Introducción
Durante las últimas décadas, hemos observado un aumento acelerado de la desigualdad de ingresos en la cúspide a escala mundial, en particular en los países desarrollados (Goldin y Katz 2008, Deaton 2013, Piketty 2013). En investigaciones recientes (Aghion et al. 2015), sostenemos que en los países desarrollados, empezando por Estados Unidos, la innovación es un componente ineludible de la historia. Así, si examinamos la innovación (medida por el flujo anual de patentes) y la desigualdad de ingresos en la cúspide (medida por la participación del 1% superior en los ingresos) en Estados Unidos desde la década de 1960, observamos que ambas siguen trayectorias paralelas.
Figura 1. Participación de los ingresos más altos y patentamiento en Estados Unidos, 1963-2013
Nota: La figura representa el número de solicitudes de patente por cada 1000 habitantes frente a la participación del 1% superior en los ingresos para el conjunto de Estados Unidos. Las observaciones abarcan los años comprendidos entre 1963 y 2013.
Fuente: Aghion et al. (2015).
¿Por qué es importante determinar si la innovación explica en parte el aumento de la desigualdad de ingresos en la cúspide? Resulta que la innovación tiene ventajas que no poseen otras posibles fuentes de desigualdad de ingresos en la cúspide.
En primer lugar, la innovación impulsa el crecimiento de la productividad en las economías desarrolladas (véase Aghion et al. 2014).
Pero, además, como argumentamos a continuación:
Aunque el excedente social de la innovación puede ser inicialmente apropiado por quienes la generan, con el tiempo se comparte ampliamente a medida que la innovación se difunde por la economía; y
La innovación favorece la movilidad social como resultado de la destrucción creativa, es decir, el proceso mediante el cual las nuevas tecnologías sustituyen siempre a las antiguas.
El argumento
Que la innovación deba aumentar tanto la desigualdad de ingresos en la cúspide como fomentar la movilidad social se basa en la siguiente intuición, que formalizamos mediante un modelo de crecimiento schumpeteriano: cada nueva innovación tecnológica permite al innovador aumentar su ventaja tecnológica sobre la franja competitiva. También le permite al empresario reducir su demanda de trabajo. Ambos factores contribuyen a incrementar la participación del empresario en la renta a expensas de la participación de los trabajadores, al menos temporalmente, hasta que la franja competitiva alcance la nueva tecnología; de ahí, un efecto positivo de la innovación sobre la desigualdad de ingresos en la cúspide. Pero, al mismo tiempo, una mayor innovación implica más destrucción creativa, es decir, más margen para que nuevos innovadores (‘entrantes’) sustituyan a los actuales propietarios de las empresas (‘incumbentes’). Esto, a su vez, implica que cualquier tipo de actividad de los incumbentes orientada a aumentar las barreras de entrada (por ejemplo, el cabildeo) atenuará el efecto positivo de la innovación sobre la movilidad social y, por tanto, debería combatirse si el objetivo es lograr un crecimiento inclusivo impulsado por la innovación.
La predicción de que una mayor capacidad innovadora debería fomentar tanto la desigualdad de ingresos en la cúspide como la movilidad social se ilustra bien con el hecho de que el estado más innovador de Estados Unidos, California, presenta tanto participaciones del 1% más rico en los ingresos como un nivel de movilidad social muy superiores a los del estado menos innovador, Alabama (Chetty et al. 2015).
Innovación y desigualdad de ingresos en la cúspide
Medimos la desigualdad de ingresos en la cúspide mediante la participación del 1% superior en los ingresos, utilizando datos de Frank (2009). Para medir la innovación actual en un estado de Estados Unidos, empleamos primero el número anual de nuevas patentes per cápita en ese estado (nos referimos a esta medida como ‘recuento de patentes’). Después, explotamos la información de la base de datos de la USPTO para construir diversas medidas de innovación ponderadas por calidad, basadas en las citas de patentes.
Utilizamos datos de panel de los estados de Estados Unidos correspondientes al periodo 1975-2010 para analizar el efecto de la capacidad innovadora sobre la desigualdad de ingresos en la cúspide, donde la capacidad innovadora se mide por el flujo de innovaciones patentadas (ponderadas por calidad) en el estado correspondiente, y la desigualdad de ingresos en la cúspide se mide por la participación de los ingresos en manos del 1% superior.
Figura 2. Participación de los ingresos más altos y patentamiento en Estados Unidos, 1970-2010

Nota: La figura representa el logaritmo del número de solicitudes de patente per cápita (eje x) frente al logaritmo de la participación del 1% superior en los ingresos (eje y). Las observaciones se calculan a nivel estatal en Estados Unidos entre 1975 y 2010.
Fuente: Aghion et al. (2015).
La Figura 2 muestra que la participación del 1% superior en los ingresos en un determinado estado de Estados Unidos en un año dado presenta una correlación positiva y significativa con el grado de capacidad innovadora del estado, calculado a partir del recuento de patentes.
En nuestro trabajo, vamos más allá y demostramos que esta correlación refleja un efecto causal de la innovación sobre la desigualdad de ingresos en la cúspide, y que esto es cierto para todas las medidas de innovación. Establecemos este resultado causal utilizando dos formas distintas de instrumentalizar la capacidad innovadora de un estado. La primera estrategia utiliza datos sobre la comisión de asignaciones del Senado (siguiendo a Aghion et al. 2009), con la idea de que un nuevo miembro de dicha comisión impulsará la asignación de fondos federales a la investigación en su estado. La segunda estrategia utiliza información sobre la innovación en otros estados, con la idea de que las actividades innovadoras en otros estados generan derrames de conocimiento y, por tanto, reducen el coste de innovar en un estado concreto.
Resulta que ambos instrumentos, aunque no están relacionados entre sí, arrojan coeficientes significativos similares. Por ejemplo, cuando se mide mediante el número de patentes per cápita, el aumento de la capacidad innovadora explica, en promedio, alrededor del 17% del incremento total de la participación del 1% superior en los ingresos entre 1975 y 2010, tanto si utilizamos como instrumentos la comisión de asignaciones como los derrames de conocimiento. Se trata de una cifra considerablemente elevada, sobre todo si tenemos presente que los innovadores suelen trasladarse de un estado a otro al innovar, o que parte de las rentas de la innovación puede aumentar los ingresos de personas que no residen en el estado. ¡Ninguno de estos factores forma parte de la cifra del 17%!
Innovación y medidas más amplias de desigualdad de ingresos
La Figura 3 muestra que la capacidad innovadora no está correlacionada ni positiva ni negativamente con una medida más amplia de desigualdad, como el coeficiente de Gini, que no pone el énfasis en los ingresos más altos. La Figura 3 agrupa todas las observaciones estado-año en percentiles y representa la participación media del 1% superior en los ingresos y el índice de Gini medio del percentil de innovación correspondiente. Para facilitar la comparación, cada serie se normaliza por su valor inicial. La figura muestra que pasar del percentil de innovación más bajo al más alto incrementa la participación del 1% superior en un 30%, mientras que el Gini del 99% inferior permanece inalterado en todos los percentiles de innovación. Demostramos que lo mismo ocurre al considerar otras medidas de desigualdad, como la participación del 2-10% superior en los ingresos (es decir, excluyendo el 1% superior), o medidas de desigualdad como el índice de Atkinson.
En otras palabras, si bien desalienta el crecimiento de la productividad, disuadir la innovación no contribuye a mejorar la distribución general de los ingresos.
Figura 3. Innovación, participación del 1% superior y Gini del 99% inferior

Nota: La figura representa la participación media del 1% superior en los ingresos y el índice de Gini del 99% inferior en función de sus percentiles de innovación correspondientes. El Gini del 99% inferior es el coeficiente de Gini cuando se elimina el 1% superior de la distribución de ingresos. Los percentiles de innovación se calculan a partir de los pares estado-año de Estados Unidos entre 1975 y 2010. Cada serie se normaliza por sus valores en el percentil de innovación más bajo.
Fuente: Aghion et al. (2015).
Innovación, destrucción creativa y movilidad social
A continuación, analizamos cómo la capacidad innovadora afecta a la movilidad social en las zonas de desplazamiento (commuting zones, CZ) de Estados Unidos, utilizando las medidas de movilidad social de Chetty et al. (2014) combinadas con medidas locales de innovación (aprovechando el hecho de que la base de datos de la USPTO proporciona información sobre la dirección y los códigos postales de los inventores de patentes). Chetty et al. definen la movilidad ascendente absoluta como el percentil esperado o ‘rango’ (de 0 a 100) de una persona de 30 años en 2011-2012 cuyos padres pertenecían a un determinado percentil de ingresos en 1996, cuando la persona tenía 16 años.
Figura 4. Innovación y movilidad social en Estados Unidos

Nota: La figura representa el logaritmo del número de solicitudes de patente per cápita (eje x) frente al logaritmo de la movilidad social (eje y). La movilidad social se calcula como la probabilidad de pertenecer al quintil más alto de la distribución de ingresos en 2010 (a una edad aproximada de 30 años) cuando los padres pertenecían al quintil más bajo en 1996 (a una edad aproximada de 16 años). Las observaciones se calculan a nivel de zonas de desplazamiento (569 observaciones). El número de patentes es el promedio correspondiente a 2006-2010.
Fuente: Aghion et al. (2015).
La Figura 4 muestra una correlación positiva entre el recuento de patentes y la movilidad social. Esto es coherente con la predicción de que la capacidad innovadora aumenta la movilidad en la parte alta de la distribución.
A continuación, consideramos por separado el efecto de la ‘innovación de entrantes’ y el efecto de la ‘innovación de incumbentes’ sobre la movilidad social. Encontramos que:
La innovación de entrantes tiene un efecto positivo y significativo sobre la movilidad social, mientras que el efecto de la innovación de incumbentes sobre la movilidad social no es significativo;
Cuando se regresa la movilidad social sobre la innovación de entrantes y la de incumbentes simultáneamente, es decir, cuando se realiza una ‘carrera de caballos’ entre ambas, todo el efecto de la innovación sobre la movilidad social se asocia con la innovación de entrantes, es decir, con la destrucción creativa.
El cabildeo como factor atenuante
Las actividades de cabildeo suelen ayudar a los incumbentes a impedir la entrada de nuevos competidores; por ello, la conjetura es que, en las ubicaciones con mayor intensidad de cabildeo, la capacidad innovadora debería tener un efecto menor sobre la movilidad social.
El proyecto Open Secrets proporciona el gasto en cabildeo específico por sector a escala nacional. Para medir la intensidad del cabildeo a nivel local, construimos para cada zona de desplazamiento una variable de Bartik como media ponderada del gasto en cabildeo de los distintos sectores, con ponderaciones que corresponden a la proporción de cada sector en el empleo total del estado, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.
A continuación, analizamos cómo la intensidad del cabildeo afecta al efecto de la capacidad innovadora sobre la movilidad social en las distintas zonas de desplazamiento. Encontramos que:
El efecto de la capacidad innovadora de los entrantes sobre la movilidad social es positivo y significativo únicamente en las zonas que se sitúan por debajo de la mediana en intensidad de cabildeo;
La innovación de incumbentes no tiene efecto sobre la movilidad social, tanto si consideramos zonas por encima como por debajo de la mediana en intensidad de cabildeo.
Estos resultados confirman la idea de que el cabildeo atenúa el impacto de la capacidad innovadora sobre la movilidad social al reducir el efecto de la innovación de entrantes.
Conclusión
En nuestro reciente trabajo (Aghion et al. 2015), analizamos el efecto del crecimiento impulsado por la innovación sobre las rentas altas y sobre la movilidad social. Encontramos correlaciones positivas y significativas, por una parte, entre la capacidad innovadora y, por otra, las participaciones de las rentas altas o la movilidad social.
Nuestro estudio tiene implicaciones políticas potencialmente importantes para el diseño de la política fiscal en materia de innovación, y para combinar la política fiscal con otros instrumentos de política (política de competencia y de entrada, política de patentes, subvenciones a I+D) con el fin de lograr un crecimiento más inclusivo.
Otra extensión consistirá en analizar la innovación más allá de la obtención de patentes. Como primer paso en esa dirección, examinamos la relación entre la desigualdad de ingresos en la cúspide y el crecimiento de frontera frente al crecimiento de no frontera, donde el crecimiento de frontera se define como el crecimiento en los estados cuya productividad laboral se encuentra más cerca de la productividad del estado más productivo de Estados Unidos ese año que la mediana. Las regresiones preliminares de MCO con datos de panel entre estados muestran una correlación positiva y significativa entre la desigualdad de ingresos en la cúspide y el crecimiento de frontera, pero una correlación negativa entre la desigualdad de ingresos en la cúspide y el crecimiento de no frontera. En conjunto, ambos hallazgos son coherentes con la visión de que la correlación positiva entre la desigualdad en la cúspide y el crecimiento, si la hubiera, está impulsada por el crecimiento impulsado por la innovación.
Referencias
Aghion, P, U Akcigit, A Bergeaud, R Blundell y D Hemous, D (2015) “Innovation and Top Income Inequality“, CEPR Discussion Paper No 10659.
Aghion, P, U Akcigit y P Howitt (2014), “What Do We Learn from Schumpeterian Growth Theory?”, en Handbook of Economic Growth, ed. por P Aghion y S Durlauf, vol. 2B: 515-563.
Aghion, P, L Boustan, C Hoxby y J Vandenbussche (2009), “The Causal Impact of Education on Economic Growth: Evidence from US”, mimeo Harvard.
Chetty, R, N Hendren, P Kline y E Saez (2014), “Where Is the Land of Opportunity? The Geography of Intergenerational Mobility in the United States”, Quarterly Journal of Economics, 129, 1553-1623.
Deaton, A (2013), The Great Escape: Health, Wealth, and the Origins of Inequality, Princeton University Press
Frank, M (2009), “Inequality and Growth in the United States: Evidence From A New State-Level Panel of Income Inequality Measures”, Economic Inquiry, 47, 55-68.
Goldin, C, y L Katz (2008), The Race Between Education and Technology, Harvard University Press
Piketty, T (2013) Le Capital au XXIeme Siecle, Editions du Seuil.
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para estar al día de la Agenda suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Philippe Aghion es catedrático Robert C. Waggoner de Economía en la Universidad de Harvard, y miembro de la Econometric Society y de la American Academy of Arts and Sciences. Ufuk Akcigit es profesor adjunto de Economía en la Universidad de Chicago. Antonin Bergeaud es estudiante de doctorado en la London School of Economics. Richard Blundell ocupa la cátedra David Ricardo de Economía Política en University College London, donde fue nombrado catedrático de Economía en 1984, y fue presidente del departamento entre 1988 y 1992. David es profesor adjunto de Economía en INSEAD.
Imagen: Personas cruzan una calle en el distrito de Mong Kok, en Hong Kong. REUTERS/Bobby Yip.


