¿Es necesario actualizar la curva de Phillips?

¿Es necesario actualizar la curva de Phillips?
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Al comienzo de tu primer curso de economía, toda la disciplina puede parecer un ejercicio de dibujar curvas en una pizarra y explicar por qué suben o bajan. La economía es mucho más compleja que eso, por supuesto, pero las numerosas curvas importantes de la bibliografía dan cierto viso de verdad a esa primera impresión. Consideremos que, en estos momentos, los responsables de formular políticas de la Reserva Federal debaten el futuro de la política monetaria, un debate que depende de cómo se interprete una de esas líneas: la curva de Phillips. En la medida en que afecte a las políticas, el debate podría determinar cuándo el banco central sube los tipos de interés y revela lo que la Fed piensa sobre el futuro del mercado laboral.

En The New York Times’s The Upshot, Neil Irwin expone con claridad el contexto del debate actual sobre la curva de Phillips. El economista neozelandés William Phillips fue quien la observó por primera vez en datos británicos; la curva representa la relación entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación. A lo largo de los años se ha reproducido con distintos conjuntos de datos, pero el número de variantes ha sido asombroso.

Sin embargo, el problema parece ser que la curva ha dejado de funcionar en los últimos años: no existe una relación estrecha entre la inflación y la tasa de desempleo. Aunque la tasa de desempleo se acerca a los niveles que la Reserva Federal estima como su nivel de largo plazo, la inflación dista mucho del objetivo de la Reserva Federal de alcanzar el 2 % con el tiempo. De hecho, parece que la inflación está tendiendo a la baja.

Sin embargo, no es la primera vez que tenemos motivos para cuestionar la curva. En la década de 1970, los miembros de la Reserva Federal confiaban mucho en la curva de Phillips; de hecho, quizá dependían demasiado de ella. La relación aparentemente estática entre la inflación y la tasa de desempleo llevó a los responsables de formular políticas a pensar que podían reducir el desempleo sin preocuparse por un repunte de la inflación. Pero la inflación sí repuntó. La Fed no tuvo en cuenta la posibilidad de que la gente de la economía cambiara sus expectativas sobre la inflación. A medida que los responsables de formular políticas hacían más para reducir el desempleo, la gente seguía elevando sus expectativas sobre lo que ocurriría con la inflación. El resultado fue una inflación acelerada y la comprensión, dentro de la economía, de que los responsables de formular políticas deben tener en cuenta las expectativas de inflación.

Por eso, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, citó la curva de Phillips ampliada con expectativas en su discurso sobre la inflación del mes pasado. A partir de la curva, Yellen espera que la inflación alcance pronto el objetivo del 2 % de la Reserva Federal. Pero ese es el debate actual en la Fed: si la curva de Phillips sirve hoy para orientar la formulación de políticas. Lael Brainard y Daniel Tarullo, ambos miembros de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, discrepan de Yellen sobre la utilidad de la curva. A su juicio, la inflación dista mucho de haber seguido la caída de la tasa de desempleo.

Para entender los cambios en la curva de Phillips de la inflación general, podría ser útil analizar otra versión de la curva: la relación entre el desempleo y la «inflación salarial», más conocida como crecimiento de los salarios. Ahora bien, esa curva tampoco parece funcionar muy bien, aunque quizá se deba a que la tasa de desempleo exagera actualmente la salud del mercado laboral. Sin embargo, si observamos la relación entre el crecimiento salarial y otra medida de la holgura del mercado laboral, es posible que la relación se mantenga. Observemos la Figura 1:

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El gráfico muestra la relación entre el crecimiento salarial de los trabajadores de producción que no ocupan puestos de supervisión y la tasa de empleo de los trabajadores en edad productiva registrada seis meses antes. Muestra claramente que, cuando el mercado laboral está más ajustado (es decir, cuando la tasa de empleo es más alta), el crecimiento salarial es mayor.

En otras palabras, la idea de fondo de la curva de Phillips salarial sigue vigente. Solo se trata de utilizar medidas adecuadas para cada época.

Como señala Matt Phillips (presumiblemente, sin parentesco con William) en su artículo de Quartz sobre la curva, el mercado laboral ha cambiado bastante desde mediados de la década de 1970. En particular, destaca la caída de la tasa de afiliación sindical, señal de la disminución del poder de negociación de los trabajadores en la economía. Por ejemplo, una tasa de desempleo del 5 % cuando los trabajadores tienen una posición relativamente mucho más fuerte es muy distinta de una tasa del 5 % cuando están a la defensiva. Los cambios en el mercado laboral podrían explicar por qué los aumentos de los salarios y las remuneraciones no se trasladan a la inflación general tanto como podríamos haber pensado. Cuando los trabajadores tenían más poder de negociación, los aumentos salariales reducían más los beneficios y, por tanto, impulsaban a las empresas a subir los precios. Ahora las empresas cuentan con más margen, así que un aumento salarial similar no necesariamente provocará un alza de precios igual de fuerte.

Parece que el contexto importa mucho. Los responsables de formular políticas siempre necesitarán crear reglas prácticas que les ayuden a entender una economía increíblemente compleja. Pero esas reglas deben actualizarse a medida que cambia el mundo.

Este artículo se publica en colaboración con Washington Centre for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas de Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Se ve una escalera en un edificio de Múnich. REUTERS/Michaela Rehle.

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