Inflación: hay una medida esencial para reducirla que todos pasan por alto: aumentar la productividad

Construction workers digging up a road
Boosting productivity could help tackle high inflation rates.Image: Unsplash/Mika Baumeister
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  • La inflación actual está impulsada en parte por problemas de suministro, pero aumentar la productividad ayudaría a combatirla.

  • Producir más bienes y servicios en menos tiempo reduciría los costes por unidad y elevaría la oferta, ejerciendo presión a la baja sobre los precios.

  • Los gobiernos deben incentivar la inversión para lograrlo, reduciendo los impuestos y elaborando planes estratégicos para las distintas regiones.

La inflación se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. La del Reino Unido es la más alta del G7, con una tasa del 9% anual según las cifras más recientes sobre la inflación de los precios al consumo.

Si observamos otra medida habitual de los precios, la inflación de los precios minoristas, que incorpora los tipos hipotecarios al cálculo y se calcula de forma algo distinta, la cifra es aún mayor: un 11%. Esto es importante porque el RPI se utiliza para actualizar los precios de una amplia variedad de conceptos, desde los billetes de tren y los contratos de telefonía móvil hasta los préstamos estudiantiles.

Las razones por las que la inflación es tan alta se han explicado muchas veces. El impulso inicial vino de una mayor demanda, pero los problemas de suministro la están alimentando aún más.

Qué provocó la alta inflación

Por el lado de la demanda, la expansión cuantitativa (QE) durante la pandemia —mediante la cual los bancos centrales «crearon dinero» para ayudar a sostener la economía— aumentó la cantidad de dinero en circulación en más de un 20%.

Cuando terminó el confinamiento, esto contribuyó a que hubiera una demanda acumulada de bienes y servicios: las ventas minoristas aumentaron más de un 20% interanual en mayo de 2021, por ejemplo, y volvieron a alcanzar un máximo de casi el 10% en enero de 2022. Al mismo tiempo, la demanda de las empresas contribuyó a impulsar enormes subidas de precios de materias primas industriales clave, como el cobre y el acero. Además, los precios del petróleo subieron aproximadamente un 67% en 2021 y otro 20% en lo que va de 2022.

El aumento de la demanda chocó con las limitaciones de la cadena de suministro mundial derivadas del distanciamiento social, las normas de autoaislamiento y los nuevos confinamientos en China (incluso el encallamiento del Ever Given). Como resultado, el coste de transportar mercancías es alrededor de un 35% superior al máximo previo a la pandemia (y más de un 700% superior a su mínimo). Y todo esto sin siquiera mencionar la guerra en Ucrania.

La respuesta del Banco de Inglaterra ha sido elevar el tipo de interés oficial del 0,1% al 1% y poner fin a la QE. El endurecimiento de la política monetaria afecta a la demanda, ya que aumentan los intereses de muchos pagos de deuda y el coste de los préstamos. Como resultado, el índice de confianza del consumidor de GfK en el Reino Unido se sitúa en -40, un nivel históricamente bajo (cuando la cifra es positiva, significa que la confianza de los consumidores es alta).

Esta combinación de tipos de interés y precios más altos ha aumentado la probabilidad de una recesión. En parte, se debe a que el aumento de los tipos de interés desincentiva la inversión empresarial. Pero desincentivar la inversión también plantea otro problema: esta forma parte de la solución a largo plazo para nuestra inflación.

Productividad e inversión

Esto está relacionado con el problema de larga data del Reino Unido con la productividad: en otras palabras, cuánto produce cada trabajador. La productividad del Reino Unido está creciendo, como cabría esperar gracias a las mejoras tecnológicas, pero crece menos que la de competidores internacionales clave como Estados Unidos, Alemania y Francia.

Aunque la tasa de crecimiento ha vuelto a los niveles previos a la pandemia tras desplomarse durante los confinamientos, sigue siendo inferior a la de los años anteriores a la crisis financiera mundial de 2007-09. Un informe de PwC de 2019 destaca que el crecimiento anual de la productividad del Reino Unido fue del 2% durante los diez años hasta 2008 y del 0,6% durante los diez años siguientes, con una brecha de productividad de aproximadamente el 10% con Alemania y de más del 30% con Estados Unidos.

Crecimiento de la productividad del G7, 1997-2021

El crecimiento a lo largo del tiempo parece seguir una tendencia ascendente en Estados Unidos Image: The Conversation/ONS

¿Por qué es importante la productividad para la inflación? Cuando una fuerza laboral es más productiva, produce más bienes y servicios a un menor coste por unidad. Esto significa que hay una mayor oferta de esos bienes y servicios, lo que ejerce presión a la baja sobre los precios y, por tanto, se asocia con una menor inflación.

¿Cómo podemos aumentar la productividad? Una forma importante es invertir más, pero esto ha sido un punto débil en el Reino Unido. La inversión empresarial se estancó en 2016 tras el referéndum del Brexit, cayó con la COVID-19 y sigue casi un 10% por debajo del nivel de 2019. El gasto en inversión del país como proporción del PIB (16,7%) sale mal parado frente al de Estados Unidos (22,5%), Japón (25%) y la UE (24,3%). Esto, pese a las pruebas de que las empresas del Reino Unido tienen 140.000 millones de libras en efectivo y una cartera de proyectos acumulados pendientes.

Qué se puede hacer

La cuestión es cómo animar a las empresas a liberar este potencial de inversión. El Gobierno planea aumentar el tipo general del impuesto de sociedades del 19% al 25% en 2023, lo que no ayudará y, podría decirse, debería descartarse. Para incentivar aún más la inversión, también hacen falta normas más generosas sobre las desgravaciones fiscales, incluida la prórroga de la «superdeducción» introducida hace dos años, que puede reducir en un 25% la factura fiscal de las empresas.

Mejorar la formación de aprendices es esencial para la productividad.Image: Unsplash/Callum Hill

Además de animar a las empresas a invertir y expandirse, el Gobierno debe incentivar a las personas a crear nuevas empresas. Por ejemplo, el Reino Unido ha perdido tres cuartos de millón de trabajadores autónomos desde febrero de 2020.

Para fomentar la creación de más empresas emergentes, el Gobierno del Reino Unido, las administraciones descentralizadas y los ayuntamientos deben colaborar en la elaboración de planes estratégicos para las distintas regiones. Esto incluye aprovechar mejor las universidades como centros locales de conocimiento y crear agrupaciones de empresas similares basadas en especialidades locales, que puedan ayudarse mutuamente compartiendo equipos y colaborando. Existen planes, pero hay que ponerlos en práctica; la política de reducir las desigualdades territoriales debe ser más que un eslogan pegadizo.

La inversión pública debe formar parte de la solución. Esto incluye especialmente la educación, tanto en la escuela —donde hacen falta instalaciones mejoradas para garantizar que los jóvenes reciban formación completa en las tecnologías más recientes— como para los mayores de 18 años, con un equilibrio más claro entre la formación universitaria y la formación profesional.

Dentro de poco, desplazarse de este a oeste será mucho más fácil en Londres gracias a Crossrail, pero en otros lugares seguirá siendo complicado, ya sea de Leeds a Manchester o de Edimburgo a Glasgow. Unas conexiones de transporte más rápidas mejoran la movilidad de los bienes y la mano de obra, mientras que una verdadera mejora de las conexiones a internet (fibra óptica hasta el hogar y 5G) facilita la conexión cuando no es necesario viajar. Ambas cosas mejoran la productividad.

Inevitablemente, este tipo de intervenciones implica un mayor gasto. Pero hay que verlo como una solución a largo plazo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la deuda pública superaba con creces el 200% del PIB y se tardaron 50 años en saldarla. Hoy se puede contemplar un plazo similar.

El ministro de Hacienda del Reino Unido, Rishi Sunak, ha hablado mucho de la necesidad de movilizar la inversión y aumentar la productividad, pero todavía hay muy pocos detalles sobre lo que pretende hacer el Gobierno. Aumentar la productividad aporta muchos beneficios económicos, pero todo el mundo parece haber pasado por alto que uno de ellos es reducir la inflación.

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