Cómo puede la IA dar paso a una economía que ponga a las personas en primer lugar

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  • La inteligencia artificial (IA) transformará las empresas y la economía, pero ¿cuáles son sus posibles beneficios y desventajas?

  • Todas las personas en el mundo empresarial tienen un papel que desempeñar para garantizar que la IA sea realmente una fuerza para el bien.

  • Debemos abordar la innovación con las motivaciones y los mecanismos de rendición de cuentas adecuados para hacer realidad la promesa de la IA.

Es difícil exagerar el impacto que la inteligencia artificial (IA) tendrá en todos los ámbitos de las empresas y la economía. En el sector tecnológico, hace tiempo que conocemos su potencial. Gran parte del resto del mundo descubrió su poder transformador más recientemente, sobre todo tras el lanzamiento de ChatGPT el año pasado.

Naturalmente, ese enorme poder ha suscitado un sinfín de preguntas. ¿Cuáles son los posibles beneficios y desventajas de la IA? ¿Superarán los primeros a las segundas? ¿Qué efecto tendrá la IA en la productividad y el empleo? ¿Agravará la desigualdad? ¿Adónde nos llevará? ¿Podremos controlar la IA o será ella quien nos controle? Todas estas preguntas merecen un debate abierto y constructivo.

Como veterano del sector tecnológico e inversor en una empresa cuyo lema es «las personas primero», aporto a la conversación una perspectiva abiertamente optimista. Pero el optimismo no significa complacencia. Todas las personas en el mundo empresarial —desde las startups que crean tecnologías de IA hasta las empresas que adoptan algoritmos de aprendizaje automático para potenciar sus productos u operaciones— tienen un papel que desempeñar para garantizar que la IA sea realmente una fuerza para el bien.

Estas son las razones de mi optimismo y lo que, a mi juicio, deberían hacer hoy las empresas grandes y pequeñas para garantizar un resultado positivo.

La IA potenciará a las personas, no las sustituirá

Quienes llevamos años en el sector tecnológico lo hemos visto una y otra vez: las poderosas tecnologías emergentes despiertan temores sobre el empleo. Y, ciertamente, las nuevas formas de automatización eliminan algunos puestos de trabajo. Pero también generan eficiencias y simplifican las tareas repetitivas, lo que permite a las personas avanzar hacia actividades de mayor valor.

En última instancia, se crean más puestos de trabajo. Por ejemplo, los ordenadores personales eliminaron algunos empleos de composición tipográfica, pero contribuyeron a crear muchos más gracias a la autoedición. Estoy convencido de que la IA tendrá un efecto similar, pero a una escala mucho mayor. Generará enormes aumentos de productividad que permitirán a las empresas invertir más, innovar más y crear nuevos empleos en el proceso.

Pero esa es solo una parte de la historia. También creo que la IA nos dará nuevos superpoderes que harán que nuestro trabajo sea más gratificante y nuestras vidas más plenas, y nos conducirán a una era que llamo «humanidad al cuadrado».

¿Cómo? En primer lugar, cambiará nuestra forma de interactuar con la tecnología. De ahora en adelante, nuestra principal manera de comunicarnos con los ordenadores será mediante conversaciones ricas y matizadas. Quizá más importante aún, por primera vez la tecnología podrá realizar tareas cognitivas que amplíen nuestras propias capacidades.

En lugar de limitarse a acelerar y automatizar tareas repetitivas, la IA generará cosas completamente nuevas, como hacen las personas. Como resultado, podremos multiplicar nuestras propias capacidades con la ayuda de un asistente de rasgos humanos. Lo llamemos agente de inteligencia (la IA se convierte en IA), copiloto, compañero de equipo, coach, genio o de cualquier otra forma, nos hará mucho más capaces, sea cual sea la tarea que estemos realizando. Creo que estamos presenciando la creación de una nueva capa de infraestructura cognitiva que está impulsando esta ola.

Los fundadores deben crear empresas fiables desde el primer día

Los emprendedores que crean los sistemas y las aplicaciones de IA del futuro deben tomar decisiones sobre cómo desarrollar y aprovechar esta tecnología. Por eso, como inversor en startups, animo a todos los fundadores a crear empresas fiables desde el primer día.

¿Qué quiero decir con eso? Una de las primeras cosas que hago cuando conozco a fundadores es indagar en sus valores. Quiero saber si les impulsa una misión centrada en las personas y si su visión sobre cómo implementar la tecnología coincide con la nuestra.

Son conversaciones profundas y amplias que inevitablemente abarcan algunos temas clave:

  • La confianza y la seguridad nunca pueden dejarse para después. Durante el último año, se han difundido ampliamente los posibles riesgos de la IA, ya sean las alucinaciones, la falta de transparencia, la inequidad, los sesgos, las falsificaciones profundas, las infracciones de derechos de autor u otros problemas. Si la IA va a ser una fuerza para el bien, los fundadores no solo deben conocer estos riesgos, sino también estar decididos a abordarlos. Deben evaluar la fiabilidad de los modelos que desarrollan y utilizan, y asegurarse de que cumplan con un marco regulatorio incipiente, pero en rápido crecimiento.

  • La privacidad de los datos es un derecho humano. La IA se alimenta de datos y las empresas deben tratarlos de forma responsable. Eso significa no solo cumplir con los marcos regulatorios, sino también adoptar prácticas éticas en torno a su uso. Esto abarca desde la transparencia sobre lo que harán y no harán con ellos hasta el manejo, la clasificación y la seguridad de los datos sensibles, así como el inventario, la trazabilidad, la conservación y el consentimiento de uso de todo lo que se incorpora a los modelos de IA. El momento de establecer salvaguardias para las prácticas de datos es ahora, no después de que salgan a la luz filtraciones o vulneraciones de la privacidad, cuando ya sea demasiado tarde para evitar daños.

Las startups no solo deben comprometerse con la seguridad de la IA, la rendición de cuentas y la prevención de daños, sino también hacer públicos sus compromisos, como ha hecho, por ejemplo, Anthropic y que debería servir de modelo para que otras la emulen.

La IA responsable es una práctica, no una lista de verificación

Al igual que las empresas que crean tecnologías de IA, las que las implementan deben tomar decisiones y, sostengo, tienen el deber de hacerlo de forma responsable. Me alienta lo que veo y oigo.

Ya sea a través de nuestra encuesta anual a los CIO (directores de sistemas de información) o en conversaciones en todo el sector y en eventos como la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, he percibido entre muchos líderes empresariales un sentido de urgencia colectiva por hacer lo correcto.

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Implementar prácticas de IA responsable en toda una organización es un desafío que requiere recursos, compromiso y liderazgo. Como cualquier iniciativa empresarial, debe comenzar con un presupuesto adecuado y un mecanismo de rendición de cuentas.

La persona o el grupo que la supervise debe contar con visibilidad y autoridad dentro de la organización para convocar a las partes interesadas —de tecnología, asuntos jurídicos, cumplimiento, auditoría y otras funciones— e influir en las decisiones. Es importante que el director ejecutivo y la junta directiva sepan cómo colaboran esos grupos y qué función debe desempeñar cada uno.

Algunas empresas esperan a que los marcos regulatorios las obliguen a actuar. Creo que es un error. Implementar la IA de forma responsable y sin ralentizar el ritmo de la innovación no es tan sencillo como accionar un interruptor.

Quienes hoy no están elaborando planes bien meditados ya van rezagados. Para quienes no saben por dónde empezar, cada vez hay más programas de certificación de organizaciones como el Responsible AI Institute que pueden ayudar a marcar el camino. El momento de hacerlo es ahora.

¿Cómo está creando el Foro Económico Mundial salvaguardias para la inteligencia artificial?

El Centro de Excelencia en IA conecta a líderes de distintos sectores para comprender la rápida evolución de la inteligencia artificial y sus implicaciones para las economías y las sociedades. Promueve un diálogo informado sobre las oportunidades, los riesgos y las compensaciones vinculados a la adopción de la IA.

A través de espacios de confianza e iniciativas de colaboración, el Centro permite a sus socios desarrollar una comprensión común y trabajar juntos en enfoques responsables para la innovación y el uso de la IA.

Descubre el trabajo del Centro

La IA ya está mejorando nuestra economía y bienestar de innumerables maneras, entre ellas, aumentando la productividad de los trabajadores, permitiendo diagnósticos de salud más precisos, abriendo nuevas vías para descubrir medicamentos y mejorando la toma de decisiones. Y eso es solo el comienzo.

Estoy seguro de que las empresas y los emprendedores podrán aprovechar la tecnología de IA de nuevas maneras para liberar el potencial humano aún sin aprovechar y generar beneficios a una escala sin precedentes. Solo tenemos que abordar la innovación con las motivaciones y los mecanismos de rendición de cuentas adecuados para hacer realidad esa promesa.

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