Cómo Irlanda se alejó del abismo

Cómo Irlanda se alejó del abismo
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Hace cuatro años, justo antes de que el gobierno de coalición que dirijo asumiera el poder, Irlanda atravesaba la peor crisis económica de su historia. Con un endeudamiento público superior al 12% del PIB en 2011, las finanzas públicas estaban fuera de control. Los rendimientos de los bonos irlandeses a 10 años superaron el 15%, y se especulaba con que Irlanda podría verse obligada a incumplir sus obligaciones o incluso a abandonar el euro.

Los precios de la vivienda se desplomaban y los bancos se tambaleaban al borde del colapso mientras miles de millones en ahorros salían del país. Los empleos se perdían a raudales y desapareció casi el 20% del empleo del sector privado. Sin acceso a los mercados de bonos, Irlanda se vio obligada a aceptar un humillante programa de la UE y el FMI para financiar nuestros servicios públicos y bancos en noviembre de 2010.

Los partidos Fine Gael y Labour fueron elegidos para gobernar en marzo de 2011 con un mandato histórico para volver a poner a Irlanda a trabajar. Desde entonces hemos avanzado mucho. En 2014, Irlanda fue el país de más rápido crecimiento de la eurozona. Salimos del rescate en 2013 y ahora nos financiamos en los mercados a tasas de interés históricamente bajas. El desempleo sigue siendo demasiado alto, pero ha disminuido en un tercio y ahora está por debajo del promedio de la eurozona.

La sólida recuperación que estamos experimentando ahora es muy bienvenida, aunque llegar hasta aquí ha sido un camino muy difícil para nuestra gente.

Reparar los bancos

Nuestra prioridad inmediata y urgente al asumir el poder en 2011 fue estabilizar la economía reparando los bancos y abordando el enorme déficit presupuestario que heredamos.

Tuvimos que actuar con decisión para demostrar a los inversores, los mercados y nuestra propia gente que nos tomábamos en serio la solución de nuestros problemas económicos.

Se cerraron los bancos zombis y los restantes fueron reestructurados y recapitalizados.

Se recortaron los salarios del sector público, se racionalizaron los servicios y se introdujeron nuevos impuestos para ampliar la base de ingresos. En total, Irlanda llevó a cabo una consolidación fiscal equivalente a más del 18% del PIB. Se prevé que el déficit se sitúe por debajo del 3% del PIB este año.

Esto ha sido extremadamente duro para muchísimas personas. Pero durante toda la crisis, los partidos en el gobierno mantuvieron un sólido consenso político en torno a las medidas necesarias para reconstruir nuestra economía. Aunque las iniciativas concretas para recuperar nuestra competitividad y crear empleo son demasiado numerosas para mencionarlas, el compromiso con la estabilidad política y económica ha sido el fundamento de la recuperación de Irlanda.

Nuestro compromiso con la estabilidad como fuerza de recuperación también ha dado forma a nuestra política exterior. Cuando algunos en el país reclamaban acciones unilaterales y un enfrentamiento con los acreedores en el punto álgido de la crisis, mi gobierno eligió la vía del diálogo constructivo y la negociación.

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¿Pleno empleo para 2018?

Los acontecimientos han validado nuestra estrategia. El programa de rescate que heredó mi gobierno en 2011 era punitivo, y los mercados lo consideraban inasequible. Al demostrar nuestra determinación de restablecer la estabilidad económica, negociamos una serie de concesiones en el diseño del programa —tasas de interés más bajas, plazos de vencimiento más largos y un mejor acuerdo sobre las deudas relacionadas con los bancos— que recuperaron la confianza de los inversores en la economía irlandesa. Esto no se debió únicamente a los beneficios directos de las concesiones para las finanzas públicas, sino también a que quedó demostrado que Irlanda y sus políticas económicas volvían a contar con el pleno respaldo de nuestros socios internacionales.

Aunque muchas personas en Irlanda siguen teniendo dificultades, ahora crecen la confianza y la esperanza en el futuro del país. Esta semana, mi gobierno acordó que ahora es realista fijarse como objetivo volver al pleno empleo para 2018.

Acordamos publicar en abril un nuevo plan económico para cumplir este compromiso: una meta que se basará en un presupuesto equilibrado, un mejor acceso al crédito y un entorno fiscal de bajos impuestos que fomente la inversión y el empleo.

Irlanda: un país central de la eurozona

Asegurar la recuperación para alcanzar el pleno empleo requerirá un compromiso inquebrantable de permanecer en el corazón de la eurozona. Rechazo la división simplista que trazan los mercados financieros entre países centrales y periféricos de la eurozona. Irlanda es y seguirá siendo un país central de la eurozona, con los mismos derechos y responsabilidades que todos los demás.

Con las reformas en curso de las instituciones y políticas nacionales, de la UE y de la eurozona, creo que el euro puede volver a ser una fuente de estabilidad, seguridad y prosperidad para nuestra gente y, de hecho, para toda Europa.

Hay algo que no podemos permitirnos: ni ahora ni nunca, caer en la complacencia. Los acontecimientos internacionales recientes nos muestran con qué facilidad pueden revertirse los avances económicos y la credibilidad, que tanto cuesta ganar, a causa de la inestabilidad política. El plan de mi gobierno debería transmitir a todos la confianza de que Irlanda seguirá siendo una tierra de estabilidad, oportunidades y progreso.

Autor: Enda Kenny es el Taoiseach de Irlanda

Enda Kenny asiste a nuestra Reunión Anual 2015 en Davos y es panelista en la sesión Los dos desafíos de Europa: crecimiento y estabilidad, el 22/1 a las 10.15am CET.

Imagen: La bandera irlandesa ondea sobre la Oficina General de Correos, en O’Connell Street, Dublín, Irlanda, el 27 de noviembre de 2010. REUTERS/Cathal McNaughton

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