En términos generales, sabemos que los bosques del mundo están amenazados. Cada año, las actividades humanas hacen que perdamos entre 80.000 y 150.000 kilómetros cuadrados de los bosques del mundo, una superficie aproximadamente del tamaño de Maine en el mejor de los casos y de Luisiana en el peor.
Pero es mucho más difícil determinar con exactitud qué zonas del bosque corren más riesgo y cuándo, especialmente porque hasta el 90 % de la deforestación tropical se debe a actividades delictivas, según la ONU. Rainforest Connection, una organización sin fines de lucro con sede en San Franciscocree que el aprendizaje automático puede ser el próximo aliado en esta buena causa.
El equipo de ingenieros y desarrolladores creó un complejo sistema de sensores capaz de soportar condiciones meteorológicas extremas y otras dificultades de la selva tropical, mediante teléfonos inteligentes modificados y alimentados con paneles solares. La clave, afirman en una entrada de blog, es ocultar los dispositivos —a los que llaman «Guardianes»— entre los árboles de zonas vulnerables, para que permanezcan escondidos. Los sensores graban los sonidos del bosque y los cargan en tiempo real a un servidor en la nube.
El marco de IA TensorFlow de Google analiza los sonidos del bosque para aislar en tiempo real ruidos sospechosos, como motosierras y camiones madereros.
El software, lanzado en 2015, está diseñado para ayudar a los desarrolladores a mejorar servicios como el reconocimiento del habla o, en este caso, la detección de sonidos. Google lo ofrece gratis, aunque con una condición. La IA creada con TensorFlow puede ejecutarse en cualquier lugar, MIT Technology Reviewinforma, pero funciona especialmente bien en la plataforma en la nube de Google.
Entonces, ¿pueden los Guardianes de Rainforest Connection, impulsados por Google, salvar realmente la selva tropical? Los bosques ya cuentan con numerosos sistemas de alta tecnología, desde drones que dispersan semillas hasta aviones equipados con haces LIDAR que evalúan la densidad y la salud del dosel forestal.
Ni siquiera el sistema más sofisticado puede marcar la diferencia por sí solo: las observaciones de la tala clandestina carecen de sentido si no hay leyes que protejan los bosques ni fuerzas que intervengan con rapidez cuando alguien las infringe.
Cuando existen las regulaciones adecuadas, vigilar la tala ilegal puede garantizar que las leyes de conservación se lleven a la práctica.


