Los efectos económicos en las ciudades pueden ser mayores que los de la destrucción física, pero se sabe poco sobre los factores que fortalecen su resiliencia.
Los datos de Canadá muestran que la población disminuye en las ciudades más afectadas por el cierre de grandes plantas y los despidos masivos.
Sin embargo, la presencia inicial de servicios públicos y culturales ayuda a mitigar el efecto adverso del desplazamiento masivo de trabajadores sobre la población de una ciudad.
Las ciudades son más vulnerables a las perturbaciones políticas y económicas que a la destrucción física (Glaeser 2021). Por ejemplo, los despidos masivos reducen la fuerza laboral local al inducir a algunos de los trabajadores desplazados a emigrar (Foote et al. 2015), lo que puede tener efectos permanentes a largo plazo en el crecimiento y la composición socioeconómica de la ciudad. No se sabe bien cómo cambian estos aspectos tras las crisis económicas negativas ni qué características de las ciudades favorecen la resiliencia urbana. En un estudio reciente (Behrens et al. 2021), arrojamos algo de luz sobre estas cuestiones.
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Los efectos del cierre de plantas y los despidos masivos en los trabajadores y los mercados laborales locales
Las investigaciones sobre el desplazamiento laboral han demostrado que los trabajadores que pierden su empleo debido al cierre de grandes plantas o a despidos masivos sufren pérdidas de ingresos duraderas, períodos de desempleo más prolongados y otros efectos adversos, como una menor fertilidad, una mayor mortalidad y menores ingresos de sus hijos cuando llegan a la edad adulta (p. ej., Jacobson and LaLonde 1993, del Bono and Winter-Ebner 2008, Oreopoulos et al. 2008).
Los efectos de los despidos masivos y el cierre de grandes plantas en las economías locales siguen siendo objeto de debate. Algunos estudios muestran efectos indirectos negativos significativos en otras empresas locales, de modo que el número de empleos disponibles localmente disminuye más que el número de puestos de trabajo desplazados (Gathmann et al. 2020). Otros estudios concluyen que las empresas locales nuevas o ya establecidas compensan parte de la pérdida de empleos causada por el cierre de grandes plantas (Jofre-Monseny et al. 2018).
El desplazamiento laboral provoca emigración, pero no todos los trabajadores reaccionan de la misma manera ante las crisis de demanda laboral local. Varios estudios muestran que los trabajadores altamente cualificados y los inmigrantes suelen responder más a las crisis locales (p. ej., Albouy et al. 2019). Además de los distintos costos de movilidad, la oferta inelástica de vivienda, la existencia de transferencias sociales y los criterios de selección migratoria pueden explicar esta respuesta heterogénea de los trabajadores ante las crisis de la demanda laboral local (p. ej., Notowidigdo 2020).
El cierre de grandes plantas, los despidos masivos y la estructura etaria de las ciudades
En Behrens et al. (2021), evaluamos el impacto del cierre y la reducción sustancial de las operaciones de grandes plantas manufactureras en el crecimiento y la composición demográfica de las ciudades canadienses. Entre 2003 y 2017 desapareció alrededor del 33% de los empleos manufactureros de Canadá debido al cierre o a la reducción masiva de operaciones de establecimientos con 50 empleados o más; muchos de esos empleos no fueron reemplazados. Sin embargo, esta tasa de pérdida de empleos varía mucho entre las provincias canadienses y entre las ciudades de cada provincia, como muestra la Figura 1.
Figura 1 Tasas relativas de pérdida de empleos por el cierre de grandes plantas en zonas urbanas de Canadá, 2003–2017
Nota: Distribución de las tasas de pérdida de empleos manufactureros debido al cierre de grandes plantas (50 empleados o más) en zonas urbanas de Canadá. Las tasas de pérdida de empleos de las zonas urbanas canadienses se miden en relación con el promedio canadiense. Un valor de 1 en el mapa significa que la tasa de pérdida de empleos de la zona urbana equivale a la media canadiense. Los contornos cian delimitan las ciudades con una población de al menos 300,000 habitantes.
Como se observa en la Figura 2, entre 2003 y 2017 las ciudades canadienses también experimentaron evoluciones demográficas muy distintas. Por ejemplo, la población de Campbellton, en Nuevo Brunswick, fue la que más disminuyó (-18.2% respecto a una población inicial de 16,980 habitantes en 2001), mientras que la población de Wood Buffalo, en Alberta, fue la que más creció (+72.4% respecto a una población inicial de 42,475 habitantes en 2001). Por tanto, comparamos el crecimiento demográfico de las ciudades gravemente afectadas por el cierre de grandes plantas y los despidos masivos con la evolución demográfica de las ciudades donde la tasa de pérdida de empleos manufactureros es menor.
Figura 2 Tasas relativas de crecimiento demográfico en zonas urbanas de Canadá, 2001–2016
Nota: Las tasas de crecimiento se miden en relación con el promedio canadiense. Un valor de 1 en el mapa significa que la tasa de crecimiento de la zona urbana equivale a la media canadiense. Los contornos cian delimitan las ciudades con una población de al menos 300,000 habitantes.
Para asegurarnos de que los factores de confusión no sesguen nuestro análisis, tenemos en cuenta el tamaño y la composición iniciales de las ciudades, así como diversos atributos, como las temperaturas medias, la distancia a la costa y la distancia a la ciudad grande más cercana. Asimismo, para asegurarnos de captar el impacto del cierre de grandes plantas en el cambio demográfico y no a la inversa (ya que las empresas también podrían seguir a los trabajadores y cerrar o reducir sus operaciones en ciudades en declive), utilizamos la tasa de crecimiento del empleo por sector en EE. UU. y la composición inicial de la actividad manufacturera en las ciudades canadienses para construir un instrumento de participación y cambio (shift-share), o instrumento de Bartik.
Observamos que el cierre de plantas reduce el crecimiento demográfico posterior, sobre todo entre los residentes en edad de trabajar (20–59) y los muy jóvenes (0–19). Las ciudades gravemente afectadas por los despidos masivos envejecen, ya que es más probable que sus residentes en edad laboral (y sus hijos, si los tienen) se marchen en busca de oportunidades de empleo en otros lugares.
Los grupos con mayor probabilidad de abandonar las ciudades afectadas por crisis negativas de la demanda laboral son las personas solteras y las personas con antecedentes migratorios. Es fácil entender por qué: estas últimas ya se han mudado anteriormente en su vida, mientras que las primeras afrontan menores costos migratorios, pues no tienen que tomar decisiones conjuntas sobre dónde vivir.
También mostramos que el cierre y la reducción masiva de operaciones de grandes plantas manufactureras afectan negativamente el crecimiento del empleo en varios otros sectores de la economía local, en especial en la construcción, los servicios culturales y las finanzas, los seguros y los bienes raíces (FIRE, por sus siglas en inglés). Estos efectos indirectos negativos podrían explicar en parte por qué las crisis negativas del empleo en el sector manufacturero tienen un efecto tan significativo en la ralentización de la dinámica demográfica de las ciudades.
Los servicios culturales y públicos como factores de resiliencia urbana
Ante tasas similares de pérdida de empleos, no todas las ciudades experimentan el mismo declive demográfico. Más concretamente, identificamos dos factores que favorecen la resiliencia urbana. En primer lugar, las ciudades con una mayor proporción inicial de residentes locales empleados en educación y en servicios de salud y sociales sufren un menor declive demográfico tras el cierre de grandes plantas manufactureras y los despidos masivos. Este efecto atenuante es especialmente significativo entre los migrantes, que parecen valorar más estos servicios (o beneficiarse más de ellos) ante crisis adversas de la demanda laboral local.
También observamos que las ciudades con una mayor proporción inicial de residentes empleados en las artes, el entretenimiento y las actividades recreativas resisten mejor los efectos adversos del desplazamiento masivo de trabajadores. El efecto se concentra especialmente entre los residentes en edad de trabajar y quienes tienen al menos un título universitario de grado, pues son mayores consumidores de servicios culturales.
Los estudios sobre los factores que favorecen la resiliencia de las economías locales son relativamente escasos (Behrens et al. 2018). Mostramos que los servicios públicos y culturales sí favorecen la resiliencia urbana ante crisis adversas del mercado laboral. En un momento en que la COVID-19 somete a estos servicios a una fuerte presión, nuestros hallazgos recuerdan lo importantes que son para nuestras economías.



