El BCE aumentó su asistencia de liquidez de emergencia para los bancos griegos de 50.000 millones de euros en febrero de 2015 a aproximadamente 90.000 millones de euros en junio de 2015 (Financial Times 2015). Sus actuaciones estuvieron acompañadas de un debate entre académicos, políticos y profesionales sobre la legitimidad de la asistencia de liquidez de emergencia. Algunos incluso acusaron al BCE de retrasar deliberadamente la declaración de quiebra de bancos griegos ya insolventes.
En un artículo reciente (Götz et al., 2015), analizamos los fundamentos económicos del programa de asistencia de liquidez de emergencia y la compleja interrelación entre la UE, el BCE y los bancos griegos, con especial atención a la economía política de una unión monetaria con una unión fiscal incompleta. Concluimos que las actuaciones del BCE no pueden calificarse como un retraso de la declaración de insolvencia.
Prestamista de última instancia en una unión monetaria sin unión fiscal
Para evitar las quiebras bancarias causadas por la falta (temporal) de liquidez de los bancos, Bagehot (1873) propone la figura del llamado prestamista de última instancia, dispuesto a proporcionar fondos a bancos con falta de liquidez pero solventes. Los bancos centrales han asumido tradicionalmente este papel, pues son los más capacitados para ofrecer liquidez a los bancos de forma creíble en el sistema financiero actual.
La zona del euro ofrece servicios de prestamista de última instancia a los bancos en dificultades a través de los bancos centrales nacionales. Estos proporcionan asistencia de liquidez de emergencia a instituciones solventes pero ilíquidas. Según las directrices, el BCE puede oponerse a la asistencia de liquidez de emergencia mediante el voto de una mayoría de dos tercios de su Consejo de Gobierno si «considera que estas operaciones interfieren con los objetivos y las funciones del Eurosistema».
La cuestión de la asistencia de liquidez y la solvencia bancaria requiere un análisis más profundo cuando un banco opera en un entorno que hace depender la viabilidad de su modelo de negocio y las consideraciones de solvencia de decisiones políticas de un nivel superior, ajenas al ámbito de actuación del banco. Suelen surgir problemas si uno de los principales prestatarios de un banco es también el Estado soberano, sobre todo cuando la solvencia de este depende de decisiones relativas a la provisión de fondos a nivel supranacional. En la unión monetaria, la decisión de proporcionar financiación adicional a un país en momentos de dificultades financieras depende del consenso entre los responsables políticos europeos. Por ejemplo, la financiación adicional para el Gobierno griego depende de la Troika y de los ministros de Finanzas de la zona del euro.
En una unión monetaria, la decisión de un nivel superior de conceder o no asistencia a un país en dificultades repercute, en última instancia, en la solvencia de los bancos (nacionales). Es razonable que los depositantes condicionen su comportamiento —y la decisión de retirar sus depósitos de un banco— al resultado del proceso decisorio a nivel supranacional. Esta es una observación importante: la evaluación de la solvencia de un banco nacional está entrelazada con la decisión de nivel superior. Siguiendo el mismo razonamiento, si se deniega a nivel supranacional un paquete de rescate necesario, es probable que los bancos del país se vuelvan insolventes y que deba rechazarse la asistencia de liquidez de emergencia.
Unir las piezas: ¿es Grecia en 2015 un caso de retraso de la declaración de insolvencia?
Es evidente que un análisis exhaustivo y detallado de la solvencia actual del sector bancario griego requiere datos de las carteras de cada banco, así como información obtenida mediante la supervisión y el seguimiento continuos de los bancos griegos. Presentamos una breve evaluación del sector bancario griego basada en datos de acceso público y en información obtenida del reciente (octubre de 2014) examen de la calidad de los activos del BCE, así como de las pruebas de resistencia.
Los datos más recientes sobre el capital contable y los coeficientes de capital regulatorio (antes de que Syriza llegara al poder) indican que los bancos griegos están suficientemente capitalizados (según los estándares internacionales) y, por tanto, pueden considerarse solventes:
Ratio de patrimonio sobre activos (promedio ponderado de 4 bancos sujetos al Mecanismo Único de Supervisión al 31 de diciembre de 2014): 9%;
Ratio de capital ordinario de nivel 1 (promedio ponderado de 4 bancos sujetos al Mecanismo Único de Supervisión al 31 de diciembre de 2014): 13,96%.
Asimismo, los datos proporcionados por el Mecanismo Único de Supervisión y la información de las pruebas de resistencia más recientes indican que, en una recesión grave, los déficits de capital serían pequeños en relación con el capital contable de los bancos o con el PIB griego. Utilizamos dos medidas del déficit:
Una medida regulatoria del déficit (la evaluación oficial del BCE): el escenario de tensión es el escenario adverso. El parámetro regulatorio es el ratio de capital ordinario de nivel 1, definido como el capital ordinario de nivel 1 dividido por los activos ponderados por riesgo. El BCE aplica un umbral del 5,5% en el escenario adverso. El déficit de capital calculado en este escenario es de 8.700 millones de euros, alrededor del 30% del capital ordinario de nivel 1 de estos bancos en ese momento.
El escenario de tensión es una crisis financiera sistémica con una caída del 40% del mercado bursátil mundial. SRISK (una medida del riesgo sistémico) es nuestra medida del déficit de capital de un banco en este escenario, suponiendo un ratio de capital prudencial del 5,5% y aproximando las pérdidas mediante la metodología del Volatility Laboratory (V-LAB) de NYU para estimar el riesgo a la baja de la rentabilidad de las acciones bancarias. El déficit de capital calculado en este escenario es de 4.400 millones de euros, alrededor del 17% del capital ordinario de nivel 1 de los bancos.1
Dado que los resultados del examen de la calidad de los activos y de las pruebas de resistencia del BCE indicaban la estabilidad del sector bancario griego, es probable que las dudas sobre la solvencia de los bancos griegos no influyeran en el debate sobre el volumen de la asistencia de liquidez de emergencia para estos bancos, que ya estaba en marcha a finales de 2014. Además, las retiradas masivas de depósitos de los bancos griegos no comenzaron hasta que el nuevo Gobierno de Syriza llegó al poder y aumentó el riesgo de que Grecia abandonara la zona del euro. Como muestra la Figura 1, las retiradas de depósitos se aceleraron considerablemente tras el cambio de Gobierno.
Una interpretación del fundamento de la decisión sobre la asistencia de liquidez de emergencia
En su función de prestamista de última instancia, el BCE debe evaluar la solvencia de los bancos nacionales según la situación existente y no tener en cuenta cómo afectarán sus actuaciones al proceso decisorio de nivel superior. La interrupción de la asistencia de liquidez de emergencia por parte del BCE habría anticipado el proceso decisorio de orden superior de los responsables políticos a nivel supranacional. Los bancos griegos se habrían quedado inmediatamente sin liquidez, lo que habría provocado una retirada masiva de depósitos y podría haber desestabilizado todo el sistema bancario. Probablemente, el funcionamiento de la economía real se habría visto gravemente limitado, imponiendo más restricciones a la decisión sobre un paquete de rescate para Grecia. Por tanto, el Consejo de Gobierno del BCE no tenía otra opción que prolongar y ampliar la línea de crédito de asistencia de liquidez de emergencia. Concluimos que la actuación del BCE es acorde con su función de prestamista de última instancia. Desde el punto de vista económico, no puede calificarse como un retraso de la declaración de insolvencia.
Conclusiones y recomendaciones
Hay dos cuestiones complementarias relevantes para las consideraciones de política relativas al instrumento ELA y a las evaluaciones de la solvencia bancaria:
En primer lugar, la evaluación de la solvencia de los bancos por separado que realizan los participantes del mercado parece basarse principalmente en especulaciones, y no en pruebas objetivas.
Por ello, pedimos mayor transparencia, especialmente en relación con los resultados de las pruebas de resistencia.
En segundo lugar, la transparencia sobre las actuaciones del banco central como prestamista de última instancia ayudaría a comprender mejor sus decisiones en tiempos de crisis.
Esto es especialmente pertinente cuando las actuaciones del BCE pueden interpretarse como una anticipación del proceso de toma de decisiones políticas. Por ello, instamos al BCE a explicar con mayor transparencia sus motivos para proporcionar asistencia de liquidez de emergencia y a difundir datos más detallados sobre el volumen y la composición de las posiciones pendientes de asistencia de liquidez de emergencia.
Referencias
Acharya, V. y S. Steffen (2014a), «Falling Short of Expectations – Stress Testing the Eurozone Banking System», documento de trabajo, NYU Stern School of Business.
Acharya, V. y S. Steffen (2014b), «Benchmarking the European Central Bank’s Asset Quality Review and Stress Test – A Tale of Two Leverage Ratios», serie de documentos de trabajo del Center of European Policy Studies.
Acharya, V., L. Pedersen, L. Philippon y M. Richardson (2010), «Measuring Systemic Risk», documento de trabajo, NYU Stern School of Business.
Acharya, V., R. Engle y M. Richardson (2012), «Capital Shortfall: A New Approach to Ranking and Regulating Systemic Risks»,. American Economic Review Papers & Proceedings 102(3)::3, 59–64.
Bagehot, W. (1873), Lombard Street: A Description of the Money Market, SMK Books, Londres.
Brownlees, C. y R. Engle (2015),. «Volatility, Correlation and Tails for Systemic Risk Measurement», documento de trabajo, NYU Stern School of Business.
BCE (sin fecha), ELA procedures.
Financial Times (2015), «ECB approves rise in emergency loans to Greek banks», 19 de junio.
Götz, M. R., R. Haselmann, J. P. Krahnen y S. Steffen (2015), «Did emergency liquidity assistance (ELA) of the ECB delay the bankruptcy of Greek banks?», SAFE Policy Letter n.º 46.
Nota al pie
1 Esta medida del déficit de capital se ha aplicado sobre la base de Acharya et al. (2012) y Brownlees y Engle (2015). Los datos los proporciona VLAB de New York University (véase http://vlab.stern.nyu.edu/welcome/risk/). La justificación teórica de la medida se encuentra en Acharya et al. (2010). Acharya y Steffen (2014a, b) utilizan esta metodología como prueba de referencia para investigar posibles deficiencias del examen de la calidad de los activos.
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Martin R. Götz es profesor asociado de Finanzas en la Universidad Goethe de Fráncfort. Rainer Haselmann es catedrático de Finanzas, Contabilidad y Fiscalidad en la Universidad Goethe de Fráncfort. Jan Pieter Krahnen es director del Center for Financial Studies y profesor de investigación sobre estabilidad financiera y regulación bancaria. Sascha Steffen es profesor asociado y titular de la cátedra de investigación Karl-Heinz Kipp en la European School of Management and Technology.
Imagen: El símbolo del euro aparece junto a la sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort. REUTERS/Lisi Niesner.



