Uno de cada cinco niños de los países ricos vive en situación de pobreza relativa. Además, uno de cada ocho corre el riesgo de pasar hambre o de no recibir una alimentación adecuada.
Un nuevo informe de Unicef clasificó a 41 de los países más ricos del mundo según su grado de preparación para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU más relevantes para el bienestar infantil.
El informe advirtió que, en muchos de los países estudiados, el aumento de los ingresos no ha mejorado la vida de todos los niños. Este fue especialmente el caso en Estados Unidos y Reino Unido, donde uno de cada cinco niños sufre inseguridad alimentaria. En México y Turquía, países comparativamente más pobres, la cifra asciende a uno de cada tres.
Unicef define la pobreza infantil relativa como vivir en un hogar cuya renta disponible, teniendo en cuenta el tamaño de la familia, es inferior al 50 % de la renta mediana del país en el que vive.
Los niveles de pobreza infantil varían mucho de un país a otro. En Dinamarca, Noruega e Islandia, uno de cada 10 niños vive en la pobreza, frente a uno de cada tres en Israel y Rumanía.
Una vez más, Estados Unidos obtiene malos resultados en este indicador, al igual que España. De hecho, 17 de los 41 países tienen niveles superiores a la media (21 %) de niños que viven en la pobreza.
Los países con mejores y peores resultados en bienestar infantil
En general, los países que obtuvieron los mejores resultados en los indicadores de bienestar infantil fueron los países nórdicos, Alemania y Suiza. En los últimos puestos de la clasificación quedaron Chile, Bulgaria, Rumanía, México y Estados Unidos.
Sin embargo, el informe señala que todos los países tienen margen de mejora: cada uno se sitúa en el tercio medio o inferior en al menos dos de los objetivos. En toda Europa, uno de cada tres niños sufre privaciones en al menos dos aspectos.
Se han logrado avances significativos en algunos ámbitos, con descensos de la mortalidad neonatal, los suicidios entre adolescentes, los embarazos en adolescentes y el consumo de alcohol.
Sin embargo, en otros indicadores —la desigualdad de ingresos, la salud mental autodeclarada por los adolescentes y la obesidad—, los países ricos siguen una trayectoria descendente.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas define la seguridad alimentaria como el acceso fiable y constante, en todo momento, a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para llevar una vida sana y activa.
En dos tercios de los países, los niños de los hogares más pobres están ahora peor que en 2008. Las tasas de obesidad entre los jóvenes de 11 a 15 años van en aumento, al igual que el número de adolescentes que declaran tener dos o más problemas de salud mental a la semana.



