La economía del deporte: ¿qué es y cómo puede mejorar la salud de las personas y del planeta?

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  • La economía del deporte vale 2,3 billones de dólares al año, pero enfrenta desafíos derivados del cambio climático y la inactividad física.

  • Con un sector que se prevé alcance los 8,8 billones de dólares en 2050, un nuevo informe del Foro Económico Mundial plantea tres vías para garantizar su resiliencia.

  • Mediante alianzas multisectoriales y una acción coordinada, la economía global del deporte puede ser un catalizador para redefinir la prosperidad mundial, que abarque no solo los rendimientos financieros, sino también sociedades más sanas y ecosistemas naturales prósperos.

Cuando piensa en el deporte, ¿qué imagina? ¿La Copa Mundial de la FIFA o los partidos de base que juegan los niños en el parque de su barrio?

Ambos forman parte por igual de la economía del deporte de 2,3 billones de dólares, según muestra un nuevo informe del Foro. Este vasto sector abarca desde eventos globales y marcas de consumo hasta el turismo de aventura y los estilos de vida activos, y genera empleo, impulsa el crecimiento y favorece una vida más sana.

Ingresos globales de la economía del deporte.Image: Foro Económico Mundial

En un mundo cada vez más dividido, el deporte es una de las pocas fuerzas que unen, pero hoy se enfrenta a un desafío sin precedentes derivado del cambio climático.

Los fenómenos meteorológicos extremos interrumpieron más de 2.000 eventos globales entre 2004 y 2024, según un estudio publicado en el International Journal of Disaster Risk Reduction, de los cuales una quinta parte fueron eventos deportivos.

En el Mundial de Clubes de la FIFA celebrado en Los Ángeles en junio de 2025, seis partidos se retrasaron por tormentas.

La salud planetaria es fundamental para la salud humana y para una economía del deporte sostenible.

En colaboración con Oliver Wyman, el Foro Económico Mundial ha publicado Sports for People and Planet, un informe que mide el tamaño de la economía del deporte y expone cómo impulsar la resiliencia abordando tanto la inactividad física como la crisis climática y de la naturaleza.

¿Cómo lucha el Foro Económico Mundial contra la crisis climática?

¿Qué es la economía del deporte?

Es un importante motor económico global que genera ingresos anuales por 2,3 billones de dólares, cerca del 2 % del PIB mundial.

Las proyecciones actuales indican que el sector, incluidas industrias conexas como la radiodifusión y el streaming, la nutrición y los dispositivos portátiles, crecerá hasta 3,7 billones de dólares en 2030 (con una tasa de crecimiento anual compuesto del 10 %) y alcanzará los 8,8 billones de dólares en 2050.

El crecimiento de la economía del deporte está determinado por cuatro tendencias:

  • La consolidación del deporte como clase de activo.

  • La normalización del deporte femenino: los ingresos se triplicaron entre 2022 y 2025, hasta alcanzar los 2.350 millones de dólares.

  • Reequilibrio del crecimiento deportivo con las economías emergentes.

  • La aceleración del turismo deportivo, el área de mayor crecimiento dentro del turismo.

La economía del deporte está creciendo.Image: Foro Económico Mundial

Pero se enfrenta a dos desafíos principales e interconectados, que también puede ayudar a abordar:

1. El aumento de la inactividad física erosiona la demanda futura

En 2024, alrededor de una de cada tres personas adultas no alcanzó las 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada, según la Organización Mundial de la Salud.

Por otra parte, una encuesta de IPSOS de 2021 realizada para el Foro Económico Mundial reveló que más de la mitad de las personas (58 %) quiere hacer más deporte, pero se ven limitadas por la falta de tiempo, el coste, el clima y el acceso a instalaciones.

El informe señala: «A medida que las prioridades fiscales se desplazan hacia la atención sanitaria de urgencia, la defensa y la respuesta a crisis, la financiación de las iniciativas de prevención y de deporte comunitario corre el riesgo de seguir erosionándose».

2. El cambio climático está alterando las actividades deportivas

Los riesgos climáticos físicos, incluidos los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación del aire y del agua, afectan a todo, desde la programación de eventos y la salud de los atletas hasta las infraestructuras y los entornos naturales del deporte.

Al mismo tiempo, los servicios esenciales de los ecosistemas, como los recursos de agua dulce indispensables para la producción de artículos deportivos y el turismo deportivo, están sometidos a presiones crecientes.

1 de cada 5

estadios del Reino Unido afectados por inundaciones fluviales en 2050

10

países con nieve suficiente para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno en 2040

40 %

de los participantes no logró completar la maratón femenina en los Campeonatos Mundiales de Atletismo de Catar

3

ligas estadounidenses obligadas a cancelar partidos durante los incendios forestales de Canadá en 2023

La propia industria contribuye al cambio climático, con emisiones estimadas de hasta 450 millones de toneladas al año – más que cualquier nación europea, salvo Alemania.

Estos dos riesgos se agravan mutuamente. Por ejemplo, las olas de calor, la contaminación y los fenómenos meteorológicos extremos no solo perturban las competiciones y los entrenamientos de los atletas de élite, sino que también desalientan la actividad física y el deporte de base, lo que afecta a la salud y el bienestar en todos los niveles.

De aquí a 2030, la inactividad física, el cambio climático y la pérdida de naturaleza podrían reducir un 14 % los ingresos anuales de la economía del deporte, con un posible aumento de hasta el 18 % en 2050.

El deporte depende de condiciones ambientales estables. Más del 90 % de los derechos de retransmisión y el 76 % de los ingresos por patrocinio en el deporte profesional están vinculados a actividades al aire libre, lo que expone sus dos mayores fuentes de ingresos a un riesgo directo derivado de las alteraciones ambientales y de la pérdida de atractivo visual asociada a la degradación.

Pero la economía del deporte no puede resolver estos desafíos por sí sola.

Los deportes femeninos se están volviendo más populares que nunca.
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Caminos hacia la prosperidad

El informe identifica tres vías clave para que la economía del deporte avance hacia la prosperidad económica, social y ambiental mediante alianzas multisectoriales.

Ya existen ejemplos de ello en marcha, como los marcos Sports for Climate Action y Sports for Nature de la ONU para las organizaciones deportivas profesionales y participativas, que establecen directrices y normas de presentación de informes para impulsar la acción.

Pero es posible un enfoque más articulado.

El informe señala que hoy existe una oportunidad muy real de «transformar los riesgos sistémicos en motores de innovación, crecimiento y valor compartido».

En conjunto, estas tres vías diferenciadas forman un embudo de transformación coordinado que impulsa el cambio desde dentro del sector hacia afuera:

El embudo de transformación para impulsar la prosperidad de la economía del deporte.Image: Foro Económico Mundial

1. Impulsar la gestión responsable de los recursos

En 2025, la humanidad consume los recursos naturales de la Tierra a un ritmo 1,8 veces superior a la velocidad a la que la Tierra puede regenerarlos. El crecimiento de la economía del deporte solo puede lograrse dentro de los límites del planeta.

El sector está profundamente interconectado con las cuatro cadenas de valor principales (alimentación, energía, infraestructuras y moda), que en conjunto generan el 90 % de la presión humana sobre la naturaleza y de la pérdida de biodiversidad.

«Al impulsar la gestión responsable de los recursos, la economía del deporte puede convertir las limitaciones de recursos en catalizadores de innovación, resiliencia y crecimiento inclusivo», afirma el informe.

De aquí a 2030, nos enfrentamos a un déficit mundial en el suministro de agua dulce del 40 %, que se verá agravado aún más por los efectos de la crisis climática. Esto no solo afectará al acceso de las comunidades locales al agua potable, sino que también limitará la práctica de deportes acuáticos y pondrá en riesgo la capacidad de la industria de artículos deportivos para mantener la producción.

Entre 2019 y 2023, PUMA logró ahorrar más de 2,4 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que equivale aproximadamente a siete millones de bañeras, gracias a diversos programas de eficiencia.

Las alianzas estratégicas con los organismos rectores del deporte pueden reforzar la gestión responsable de los recursos, ya que son partes interesadas clave en los esfuerzos por reducir los residuos sobrantes generados en los eventos competitivos.

En agosto de 2025, Mastercard constató que el gasto en deporte circular crece año tras año, y las ventas de material deportivo de segunda mano superan ya en casi un 30 % los niveles de 2022.

La demanda de artículos deportivos circulares está creciendo.Image: Mastercard Economics Institute

Las políticas públicas serán clave para respaldar este cambio, por ejemplo, mediante incentivos fiscales para los bienes producidos con menor impacto ambiental.

2. Situar el deporte en el centro de las ciudades

Nuestro entorno físico influye enormemente en la calidad de vida y la longevidad. El informe concluye que alrededor del 80 % de los factores que influyen en la salud de la sociedad se encuentra fuera del sistema sanitario.

De aquí a 2050, las zonas urbanas albergarán a casi el 70 % de la población mundial, por lo que su diseño será fundamental para el bienestar de las personas y para el desarrollo de una economía del deporte resiliente.

El mal tiempo, la falta de recursos económicos y la falta de tiempo siguen siendo los principales obstáculos para la actividad física, pero las ciudades pueden abordarlos garantizando el acceso equitativo a la naturaleza, infraestructuras deportivas construidas de forma sostenible y una movilidad sostenible.

Una investigación realizada en España muestra una relación entre el acceso a espacios verdes urbanos y niveles más altos de actividad física, mientras que la restauración de los hábitats naturales puede mejorar la calidad del aire.

París es un gran ejemplo de ciudad que une deporte y naturaleza, tras haber utilizado la celebración de los Juegos Olímpicos de 2024 como catalizador para sanear el Sena. Este verano, la calidad del agua en la región de Isla de Francia fue declarada «excepcional».

Por otra parte, países como Viet Nam están desplegando carriles bici específicos para reducir las emisiones de los vehículos y fomentar la actividad física. En los Países Bajos, el Gran Premio de F1 de los Países Bajos exigió que los 110.000 espectadores llegaran en transporte público o en bicicleta, con espacio de almacenamiento para 45.000 bicicletas.

3. Canalizar flujos de capital con un propósito

La inversión con propósito y el patrocinio corporativo pueden ayudar a abrir nuevas vías de crecimiento, según el informe, lo que permite que la economía del deporte aporte beneficios sanitarios, ambientales y financieros a las comunidades.

En los lugares que afrontan riesgos climáticos y naturales crecientes, los inversores pueden asociarse con los gobiernos para convertir las infraestructuras deportivas en centros de resiliencia comunitaria.

Los estadios y los campos deportivos pueden diseñarse para resistir la creciente frecuencia de los desastres naturales, y cumplir una doble función como recintos deportivos y refugios comunitarios en situaciones de emergencia.

Las instalaciones comunitarias cofinanciadas por el gobierno y los inversores pueden promover la atención sanitaria preventiva.

Un buen ejemplo es el Estadio San Mamés del Athletic Club de La Liga, en Bilbao (España), construido en 2013 y cofinanciado por el ayuntamiento local, la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco. Incluye piscinas públicas, un gimnasio y espacios de bienestar para la comunidad local.

Entre las alianzas mutuamente beneficiosas figura la de DHL con la F1 para acelerar la adopción de camiones impulsados por biocombustibles, aviones más eficientes en el consumo de combustible y el lanzamiento de autocaravanas sostenibles para alojar a su equipo logístico durante determinadas fases de la gira de carreras.

Los patrocinadores también pueden aprovechar las alianzas deportivas, como el patrocinio de TCS del Maratón de Londres, para mejorar el bienestar de sus empleados.

Un liderazgo audaz, alianzas y una gobernanza reforzada pueden ayudar a la economía del deporte a reforzar los sistemas socioambientales de los que depende, a aumentar su rentabilidad y su participación, y a reducir su huella ambiental.

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