Sabes que un tema es tendencia cuando figuras como Elon Musk, de Tesla, y Mark Zuckerberg, de Facebook, discuten públicamente sobre sus posibles riesgos y beneficios. En este caso, Musk dice que teme que la inteligencia artificial provoque la Tercera Guerra Mundial porque las naciones competirán por la supremacía en IA. Zuckerberg, por su parte, ha calificado de «irresponsables» esos escenarios apocalípticos y afirma que es optimista respecto a la IA.
Pero otro visionario de la tecnología ve el futuro con más matices. Ray Kurzweil, autor y director de ingeniería de Google, cree que, a largo plazo, la IA hará mucho más bien que mal. A pesar de algunos posibles inconvenientes, espera con interés el día en que las computadoras superen la inteligencia humana: un punto de inflexión conocido también como «la singularidad». En parte por eso, en 2008 cofundó la Universidad de la Singularidad, cuyo nombre resulta muy apropiado, un instituto centrado en tecnologías capaces de cambiar el mundo. Conversamos con este veterano futurista para conocer su opinión sobre el debate en torno a la IA y, bueno, preguntarle qué nos depara el futuro a todos.
Fortune: ¿El ritmo del cambio tecnológico ha estado a la altura de sus predicciones?
Kurzweil: Muchos futuristas recurren a la imaginación de los escritores de ciencia ficción, pero no cuentan con una metodología realmente sólida para predecir cuándo sucederán las cosas. Desde el principio me di cuenta de que el momento oportuno es importante para todo, desde invertir en bolsa hasta el romance: hay que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Así que empecé a estudiar las tendencias tecnológicas. Si buscas en Google cómo han resultado mis predicciones, encontrarás un documento de 150 páginas que analiza 147 predicciones que hice sobre el año 2009 y redacté a finales de los noventa: el 86 % fueron correctas y el 78 % acertaron el año exacto.
¿Qué predicción no llegó a hacerse realidad?
Que para 2009 tendríamos autos autónomos. No es del todo falso. En realidad, ya había algunos autos autónomos por entonces, pero eran muy experimentales.
¿Por qué se nos da tan mal predecir ciertas cosas? Por ejemplo, ¿que Donald Trump ganara la presidencia?
Él no es tecnología.
¿Ha intentado crear modelos para predecir la política o los acontecimientos mundiales?
El poder y la influencia de los gobiernos están disminuyendo debido al enorme poder de las redes sociales y las tendencias económicas. Hay algún problema en los fondos de pensiones de España y el mundo entero lo siente. Creo que este tipo de tendencias nos afecta mucho más que las decisiones que se toman en Washington y otras capitales. Eso no quiere decir que no sean importantes, pero en realidad no tienen ningún impacto en las tendencias fundamentales de las que hablo. Acontecimientos del siglo XX como la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Gran Depresión no tuvieron ningún efecto en estas trayectorias tecnológicas tan estables.
¿Qué opina del debate actual sobre la inteligencia artificial? Elon Musk ha dicho que representa una amenaza existencial para la humanidad.
La tecnología siempre ha sido un arma de doble filo: el fuego nos mantenía calientes, pero también incendiaba nuestras casas. Está muy claro que, en general, la vida humana ha mejorado, aunque la tecnología amplifica tanto nuestros impulsos creativos como los destructivos. Mucha gente piensa que las cosas van a peor, en parte porque eso es, de hecho, una adaptación evolutiva: para sobrevivir es muy importante estar alerta ante las malas noticias. Un leve crujido entre las hojas podría ser un depredador, y más vale prestarle atención. Todas estas tecnologías entrañan riesgos. Y las más poderosas —la biotecnología, la nanotecnología y la IA— conllevan riesgos potencialmente existenciales. Sin embargo, creo que, si se observa la historia, nos han ayudado más de lo que nos han perjudicado.
¿Qué impacto tendrán la inteligencia artificial y otras tecnologías en el empleo?
A lo largo de la historia de la humanidad ya hemos eliminado todos los empleos varias veces. ¿Cuántos de los empleos que había hacia 1900 existen hoy? Si yo hubiera sido un futurista clarividente en 1900, habría dicho: «De acuerdo, el 38 % de ustedes trabaja en el campo y el 25 % en fábricas. Eso representa dos tercios de la población. Predigo que para 2015 esas cifras serán del 2 % en el campo y del 9 % en las fábricas». Y todo el mundo habría dicho: «¡Dios mío, nos vamos a quedar sin trabajo!». Yo habría respondido: «Bueno, no se preocupen: por cada empleo que eliminemos, crearemos más empleos en los niveles más altos de la escala de habilidades». Y la gente habría preguntado: «¿Qué empleos nuevos?». Y yo habría contestado: «Bueno, no lo sé. Todavía no los hemos inventado».
Eso sigue siendo así, y plantea un problema político difícil porque basta con mirar a quienes conducen autos y camiones para tener bastante claro que esos empleos desaparecerán. Y no se pueden describir los nuevos empleos, porque pertenecen a industrias y conceptos que aún no existen.


