En diciembre de 2013, me entusiasmó recibir financiación mediante un premio del Innovation Challenge para poner a prueba sensores de caudal de agua en zonas rurales de Tanzania, donde la sostenibilidad del suministro de agua rural constituye un importante reto de desarrollo. Aproximadamente el 38 % de los puntos de abastecimiento de agua rurales no funcionan correctamente. El sensor que queríamos desarrollar permitiría supervisar a distancia el caudal, facilitando la entrega de información operativa al sistema de cartografía de puntos de agua del Ministerio del Agua.
El proyecto piloto llevó una de las primeras impresoras 3D a Tanzania y conectamos a la empresa emergente estadounidense WellDone International con la organización no gubernamental (ONG) local Msabi. El equipo del proyecto implementó el dispositivo de manera eficaz, y mis colegas del Programa de Agua y Saneamiento (WSP) y yo superamos los desafíos de adquisición e implementación. El proyecto piloto concluyó con éxito en junio de 2014 y nos enorgulleció nuestro logro de llevar una solución innovadora de TIC al sector del agua rural de Tanzania.
Tras facilitar algunas presentaciones sobre el proyecto piloto durante el verano, exhibí orgullosamente el pequeño dispositivo impreso en 3D en mi escritorio, como símbolo de nuestro pensamiento innovador y nuestra disposición a asumir riesgos. Uno o dos meses después, tuve una reunión de seguimiento con WellDone. Los dispositivos seguían utilizándose en la zona piloto (Kilombero), enviando diligentemente información semanal sobre el caudal de agua para informar el sistema de cartografía de puntos de agua del Ministerio del Agua, pero estaba claro que la tecnología necesitaba más iteraciones y pruebas. WellDone necesitaba 100 000 USD para investigación y desarrollo (I+D) adicionales y pruebas de campo.
En los meses siguientes, de vez en cuando me ponía en contacto con la empresa; seguía sin haber financiación, actividades ni más I+D. Tras un par de meses más, el dispositivo que había exhibido orgullosamente en mi escritorio se estaba convirtiendo más en una vergüenza que en el trofeo que al principio había considerado. Era la historia clásica de otro proyecto piloto exitoso sin ampliación de escala.
Entonces me di cuenta de que me había equivocado desde la fase conceptual. El enfoque se había centrado en la solución, el dispositivo y el desarrollo de alianzas para la fase piloto. Supuse ciegamente que el éxito del proyecto piloto conduciría a su ampliación de escala y a su incorporación generalizada. El proceso de solicitud y conceptualización no había exigido considerar de manera crítica las modalidades de ampliación de escala ni los recursos necesarios para que el proyecto atravesara el valle de la muerte y llegara a una producción a escala. Este proyecto estaba condenado al fracaso antes incluso de empezar.

Fuente: Osawa y Miyazaki, 2006
¿Qué se puede aprender de esto? La posibilidad de ampliar el proyecto piloto debería ser el factor rector en la fase conceptual. Los innovadores deben analizar críticamente los pasos para ampliar la escala y considerar cuidadosamente tanto los supuestos subyacentes como el plazo realista que se necesita para que la innovación tenga éxito más allá de su etapa inicial como proyecto piloto. El concepto «pilot4scale» debería reconocerse como un factor fundamental para seleccionar iniciativas piloto.
Ahora puedo añadir que WellDone, tras haber sido presentada a una comunidad de donantes más amplia, recibió recientemente una subvención mayor de un donante externo que debería permitirle seguir adelante durante los próximos dos años. Con este último avance, todavía no retiraré el dispositivo de mi escritorio. Pero espero que los innovadores con ideas afines recuerden «pilot4scale».
Este artículo se publicó originalmente en el blog sobre agua del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Kristoffer Welsien es economista del Banco Mundial y trabaja en Dar es Salaam.
Imagen: Un niño se echa agua para refrescarse del calor junto a un grifo al borde de una carretera en Daca, 25 de abril de 2008. REUTERS/Rafiqur Rahman.



