En Radio Davos, Fabien Curto Millet, economista jefe de Google, analiza el impacto global de la IA, la demanda de energía, la disrupción laboral y la desigualdad.
En la conversación, ofrece ideas sobre cómo podemos prepararnos para un futuro incierto marcado por tecnologías transformadoras.
«Recuerden que estoy sentado en la fábrica de chocolate. Así que puedo ver un poco más allá lo que se nos viene encima, y es absolutamente formidable».
Fabien Curto Millet, economista jefe de Google, tiene un asiento de primera fila ante los rápidos avances de la IA y dedica sus días a calcular el impacto económico de esta tecnología. Por eso, el pódcast del Foro Radio Davos quiso conocer sus reflexiones mientras publicamos la última edición de Chief Economists Outlook, un resumen de hacia dónde podría dirigirse la economía mundial.
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Estos son algunos de los momentos destacados de la entrevista:
¿En qué consiste el trabajo de un economista jefe en Google?
«Mi trabajo consiste esencialmente en una combinación de cuatro cosas», dijo Millet.
«En primer lugar, debo lidiar con el entorno global en el que opera Google. En segundo lugar, debemos ver cómo usamos las herramientas económicas para mejorar nuestras decisiones empresariales dentro de esa realidad. En tercer lugar, cómo navegamos las políticas públicas que moldean el sector tecnológico, especialmente las normas antimonopolio. Como gran empresa, siempre estamos en el punto de mira en múltiples jurisdicciones. Por último, el liderazgo intelectual: a medida que la IA transforma la sociedad y la economía, ¿qué papel puede desempeñar Google para orientar responsablemente esta transformación?».
Prepararse para la incertidumbre
Chief Economists Outlook destaca la preocupación por la inestabilidad geopolítica y el auge del nacionalismo económico, factores que alimentan la incertidumbre mundial.
Millet dijo que las organizaciones deberían comprender y prepararse para distintos tipos de incertidumbre.
«Los economistas distinguen entre la toma de decisiones bajo riesgo y la toma de decisiones bajo incertidumbre. La primera supone conocer las probabilidades de una decisión; la segunda, enfrentarse a realidades completamente inciertas».
«El impacto de la IA en nuestra economía mundial ya está bastante claro»
—Dr. Fabien Curto Millet, economista jefe de Google
Dr. Fabien Curto Millet, economista jefe de Google
Según él, tomar decisiones bajo incertidumbre es «como jugar a los dados sin saber cuántas caras tienen ni qué está escrito en ellas».
Millet afirma que la planificación adecuada de escenarios es la forma de prepararse. Al convertir las incertidumbres en riesgos manejables, una organización puede desarrollar estrategias que tengan en cuenta la mayoría de los resultados posibles.
La IA está transformando la economía mundial
Millet describe la IA como «el cambio tecnológico más emocionante» de su vida y afirma que las pruebas de su impacto están presentes en la mayoría de los ámbitos de la economía mundial.
«A nivel de base, el impacto de la IA ya está bastante claro», dijo. «La IA aumenta un 21 % la eficiencia de los desarrolladores de software, acelera un 40 % la redacción profesional y eleva un 14 % la productividad de los centros de llamadas».
Por ahora, la adopción de la IA sigue siendo baja: menos del 6 % de las empresas estadounidenses la utilizan en producción. Sin embargo, Goldman Sachs ha pronosticado que la IA podría aumentar un 15 % el PIB de Estados Unidos, mientras que la OCDE prevé un incremento del 10 % durante la próxima década, afirma Millet.
¿Qué incertidumbres rodean estos resultados? Millet dijo que cualquier preocupación por un ciclo de entusiasmo excesivo, como la «burbuja puntocom» (finales de la década de 1990 y principios de la de 2000), debería sopesarse frente a las perspectivas de la IA a largo plazo.
«Sí, el entusiasmo durante la era puntocom provocó una enorme especulación de los inversores y excesos financieros. Sin embargo, hoy resulta bastante evidente el profundo efecto transformador de la era de Internet. A pesar de aquel período, los mercados digitales —que estaban en sus inicios hace 30 años— han transformado toda la economía actual», dijo. «El impacto de la IA será más rápido y profundo. Por eso tenemos que prepararnos responsablemente para sus riesgos».
¿Qué ocurre con la preocupación de que la IA pueda aumentar las desigualdades entre las economías desarrolladas y las economías en desarrollo?
«No estoy de acuerdo con esta interpretación. Las encuestas muestran más entusiasmo por la IA en el mundo en desarrollo que en el mundo avanzado. En Google, vemos el desarrollo de nuestra infraestructura digital como una forma de permitir que más personas de los mercados emergentes participen. Por ejemplo, nuestros cables submarinos están teniendo un gran impacto en la capacidad de las comunidades de África occidental para conectarse».
Añadió: «En un lugar como Togo, por ejemplo, donde la edad mediana es de 19 años y escasean los docentes, la IA está demostrando ser un salvavidas para la educación. Está empoderando a los docentes y ampliando el acceso a recursos de calidad».
¿Cómo está creando el Foro Económico Mundial salvaguardias para la inteligencia artificial?
El Centro para la Excelencia en IAconecta a líderes de distintos sectores para comprender la rápida evolución de la inteligencia artificial y sus implicaciones para las economías y las sociedades. Promueve un diálogo informado sobre las oportunidades, los riesgos y las compensaciones vinculados a la adopción de la IA.
Mediante espacios de confianza e iniciativas de colaboración, el Centro permite a sus socios desarrollar una comprensión común y trabajar juntos en enfoques responsables para la innovación y el uso de la IA.
¿Cómo afectará la IA a la transformación energética?
La enorme demanda de nuevos centros de datos para impulsar la IA está disparando las necesidades energéticas. Millet afirma que unas tecnologías mejores y más eficientes ayudarán a mitigar ese impacto.
«Muchos no se dan cuenta de que hoy los centros de datos tienen una eficiencia computacional cuatro veces mayor que hace cinco años. Nuestras últimas unidades de procesamiento tensorial [circuitos integrados de desarrollo propio de Google y diseñados para aplicaciones específicas, que se utilizan para acelerar las cargas de trabajo de aprendizaje automático] son 30 veces más eficientes que la primera generación. Es un testimonio fantástico de la innovación».
Sin embargo, reconoce que la energía sigue siendo un gran desafío. «Se prevé que Estados Unidos necesitará 128 gigavatios adicionales para 2030. Por su parte, Google está invirtiendo en tecnologías como la energía geotérmica avanzada y la energía nuclear modular, tecnologías para mejorar la red eléctrica y la formación de nuevos electricistas».
¿La IA nos quitará el trabajo?
Uno de los mayores temores en torno a la IA es el desempleo masivo. Millet responde que «la tecnología sustituye tareas, no empleos. La mayoría de los empleos se componen de múltiples tareas, muchas de las cuales son difíciles de automatizar de forma rentable».
«Los empleados están adoptando la IA antes incluso de que sus empleadores se den cuenta. Un informe de McKinsey mostró que las empresas subestiman en un factor de tres el uso interno de la IA. Históricamente, hemos visto grandes cambios —como el descenso del empleo en la agricultura del 60 % a menos del 5 % en Estados Unidos— sin desempleo masivo».
Compara el momento actual con los primeros días de la electrificación o la informática: tecnologías transformadoras que necesitaron tiempo para reorganizar la economía a su alrededor.
«Con las políticas adecuadas», recalcó, «la IA puede crear más oportunidades de las que desplaza».
¿Qué viene ahora?
«Me asombra de verdad lo que Gemini (la IA de Google) puede lograr. Hace poco ayudó a un equipo del Imperial College a formular en minutos una hipótesis sobre la resistencia a los antibióticos que habían tardado diez años en desarrollar».
Para Millet, el momento actual es decisivo para la humanidad.
«Vivimos en una época de maravillas», dijo. «La computación cuántica, la IA, las soluciones climáticas y la revolución de la salud y la educación: todo está a nuestro alcance. De nosotros depende diseñar el futuro que queremos. Es un desafío, pero también una oportunidad que supera todo lo que podríamos imaginar».



