Los costes económicos totales de los desastres meteorológicos, climáticos y relacionados con el agua alcanzaron los 4,3 billones de dólares en los últimos 50 años, con aumentos en cada década, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Pero se ha producido una tendencia inversa en el número de muertes causadas por estos fenómenos, con una fuerte caída tras 1980-1989 y otra gran caída en 2010-2019.
La disminución de las muertes se debe al aumento de los sistemas de alerta temprana, según la OMM, que pretende garantizar el acceso mundial a ellos antes de finales de 2027.
Se ha registrado un desastre cada día como consecuencia de peligros meteorológicos, climáticos o relacionados con el agua en los últimos 50 años. Se trata de una cifra media proporcionada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que también indica que el número de estos desastres se ha multiplicado por cinco en este periodo, hasta alcanzar los 11.778 entre 1970 y 2021.
No es de extrañar que, como consecuencia, el coste económico de estos fenómenos vaya en aumento. El pérdida total por desastres meteorológicos, climáticos y relacionados con el agua alcanzó los 4,3 billones de dólares en el periodo, con aumentos en cada década, según un nuevo informe de la OMM.
Pero se ha producido una tendencia inversa en el número de muertes causadas por estos fenómenos, con una fuerte caída tras 1980-1989 y otra en 2010-2019.
¿Por qué disminuyen las muertes por desastres relacionados con el tiempo?
La disminución de las muertes se debe a mejores sistemas de alerta temprana y una gestión coordinada de desastres, según la OMM.
El secretario general de la ONU, António Guterres, quiere que toda persona en la Tierra esté protegida por sistemas de alerta temprana antes de finales de 2027 y pide inversiones específicas de 3.100 millones de dólares para lograrlo.
Un sistema eficaz de alerta temprana requiere la participación directa de la comunidad y otros cuatro elementos fundamentales, según el Centro Mundial de Preparación ante Desastres:
Monitorización de cómo cambian esos riesgos y vulnerabilidades.
Comunicación de las alertas en mensajes útiles para las comunidades afectadas.
Respuestas para reducir los niveles de riesgo una vez detectados posibles desastres (esto puede abarcar desde la mitigación de desastres hasta la evacuación, según la escala temporal).
Educación sobre los riesgos y prioridades de emergencia en tales circunstancias.
Filipinas cuenta con una red de sistemas de alerta temprana para inundaciones en cuencas fluviales pequeñas y medianas, donde los niveles de agua pueden subir rápidamente. El sistema, creado junto con la agencia alemana de desarrollo Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, utiliza información satelital y otros datos para señalar subidas potencialmente peligrosas de los niveles de agua aguas arriba.
Existen sistemas de alerta temprana para tsunamis, terremotos, actividad volcánica y deslizamientos de tierra. Estos sistemas también vigilan y difunden señales de incendios forestales y olas de calor.
“Gracias a los sistemas de alerta temprana se salvan más vidas, pero también es cierto que el número de personas expuestas al riesgo de desastres aumenta debido al crecimiento de la población en zonas expuestas a peligros y a la creciente intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos”, afirma Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario General para la Reducción del Riesgo de Desastres y directora de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.
Los desastres climáticos afectan de forma desproporcionada a los países en desarrollo
Los desastres naturales y los fenómenos meteorológicos extremos figuran como el segundo riesgo más grave para el mundo en los próximos dos años en el Informe de Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial, que señala que estos fenómenos afectan de manera desproporcionada a los países de ingresos bajos y medianos.
La OMM afirma que más del 90 % de los 2 millones de muertes relacionadas con desastres en los últimos 50 años se produjeron en países en desarrollo.
En África, los desastres asociados a las inundaciones eran los más comunes, con un 60 % del total, pero las sequías causaron el 95 % de las muertes relacionadas con desastres.
Las tormentas causaron el 72 % de las pérdidas de vidas humanas por estos fenómenos en Asia, mientras que las inundaciones representaron el 57 % de las pérdidas económicas. Las inundaciones fueron también el desastre más común en Sudamérica, así como la mayor causa de daños financieros y muertes.
“Necesitamos una mayor inversión en una gestión integral del riesgo de desastres, garantizando que la adaptación al cambio climático se integre en las estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de desastres”, afirma Mizutori.
Los costes económicos de los desastres meteorológicos
Los desastres meteorológicos y climáticos causaron cada día más de 200 millones de dólares en daños en los últimos 50 años, según la OMM.
Por impresionante que resulte, la media alcanzó los 383 millones de dólares diarios en 2010-2019, casi ocho veces más que los 49 millones de dólares diarios registrados en 1970-1979.
Tres de los cuatro desastres más costosos se produjeron en Estados Unidos en 2017. Se trata del huracán Harvey, con 96.900 millones de dólares en daños, el huracán María, con 69.400 millones, y el huracán Irma, con 58.200 millones.
Por regiones, América del Norte encabeza la lista de daños económicos causados por desastres meteorológicos y climáticos, con 1,7 billones de dólares en 1970-2019. Le siguen Asia, con 1,2 billones de dólares, Europa, con 476.500 millones, y la región del Pacífico Suroccidental, con 163.700 millones.
Sudamérica sufrió pérdidas por 39.200 millones de dólares y África por 38.500 millones. Las regiones de menores ingresos tienden a sufrir menores costes económicos por desastres, dado su nivel de desarrollo comparativamente más bajo y la menor probabilidad de que se vean afectadas infraestructuras. Pero, dado su PIB más bajo y las tasas de mortalidad a menudo más altas, esto no hace que el impacto sea menos grave.
De hecho, las investigaciones muestran una relación entre la calidad de las infraestructuras de un país y el número de muertes que sufre cuando se producen desastres.
Solo la mitad de los 193 miembros de la OMM dispone actualmente de sistemas de alerta temprana multirriesgo. Pero, al igual que el secretario general de la ONU, António Guterres, pretende contribuir a garantizar sistemas de alerta temprana para todos antes de finales de 2027.
“Estos sistemas no son un lujo, sino una herramienta rentable que salva vidas, reduce las pérdidas económicas y proporciona un rendimiento de la inversión casi diez veces superior”, afirma la organización.






