué a mí?» y «¿Por qué ahora?» son importantes para los pacientes: los aportes de la ética narrativa muestran que se benefician cuando los médicos pueden interpretar el significado que atribuyen a distintos aspectos de sus vidas.5 Para los pacientes puede ser crucial sentir que alguien los ha escuchado, comprende la gravedad del problema y es digno de su confianza.6

«Afrontar una enfermedad no suele implicar curarla, y en esto los médicos son irreemplazables». - Vanessa Rampton

A esto se suma una idea más fundamental: como señaló Peabody, curar una enfermedad exige mucho más que «curar partes concretas del cuerpo».1 Por definición, la enfermedad tiene un aspecto subjetivo que no puede «curarse» mediante una intervención tecnológica al margen de su contexto humano. Curar a un organismo de una enfermedad no equivale a restablecer su salud, pues la salud es una situación compleja que incluye la experiencia individual: estar sano implica sentirse sano. Los robots no pueden comprender nuestra preocupación por relacionar la enfermedad con la tarea de vivir, algo que depende del contexto humano y de los factores subjetivos de la enfermedad.

La medicina es un arte

A lo largo de la historia se ha reconocido el efecto terapéutico de la relación entre médico y paciente, independientemente del tratamiento prescrito.8 Esto se debe a que la relación entre el médico y el paciente es una relación entre seres mortales, vulnerables a la enfermedad y a la muerte. Los ordenadores no pueden cuidar a los pacientes en el sentido de mostrarles dedicación o preocupación como personas, porque no son personas y no sienten preocupación por nada.

Los robots sofisticados quizá puedan mostrar empatía como una mera formalidad, del mismo modo que las personas pueden comportarse amablemente en situaciones sociales y, aun así, permanecer emocionalmente distantes porque solo están desempeñando un papel social.9 Pero la preocupación —al igual que el cuidado y el respeto— es una conducta de quien comparte un terreno común con otra persona. La amistad ilustra este tipo de relación: B no puede ser amigo de A si A no es amigo de B.10

Un escenario futuro probable es que los sistemas de IA amplíen la producción y el procesamiento del conocimiento, mientras los médicos ayudan a los pacientes a encontrar un equilibrio que reconozca las limitaciones de la condición humana, algo inaccesible para la IA. Afrontar una enfermedad no suele implicar curarla, y en esto los médicos son irreemplazables.

Referencias

1 Peabody F: The Care of the Patient. JAMA 1927, 88: 878, doi: 10.1001/jama.1927.02680380001001
2 Katz J: The Silent World of Doctor and Patient. Yale University Press 2002.
3 Entrevista con Joachim Buhmann.
No me siento amenazado en absoluto por la inteligencia artificial. Forbes, 9 de febrero de 2017
4 Creed F, Henningsen P, Fink P: Medically unexplained symptoms, somatisation and bodily distress. Developing better clinical services. Cambridge University Press 2011
5 Fioretti C, Mazzocco K, Riva S, Oliveri S, Masiero M, Pravettoni G: Research studies on patients’ illness experience using the Narrative Medicine approach: a systematic review. BMJ Open 2016, 6: e011220, doi:
10.1136/bmjopen-2016-011220
6 Gawande A: Tell me where it hurts. New Yorker, 23 de enero de 2018, 23: 36
7 Hofmann B: Disease, illness, and sickness. En: Solomon M, Simon JR, Kincaid H, eds. The Routledge Companion to Philosophy of Medicine 2017: 16
8 Di Blasi Z, Harkness E, Ernst E, Georgiou A, Kleijnen J: Influence of context effects on health outcomes: a systematic review. Lancet 2001, 357: 757, doi:
10.1016/S0140-6736(00)04169-6
9 Wingert L: Nuestra moral y la forma de vida humana. En: Sturma D, ed. Ethik und Natur. Suhrkamp 2019
10 Wingert L: Sentido de comunidad y moral: fundamentos de una concepción intersubjetivista de la moral. Suhrkamp 1993

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