La contratación pública es fundamental para la forma en que el Gobierno lleva a cabo sus actividades. Por ello, reformar los sistemas de contratación puede resultar transformador para el desarrollo de cualquier país.
En Georgia, la implantación de la contratación electrónica (Ge-GP) es un buen ejemplo de cómo una firme voluntad y un compromiso políticos pueden ser fundamentales para reformar la contratación pública. En el plazo de un año, la Agencia Estatal de Contratación de Georgia (SPA) diseñó, desarrolló y probó un sistema de contratación electrónica, y finalmente pasó a exigir su uso, sustituyendo por completo las licitaciones en papel.
El sistema de contratación electrónica, ampliamente acorde con las buenas prácticas de contratación pública, aumentó la competencia entre los proveedores. Además, al trasladar los procesos a Internet, hizo que el sistema de contratación fuera más transparente, menos burocrático y menos discriminatorio. Como resultado, el sistema redujo considerablemente los riesgos de corrupción y generó importantes ahorros para el Gobierno y sus ciudadanos.
La reforma de la contratación electrónica es, sin duda, una de las reformas más eficaces y eficientes emprendidas en Georgia durante la última década. También ha sido bien recibida tanto por las entidades contratantes como por el sector privado.
Los notables logros de la SPA han sido reconocidos expresamente por distintas organizaciones internacionales, entre ellas la OCDE y las Naciones Unidas, así como Transparency International, que situó a Georgia como el mejor país entre los 19 países de Europa oriental y Asia central en su Índice de Percepción de la Corrupción de 2014.
Este éxito es fruto de una colaboración de larga data entre el Banco Mundial y el Gobierno de Georgia. En 2012, el Banco Mundial inició una evaluación del sistema georgiano de contratación electrónica para estudiar la posibilidad de utilizar el mismo sistema en proyectos financiados por el Banco Mundial. La evaluación identificó las mejoras y modificaciones necesarias para que el sistema de contratación electrónica cumpliera los requisitos del Banco Mundial para la contratación de obras civiles y bienes.
La SPA llevó a cabo estas modificaciones y, tras casi dos años de intenso trabajo interno, así como de estrecha colaboración con el Gobierno y el sector privado, el Banco Mundial comenzó a utilizar el sistema de contratación electrónica de Georgia para contratar obras civiles con un precio contractual estimado inferior a US$ 10 millones, así como bienes con un precio contractual estimado inferior a US$ 1 millón. Hasta la fecha, dos importantes unidades de ejecución de proyectos han publicado 14 licitaciones por un valor estimado total de más de US$ 22 millones para la rehabilitación de carreteras, edificios, sistemas de alcantarillado y similares.
En el marco de esa iniciativa, estas fueron algunas de las principales modificaciones del sistema de contratación electrónica:
(i) La subasta electrónica inversa no es aplicable;
(ii) Se divulga el precio contractual estimado, pero los licitadores pueden presentar ofertas por debajo o por encima de esas estimaciones;
(iii) Las ofertas de los licitadores se divulgan en el sistema solo si estos están de acuerdo, y (iv) después de la adjudicación del contrato. Cabe señalar que no se ha informado de ningún caso en que los licitadores se hayan negado a divulgar sus ofertas. Para contribuir a la sostenibilidad de estos cambios, el Banco Mundial también ha impartido varias sesiones de capacitación y talleres para una amplia variedad de participantes sobre cuestiones clave de este tema.
Entonces, ¿cuáles son los beneficios demostrados de utilizar un sistema de contratación electrónica?
Contratación respetuosa con el medio ambiente: se reduce la contratación basada en papel (ya no se exige a los licitadores que presenten originales impresos ni copias de sus ofertas).
Transparencia: los ciudadanos de todo el mundo pueden observar gratuitamente y en tiempo real el proceso de licitación y obtener información esencial sobre las ofertas.
Una tasa de participación cuatro veces menor: la contratación convencional exige pagar una tasa no reembolsable de $100-150 para obtener los documentos de licitación, mientras que los licitadores del sistema Ge-GP obtienen esos documentos gratuitamente y pagan una tasa nominal de $30 por participar.
Proceso de revisión simplificado y acelerado por parte del Banco Mundial: no es necesario obtener las ofertas en formato físico para revisarlas; el especialista en adquisiciones/TTL del Banco Mundial recibe acceso especial para descargar las ofertas a través del sistema.
Participación a distancia: los licitadores, incluso si se encuentran a varios cientos de kilómetros de la capital, pueden presentar ofertas a distancia desde sus oficinas, reduciendo sustancialmente el tiempo y los costos asociados al transporte.
Reducción sustancial del riesgo de colusión entre licitadores: la identidad de cada licitador permanece confidencial y solo se divulga después de la apertura de las ofertas.
Al utilizar el sistema Ge-GP, Georgia se ajusta plenamente a
(i) la reforma en curso de la política de adquisiciones del Banco, que promueve el uso de los sistemas nacionales en la medida de lo posible;
(ii) la contratación electrónica en los proyectos del Banco, que está plenamente alineada con la Open Contracting Partnership; un grupo cuyo objetivo es crear un movimiento mundial que promueva la divulgación de información a lo largo de todo el ciclo contractual (incluida la divulgación de los contratos) y en todos los sectores, así como una mayor participación ciudadana en torno a la contratación.
En definitiva, el sistema de contratación electrónica de Georgia ofrece beneficios claros y mensurables, y contribuye considerablemente al desarrollo a largo plazo del país.
Este artículo se publicó originalmente en el blog Governance for Development del Banco Mundial. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Sandro Nozadze es especialista en adquisiciones del Banco Mundial desde julio de 2011.
Imagen: Un hombre pasa frente a edificios en un distrito financiero el 14 de febrero de 2007. REUTERS/Nicky Loh.

