Esta es una era de disrupción. La innovación tecnológica, el avance cada vez más intenso de la digitalización y el efecto acumulado de las «grandes exponenciales» —las leyes del crecimiento acelerado que rigen la potencia de procesamiento, el almacenamiento y el ancho de banda— están desmoronando, transformando y redefiniendo la economía dentro de los sectores y entre ellos.
Las empresas de los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT) están a la vanguardia y llevan estas nuevas oportunidades al mercado, incluso cuando estas amenazan sus negocios tradicionales. Las empresas TMT han empezado a emprender una transformación digital integral, digitalizando la cadena de valor de sus negocios principales y entrando en nuevos negocios disruptivos. Aun así, están expuestas a trastornos y ataques de gran magnitud.
En esta era de crecimiento exponencial, la creación de valor sigue siendo el mejor indicador de una estrategia, una transformación y una ejecución superiores. Las empresas TMT han recompensado satisfactoriamente a sus accionistas durante la primera mitad de esta década disruptiva: entre 2011 y 2015, obtuvieron, respectivamente, una rentabilidad total anual mediana para el accionista (TSR) del 20 % (medios), el 14 % (tecnología) y el 11 % (telecomunicaciones).
Para lograr un crecimiento revolucionario en el futuro, las empresas TMT deben tomar medidas audaces y disruptivas. Hemos sido testigos de la creación de un nuevo ecosistema digital global basado en el crecimiento exponencial de los dispositivos inteligentes, la conectividad de gran ancho de banda, el análisis de datos y la computación en la nube. Este ecosistema madura rápidamente y permite a las organizaciones beneficiarse de numerosas oleadas de tecnologías disruptivas.
En su reciente informe, «Liberar el potencial de la tecnología, los medios y las telecomunicaciones mediante la transformación digital», Boston Consulting Group destaca especialmente tres tendencias: la inteligencia artificial (IA), el Internet de las cosas (IoT) y la ciberseguridad.
Comprender estas tendencias puede dar a las empresas del sector una ventaja competitiva. La IA puede ayudar a automatizar la atención al cliente o las operaciones de red. Los dispositivos conectados a Internet pueden ayudar a los proveedores de tecnología a mejorar los procesos empresariales y aumentar la eficiencia en las empresas de fabricación, transporte, logística y servicios públicos. Además, una nueva atención a la ciberseguridad puede ayudar a las empresas TMT a prevenir brechas, frente a las cuales son particularmente vulnerables. Aunque la IA, el IoT y la ciberseguridad no han impulsado activamente el crecimiento de las empresas TMT en el pasado, ahora son objetivos activos de financiación de capital riesgo y, sin duda, determinarán los resultados futuros.
La financiación de capital riesgo ha impulsado la IA, el IoT y la ciberseguridad

A partir de datos de Quid, BCG muestra ámbitos concretos de la IA, el IoT y la ciberseguridad que han recibido la mayor financiación de capital riesgo.
Inteligencia artificial
Las empresas que transformen sus cadenas de valor para aprovechar la IA tendrán una ventaja competitiva a la hora de mejorar la productividad empresarial y estrechar la relación con los clientes. Las aplicaciones de IA en desarrollo ofrecerán inteligencia emocional además de cognitiva. Podrán detectar el estado de ánimo de las personas, anticipar cómo es probable que reaccionen en una situación determinada y saber cómo motivarlas para que actúen.
El campo de la IA es amplio, por lo que resulta útil delimitar dónde y cómo pueden las máquinas mejorar el rendimiento. En una dimensión, la IA puede obtener respuestas de poco valor —por ejemplo, identificar un gato mediante un reconocimiento básico de imágenes— o de gran valor —por ejemplo, diagnosticar una fractura por estrés a partir de una tomografía computarizada (TC).
En otra dimensión, puede generar respuestas conocidas con mayor rapidez que las personas o respuestas «desconocidas». Por ejemplo, a las personas les resulta difícil procesar cientos de miles de ventas minoristas para obtener información útil. Representar estas dos dimensiones permite identificar grupos de retos y oportunidades empresariales con distintos grados de sofisticación y capacidad de generar información.
Representar la creación de valor de la IA

Las empresas TMT tienen la oportunidad tanto de usar la IA para reinventar sus propios modelos de negocio —por ejemplo, automatizando la atención al cliente o las operaciones de red u obteniendo información sobre los clientes— como de vender soluciones de IA a otras empresas.
Internet de las cosas
Se prevé que los ingresos del mercado superen los 300.000 millones de dólares en 2020, por lo que el IoT es un ámbito de gran importancia para las empresas TMT. «No se pueden conectar 50.000 millones de cosas que nunca antes habían estado conectadas sin generar un valor nuevo enorme», afirma Chuck Robbins, director ejecutivo de Cisco.
Las empresas tecnológicas tendrán oportunidades para crear aplicaciones y plataformas destinadas a usos específicos de distintos sectores. Se prevé que la fabricación, el transporte y la logística, y los servicios públicos sean los mayores clientes de productos y servicios de IoT, con un valor conjunto de 135.000 millones de dólares en 2020. Se espera que los servicios, las aplicaciones y la analítica, en la capa superior del conjunto de tecnologías del IoT, crezcan un 40 % anual —más rápido que los sensores y el hardware de la capa inferior— y alcancen unos 150.000 millones de dólares en 2020. Además, el crecimiento de las tecnologías blockchain se ve impulsado en parte por la posibilidad de que estas sirvan como registro de las transacciones del IoT.
El IoT puede ampliar la distribución de contenidos de las empresas de medios, de modo que muchos más dispositivos y superficies —como frigoríficos y mesas— puedan mostrar contenido digital. También puede enriquecer la narración mediante la realidad aumentada (RA) y la realidad virtual (RV).
El despliegue de infraestructura 5G durante los próximos cinco años, aproximadamente, ofrece a los operadores de telecomunicaciones la oportunidad de dotar sus redes de más inteligencia y contribuir al desarrollo de servicios basados en la RA y la RV, la Internet táctil y los automóviles conectados. Por ejemplo, el servicio hum de Verizon proporciona alertas de velocidad y la ubicación del vehículo, supervisa sus diagnósticos y puede conectarse con mecánicos en directo.
Ciberseguridad
Casi cada semana aparece una noticia sobre otra brecha de seguridad en una gran empresa o un organismo gubernamental. Estas brechas dañan la credibilidad, la marca y la confianza. Desde 2013 se han perdido o robado más de 5.300 millones de registros, por lo que las brechas de seguridad representan una amenaza existencial para todas las empresas.
Dado el alcance del nuevo ecosistema digital, la ciberseguridad cobra cada vez más importancia y empresas de muchos sectores se apresuran a entrar en este ámbito. Las firmas de capital privado y otras empresas también han emprendido compras en serie, y, según el Financial Times, se han adquirido empresas «por su tecnología o por sus ingenieros de seguridad muy solicitados». Debido a su alcance mundial y a sus vastos almacenes de datos de clientes, las empresas TMT son especialmente vulnerables a estas brechas, pero también pueden contribuir a proporcionar soluciones que fortalezcan sus redes, protejan a sus clientes y generen valor y ventaja competitiva.
Por ejemplo, la adquisición de Blue Coat por parte de Symantec hizo que el precio de sus acciones pasara de 17,30 dólares antes del anuncio a casi 20 dólares en una semana y a más de 21 dólares en un mes, en marcado contraste con la caída de las cotizaciones de muchas empresas adquirentes. En este caso, los inversores apostaban por la mejora del potencial de crecimiento a largo plazo de la empresa combinada, que refuerza la oferta de seguridad en la nube de Symantec.
Las empresas TMT se enfrentan a varios retos fundamentales relacionados con la ciberseguridad:
Talento. Las empresas deben desarrollar estrategias para crear y retener capacidades de ciberseguridad esenciales y escasas; por ejemplo, mediante adquisiciones, la contratación de talento externo, la formación del personal actual, las alianzas y la externalización.
Ecosistemas de proveedores. Muchos productos y servicios —por ejemplo, una estación base móvil— se crean utilizando componentes de otras empresas. La seguridad de un producto final depende de la solidez de su componente más vulnerable.
Cultura. Por último, la ciberseguridad es una cuestión organizativa importante. Las empresas deben formar a su personal para hacer frente a estos riesgos y crear una cultura y una mentalidad basadas en la rendición de cuentas, la prevención, la capacidad de detección y la respuesta.
Sin duda, las empresas del sector TMT todavía afrontan numerosos obstáculos, en particular las empresas de medios tradicionales. ¿Cómo pueden entonces las empresas seguir siendo competitivas en la era digital? Comprendiendo y aprovechando el poder de la IA, la ciberseguridad y el Internet de las cosas.


