El Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo 2015 – Educación para Todos 2000-2015: logros y desafíos– se presentará hoy en el Banco Mundial en Washington. El evento reunirá a líderes internacionales de los ámbitos de la educación, el desarrollo y la ayuda para hacer balance de los principales logros y retrocesos, y debatir recomendaciones que respalden la ambiciosa agenda educativa posterior a 2015.
Todos los niños, niñas y jóvenes, independientemente de su edad, género, origen étnico, ingresos familiares, ciudadanía, situación de discapacidad o lugar de residencia, deberían estar escolarizados y aprendiendo. Pero, al llegar al año fijado para alcanzar la Educación para Todos (EPT), queda claro que no es así. A alrededor de 121 millones de niños, niñas y adolescentes todavía se les niega el derecho a oportunidades de aprendizaje mediante la educación.
Y no son solo los jóvenes quienes siguen quedándose sin educación. Al menos 781 millones de adultos —dos tercios de ellos mujeres— carecen de competencias básicas de alfabetización. En el África subsahariana, a la mitad de todas las mujeres se les niega el derecho a la alfabetización.
Sin embargo, aunque persisten importantes desafíos, se han logrado avances claros. Desde 1999, la matrícula mundial en educación preescolar ha aumentado en dos tercios. El número de niños, niñas y adolescentes sin escolarizar ha disminuido en 84 millones. Se han contratado y desplegado 12 millones más de docentes en la educación primaria y secundaria. Según nuestros cálculos, 34 millones más de niños y niñas fueron a la escuela y 20 millones más completaron la educación primaria de los que lo habrían hecho si se hubieran mantenido las tendencias de la década de 1990.
Sin embargo, estos avances sencillamente no son suficientes. Al no cumplir sus compromisos, los países han dejado atrás a muchos de los niños, niñas y adultos más marginados. Los niños y niñas más pobres tienen cuatro veces más probabilidades de no estar escolarizados y cinco veces más probabilidades de no completar la educación primaria que los más ricos. Un tercio de los países todavía no ha alcanzado la paridad de género en la educación primaria. Y la proporción de niños y niñas sin escolarizar que viven en zonas afectadas por conflictos ha aumentado del 30 por ciento en 2000 al 36 por ciento en la actualidad.
En su discurso de apertura en el lanzamiento mundial del Informe 2015, el 9 de abril, Jeffrey Sachs dijo: «Es una locura total que en el siglo XXI tengamos este tipo de falta de acceso a la escuela. Es peligroso. Condena a estos países a la inestabilidad e imposibilita alcanzar el desarrollo sostenible». O, como destacó ese mismo día en Nueva Delhi Kailash Satyarthi, laureado con el Premio Nobel de la Paz: «Un niño sin escolarizar ya es demasiado».
No podría estar más de acuerdo.
Tras 15 años de seguimiento de los avances hacia los objetivos de la EPT, hemos aprendido mucho sobre qué políticas han funcionado y dónde deben orientar los gobiernos y sus socios internacionales sus recursos y financiación. Es fundamental aprovechar este acervo de conocimientos basados en pruebas si queremos hacer realidad la visión educativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2015 presenta estas recomendaciones clave:
Los países deben garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes completen al menos un año de educación preescolar y un ciclo completo de educación primaria y secundaria inferior para 2030.
La educación primaria y secundaria inferior debe ser verdaderamente gratuita. Deben abolirse las tasas y cubrirse todos los costos relacionados, incluidos los de los libros de texto, el transporte y los uniformes escolares.
Los programas y la financiación en todos los niveles deben orientarse a satisfacer las necesidades de los niños, niñas, jóvenes y adultos más desfavorecidos. Los entornos de aprendizaje deben ser seguros y sensibles al género. Los gobiernos deben subsanar las carencias críticas de datos para dirigir los recursos a los grupos marginados que más los necesitan.
Los gobiernos deberían ampliar significativamente las oportunidades de aprendizaje y educación para adultos en el marco de un enfoque de aprendizaje a lo largo de toda la vida, especialmente para quienes en el pasado no tuvieron acceso a la escuela.
Los países deben garantizar que se destine a la educación entre el 15 y el 20 por ciento de los presupuestos nacionales. Los gobiernos, en colaboración con la comunidad internacional, deben encontrar los medios para cubrir el déficit anual de financiación de US$22 mil millones destinado a la educación preescolar de calidad y la educación básica para todos de aquí a 2030.
En su mensaje para el lanzamiento mundial, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que, cuando trabajamos juntos e invertimos en el futuro, el cielo es el límite. «Aprovechemos el poder de la educación para construir un futuro mejor para todos».
Este artículo se publica en colaboración con el blog Educación para el Desarrollo Global del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Aaron Benevot se incorporó al equipo del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (GMR) de la UNESCO como director en junio de 2014
Imagen: Niños leen libros de texto. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins.

