La primera ministra británica retó el lunes a los científicos a ayudar a diagnosticar el cáncer antes y a crear coches de cero emisiones, en un intento de reactivar una estrategia industrial casi eclipsada por el Brexit, al tiempo que reconoció la dependencia del Reino Unido de los científicos extranjeros.
Theresa May, que tiene dificultades para unir a sus principales ministros en torno a los planes para salir de la Unión Europea, quiere ampliar su agenda para demostrar que es algo más que una líder encargada de supervisar el complicado divorcio del Reino Unido con el bloque.
En un discurso en el norte de Inglaterra, May reafirmó su deseo de que el Reino Unido sea líder en investigación científica incluso después de abandonar el bloque en marzo del próximo año.
«Al mirar hacia ese nuevo futuro para el Reino Unido fuera de la Unión Europea, el ingenio y la creatividad del país impulsarán nuestro progreso como nación», dijo ante el público reunido en el observatorio espacial de Jodrell Bank.
«Y hoy, más de la mitad de la población investigadora residente del Reino Unido nació en el extranjero. Cuando salgamos de la Unión Europea, me aseguraré de que eso no cambie».
Planteó cuatro retos para los científicos: utilizar la inteligencia artificial para diagnosticar en una fase temprana los cánceres de próstata, ovario, pulmón e intestino y reducir las muertes; diseñar productos y servicios que ayuden a ofrecer a las personas cinco años más de vida independiente y saludable; estar a la vanguardia del diseño y la fabricación de vehículos de cero emisiones; y reducir a la mitad el consumo energético de los edificios nuevos para 2030.
El Gobierno ha prometido destinar 7.000 millones de libras (9.400 millones de dólares) a ciencia, investigación e innovación como parte de una estrategia industrial que, hasta ahora, apenas ha despegado.
Harpel Kumar, director ejecutivo de la organización benéfica Cancer Research, acogió con satisfacción el impulso para intentar diagnosticar el cáncer antes y afirmó que no solo salvaría vidas, sino que también ahorraría dinero al servicio público de salud británico.
Pero dijo que el Reino Unido «debe seguir siendo un lugar atractivo para que invierta la industria de las ciencias de la vida»:
«Si esta plataforma une al Gobierno, el mundo académico, el sector benéfico y la industria, estaremos en condiciones de acelerar la innovación y llevar el sector sanitario a nuevas cotas».



