3 lecciones para convivir con la IA generativa

We need to find ways to manage generative AI.
We need to find ways to manage generative AI.Image: Getty Images.
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  • La IA generativa se utiliza para producir diversos contenidos, como textos e imágenes.

  • Sacar el máximo partido de estas tecnologías avanzadas requiere habilidades cognitivas humanas.

  • Estos consejos describen el papel de la IA generativa en nuestras vidas y la mejor manera de utilizarla.

ChatGPT y Bard representan el comienzo de un cambio real en la forma en que interactuamos con las tecnologías avanzadas y en lo que llegaremos a esperar unos de otros.

A diferencia de las tecnologías anteriores, la inteligencia artificial (IA) generativa exige la intervención y la curiosidad humanas; exige valorar nuestras fortalezas y limitaciones; y exige que abandonemos la mentalidad familiar y pasiva de «usuario».

Puede parecer contradictorio, pero la mejor estrategia para sacar el máximo partido de la IA generativa es apoyarnos aún más decididamente en nuestras capacidades cognitivas más humanas y activas.

¿Qué habilidades humanas se necesitan en un mundo asistido por la IA? ¿Qué marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso? En resumen, la capacidad de formular preguntas excelentes y productivas y de examinar con destreza las respuestas cuestionables.

¿Qué necesitamos saber sobre la IA generativa?

En primer lugar, las aplicaciones de IA, incluida la IA generativa, siguen siendo más adecuadas para uno de dos propósitos generales: ayudar a realizar o sustituir tareas humanas rutinarias cuando confiamos en los resultados que buscamos porque el rendimiento pasado satisface claramente las necesidades futuras o supera las limitaciones humanas; o detectar nuevos conocimientos y hacer predicciones, o descubrir conexiones latentes entre conjuntos de datos demasiado grandes o en plazos demasiado breves para que las personas puedan gestionarlos. Esto no describe todas las tareas: también se está desarrollando la IA para muchos otros tipos de usos. Pero, ahora mismo, funciona mejor cuando queremos que «repita el proceso» o «analice y sugiera».

En segundo lugar, como ya se ha señalado, la IA generativa no encaja bien con una mentalidad de «usuario» o «consumidor». Al contrario, exige un enfoque activo: de indagación, cocreación y colaboración. Nuestro lenguaje debería cambiar para reflejarlo. Las herramientas de IA generativa son fundamentalmente distintas de los productos y dispositivos digitales a los que estamos acostumbrados: no son ni un dispositivo ni un producto. La IA generativa está incompleta sin nosotros. No deberíamos limitarnos a consumir el contenido que ofrece.

En tercer lugar, nadie sabe exactamente qué nos permitirán hacer estas tecnologías en última instancia ni cómo definir lo que no deberíamos hacer, aunque técnicamente podamos hacerlo. Estas herramientas mejorarán en tareas bien definidas y repetitivas, y en la asimilación de grandes cantidades de datos. Llegarán a ser bastante buenas para resumir enormes cantidades de texto (u otros medios) y redactar primeros borradores de ideas semicomplejas.

Pero son herramientas de modelado estadístico, no de razonamiento (sus resultados son predicciones basadas en complejas coincidencias de patrones y «aprenden» solo en ese sentido); más o menos dan por válidas las preguntas que se les plantean, tanto si ese supuesto está justificado como si no, por ejemplo: «dime los mejores argumentos a favor de que la Tierra es plana». Seguirán padeciendo el problema de «si entra basura, sale basura» (los errores en los datos subyacentes pueden reflejarse en los resultados). Y comparten nuestros defectos humanos: la falta de precisión y el hecho de que no siempre sabemos algo (o admitimos que no lo sabemos).

¿Cómo podemos sacar el máximo partido de la IA generativa?

Tanto si eres director ejecutivo como estudiante, enfermero o abogado, establecer un marco sencillo puede ayudarnos a entender el papel que la IA generativa puede desempeñar en nuestras vidas y la mejor forma de utilizarla. Estas son tres consideraciones clave para todos.

1. Haz preguntas

La curiosidad es fundamental ante estas tecnologías avanzadas. Haz preguntas como estas: ¿para qué sirven?, ¿cómo se desarrollan?, ¿cuáles son sus límites? Asimismo, y más concretamente, las herramientas de IA generativa exigirán que aprendamos a formular y proporcionar preguntas e instrucciones meditadas y precisas que generen respuestas útiles y adecuadas a su propósito, sólidas y que reduzcan los errores, los sesgos y los riesgos para la privacidad.

No todas las preguntas son iguales. La forma en que preguntamos e instruimos a las herramientas afecta directamente a los resultados que obtenemos y a su valor, solidez y seguridad. Por ejemplo, pedir a un modelo que detecta células cancerosas que identifique todas las células atípicas en una imagen de muestra no es lo mismo que pedirle que excluya todas las típicas. Las tasas de falsos positivos y falsos negativos serán distintas en cada caso y, cuando se confía en los resultados de un modelo para respaldar el diagnóstico profesional del cáncer de una persona, esa diferencia tiene consecuencias.Pedir a un modelo que recomiende un par de bombas puede plantear la misma cuestión, pero con consecuencias mucho menores.

Elaborar instrucciones útiles no es tan fácil como parece: es una labor muy contextual y específica de cada cultura. Damos muchas cosas por sentadas al preguntar. A menudo, somos imprecisos (es decir, damos instrucciones sobre cómo preparar un sándwich), usamos modismos propios de un idioma (ser pan comido) o damos demasiadas cosas por sentadas (esto funcionó antes, así que volverá a funcionar). Cada uno de estos problemas puede incluso aumentar con el nivel de conocimientos y experiencia.

2. Cuestiona las respuestas

Del mismo modo, la IA generativa exigirá que aprendamos a evaluar con mirada crítica todos los resultados de los modelos. Tendremos que reservar tiempo y espacio para que las personas puedan cuestionar las recomendaciones generadas por la tecnología. Aquí puede surgir el problema de «si entra basura, sale basura» (tanto por parte de la tecnología como de las personas), pero también la oportunidad de examinar cuidadosamente cómo podemos mejorar en ciertos aspectos nuestras prácticas habituales y, a la vez, nuestro trabajo con herramientas basadas en IA.

La IA generativa puede producir una variedad de resultados. Depende de nosotros decidir cuáles de ellos ponemos en práctica para obtener resultados concretos, y por lo general esa decisión dependerá mucho del caso. Cuando la IA sustituye tareas repetibles y bien conocidas, puede ser más fácil reconocer resultados razonables o adecuados. Tenemos mucha experiencia para evaluarlos, pero no cuando se trata de tareas o conocimientos únicos o novedosos. Será especialmente importante examinar tanto los resultados previstos como los sorprendentes. Si obtienes unos u otros, lo único que sabes realmente es que te falta toda una gama de otros resultados posibles que podrían surgir de la misma pregunta.

No todas las respuestas son correctas. De hecho, muchas serán totalmente erróneas y algunas serán aceptables, pero no tan buenas como podrían ser, o suficientemente buenas en ciertas condiciones, pero no en otras. Y aprenderemos continuamente de las herramientas y unos de otros. Del mismo modo, que podamos hacer algo no significa que debamos hacerlo. Por eso, al utilizar estas herramientas en situaciones reales, debemos actuar con humildad y discreción, dispuestos a considerar que nuestro propio criterio, o el de un colega, estudiante o proveedor, puede tener buenos motivos para cuestionar los resultados de un modelo antes de que se traduzcan en acciones.Algunos estudiantes ya están poniendo esto en práctica y, esperemos, pronto serán más.

3. Usa la IA responsablemente

Estas herramientas son nuevas e imperfectas, y están diseñadas para trabajar con las personas (que también son imperfectas), no contra ellas. Hay un sinfín de posibilidades para hacer travesuras, dar cosas por sentadas y trabajar de forma descuidada. Las prácticas de gestión de riesgos y los controles de gobernanza empiezan a tener en cuenta todas esas posibilidades. Y, lo que es importante, muchas de estas prácticas de gobernanza no son nuevas. Incluso en el mundo de la IA generativa, todos podemos hacer mucho para crear normas respetuosas, humanas e inclusivas en nuestro trabajo diario, empezando de inmediato con las herramientas que tenemos. Deberíamos animar a nuestros hijos y colegas a aprender a utilizar herramientas de IA generativa, recordándoles que las normas de la sociedad civil siguen vigentes. Quizá sean más necesarias que nunca.

Con esto en mente, aquí hay nueve cosas que todos pueden hacer para usar la IA generativa de forma más eficaz:

  • Fomenta y recompensa la curiosidad y las preguntas, y dedica tiempo a ellas, tanto en ti como en los demás.

  • Haz la misma pregunta varias veces.

  • Formula la misma pregunta de distintas maneras.

  • Indica cuándo se ha utilizado una herramienta de IA para realizar un trabajo.

  • No aceptes ni actúes basándote en los primeros resultados.

  • Procura descubrir qué preguntas producen los resultados más sorprendentes, así como los más previsibles.

  • Aprende a explicar por qué aceptas o prefieres los resultados que eliges (frente a otras opciones).

  • No aceptes resultados groseros, abusivos ni explotadores.

  • Mantén la curiosidad y actúa con cautela.

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