Este artículo apareció por primera vez en The World Bank’s Open Data Blog.
Por naturaleza, los seres humanos categorizan. Los economistas no son diferentes. Durante muchos años, el Banco Mundial ha elaborado y utilizado clasificaciones de países por nivel de ingreso para agruparlos.
Los grupos de ingreso bajo, medio-bajo, medio-alto y alto se asocian, cada uno, a un umbral de nivel actualizado anualmente de ingreso nacional bruto (INB) per cápita, y los grupos de ingreso bajo y medio, considerados en conjunto, se denominan, en el Banco Mundial (y en otros ámbitos), “mundo en desarrollo.”
Este término se utiliza en nuestras publicaciones (como el World Development Indicators y el Global Monitoring Report) y también publicamos estimaciones agregadas de indicadores clave, como las tasas de pobreza, tanto para los países en desarrollo considerados como grupo como para el conjunto del mundo.
Pero los términos “mundo en desarrollo” y “país en desarrollo” son delicados: incluso nosotros los empleamos con cautela, tratando de dejar claro que no emitimos juicio sobre el grado de desarrollo de ningún país.
Los retos y las limitaciones de la categorización
Antes de escribir nada más sobre la categorización, convengamos en que se trata de un arte, no de una ciencia. Aunque los esquemas de clasificación son útiles para el análisis y la comunicación, cada uno conlleva una serie de limitaciones, sesgos y connotaciones culturales. Somos conscientes de ello y procuramos ofrecer justificaciones y metodologías sólidas para el uso de un sistema de categorización determinado.
Aunque no podemos encontrar la primera vez que se empleó la expresión “mundo en desarrollo”, lo que designa coloquialmente —el grupo de países que se encuentran en una situación relativa y similarmente desfavorable en indicadores sociales y económicos— nunca se ha definido de forma coherente ni precisa, y esta “definición” no se ha actualizado. Durante muchos años, el Banco Mundial ha denominado “países en desarrollo” a los “países de ingreso bajo y medio” por comodidad en sus publicaciones; sin embargo, aunque esta definición pudiera haber sido razonable en el pasado, cabe preguntarse si lo sigue siendo y si está justificada una definición más detallada.
¿Cómo clasifican a los países otras instituciones?
Volviendo al tema, quizá podamos empezar por observar lo que hacen otros.
El FMI, en las “Perspectivas de la economía mundial (WEO)” clasifica actualmente 37 países como “economías avanzadas” y considera que todos los demás son “economías de mercados emergentes y en desarrollo”, según el Anexo Estadístico de las WEO. La institución señala que “esta clasificación no se basa en criterios estrictos, económicos o de otra índole” y que se realiza para “facilitar el análisis al proporcionar un método razonablemente significativo de organización de los datos.”
El Índice de Desarrollo Humano del PNUD es una medida multidimensional del bienestar bien establecida, que agrupa a los países en: “Muy alto”, “Alto”, “Medio” y “Bajo” niveles de desarrollo humano. El índice recoge diversos indicadores, entre ellos los relacionados con los ingresos, la educación y la salud.
Las Naciones Unidas no tienen una definición formal de países en desarrollo, pero siguen utilizando el término a efectos de seguimiento y clasifican hasta 159 países como en desarrollo. Según la clasificación actual de la ONU, toda Europa y Norteamérica, junto con Japón, Australia y Nueva Zelanda, se clasifican como regiones desarrolladas, y todas las demás regiones se consideran en desarrollo. La ONU mantiene una lista de “países menos adelantados” , que se definen teniendo en cuenta el INB per cápita, así como medidas de capital humano y de vulnerabilidad económica.
¿Es el “mundo en desarrollo” una categorización útil?
¿Siguen siendo útiles estos usos u otros del término “mundo en desarrollo”?
Muchos en la comunidad económica y del desarrollo ya piensan que es hora de dejar de utilizarlo. Bill y Melinda Gates, desde luego, consideran que el término está pasado de moda, y en una charla reciente, Hans Rosling sostuvo que lo que la mayoría de la gente considera divisiones entre el “mundo desarrollado” y el “mundo en desarrollo” ya no existe, que emplear el término “mundo en desarrollo’ es intelectualmente perezoso y que deberíamos clasificar a los países de forma más precisa.
¿Es la categorización demasiado amplia o ya no resulta distintiva?
Consideremos la relación entre las tasas de fecundidad y las tasas de mortalidad infantil, a menudo consideradas indicadores indirectos del bienestar general de un país. En 1960 había dos grandes grupos de países en el mundo: aquellos con bajos niveles de fecundidad y de mortalidad infantil (“desarrollados”) y aquellos con altas tasas de fecundidad y de mortalidad infantil (“en desarrollo”):
Tasa de fecundidad frente a mortalidad infantil, 1960 frente a 2013; haga clic para ver la versión interactiva
Pero si compara esto con el gráfico de 2013 (y puede hacer clic para acceder a la versión interactiva), observará que esta distinción ha cambiado radicalmente: todavía es posible distinguir algunos países, pero en la mayor parte del mundo se observan tanto una baja mortalidad infantil como bajas tasas de fecundidad.
Los “países en desarrollo” son cada vez más heterogéneos
Pasando a otra cuestión: agrupar a los países de ingreso bajo y medio como “mundo en desarrollo” sitúa en el mismo grupo a países como Malawi (INB per cápita de 250 dólares) y México (INB per cápita de 9.860 dólares). Se trata de una diferencia de casi 40 veces dentro del mismo grupo.
Del mismo modo, las estimaciones de las tasas de pobreza extrema con la línea de 1,90 dólares al día y PovCalNet pueden variar desde cifras de un solo dígito (2,68 % en México) hasta más del 60 % (70,91 % en Malawi) entre los países del mundo en desarrollo:
Si la clasificación de “mundo en desarrollo” se utiliza para agrupar países con atributos similares, donde las personas viven vidas parecidas, su uso resulta cada vez más inadecuado.
¿Objetivos para una parte del mundo o para todo él? Los ODS
Este debate nos resulta interesante en 2015, ya que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son objetivos para el mundo, y representan una ruptura con el proceso asociado al Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) . Dentro del marco de los ODM, el mundo se dividía en las categorías de países en desarrollo y desarrollados, con metas para los objetivos 1 a 7 de los ODM , pertinentes para los países en desarrollo, y el objetivo 8 de los ODM para los países desarrollados / donantes.
Curiosamente, ya hemos señalado que la ONU no tiene una definición formal de países en desarrollo , pero unas 31 de las 169 metas propuestas para los ODS siguen refiriéndose a “países en desarrollo”. Para nosotros, esto refleja lo arraigado que está el término como abreviatura en la mentalidad predominante del ámbito del desarrollo, aunque el grupo al que se refiere es mucho menos homogéneo de lo que cree la mayoría de quienes lo usan.
Pese a ello, al fijar objetivos para el mundo en su conjunto, los ODS reconocen que el mundo es un lugar muy desigual y subrayan la necesidad de que los objetivos los alcancen todos los grupos de personas. Para nosotros, esta es otra razón de peso para dejar de utilizar el término “mundo en desarrollo”
Informes sobre el mundo en su conjunto
A la luz de la menor relevancia de la categorización entre mundo en desarrollo y desarrollado, y del renovado interés por las metas para el conjunto del mundo, estas son las medidas que podríamos adoptar en nuestra propia recopilación de datos, los World Development Indicators:
Eliminar gradualmente el uso del término “mundo en desarrollo” en nuestras publicaciones y bases de datos. Así, a partir de 2016, los WDI incluirían agregaciones para el mundo entero, para las regiones y para los grupos de ingreso, pero no para el “mundo en desarrollo” (ni para la suma de los países de ingreso bajo y medio).
Por defecto, nuestras agregaciones regionales incluirán todos los países de cada región, y eliminaremos gradualmente el uso de clasificaciones regionales “solo en desarrollo”. Aunque esto supone incluir en las agregaciones a economías considerablemente más ricas (por ejemplo, Japón en Asia Oriental), podemos, en cambio, elaborar clasificaciones por nivel de ingreso desglosadas por región (es decir, países de ingreso bajo de Asia Oriental).
Hay muchas otras cuestiones relacionadas con la clasificación que no hemos abordado aquí. Una de ellas, la clasificación de los países por nivel de ingreso, se tratará con más detalle en un próximo documento. Mientras tanto, consideramos que eliminar gradualmente el uso del “mundo en desarrollo” (inicialmente en los World Development Indicators) es una decisión acertada, y damos la bienvenida a un debate al respecto.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones del Foro Económico Mundial.
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Autor: Tariq Khokhar es científico de datos y Evangelista de Datos Abiertos de la institución. Umar Serajuddin es economista-estadístico sénior del Development Data Group del Banco Mundial.
Imagen: Varias personas sostienen en alto globos terráqueos inflables. REUTERS/Daniel Munoz.




