Así se perfila el año hasta ahora

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Chief Economists from leading global businesses are cautiously optimistic about the year ahead.Image: Photo by AbsolutVision, Unsplash
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  • ¿Qué nos depara 2020? Una instantánea de las principales opiniones.

  • Las reformas empresariales podrían impulsar el crecimiento económico.

  • Las empresas están cada vez más presionadas para actuar frente a los problemas ambientales y sociales.

Los economistas jefe de las principales instituciones y empresas internacionales del mundo temen que la nueva década comience con unas perspectivas de crecimiento débiles y un legado de desigualdad creciente, pero también encuentran motivos para el optimismo.

A través de encuestas y consultas, les preguntamos qué opinaban sobre el contexto económico actual y las perspectivas para 2020. Esto es lo que dijeron:

Perspectivas para 2020

Prevén que el cambio tecnológico seguirá siendo una fuerza dominante que dará forma a la economía mundial en 2020: se espera que la automatización de los servicios se acelere, mientras las empresas seguirán automatizando los procesos de fabricación.

Sin embargo, al mismo tiempo, las políticas destinadas a reactivar el crecimiento y orientar la evolución actual se han vuelto menos fiables. Las herramientas de política monetaria para amortiguar las perturbaciones negativas o generar un impulso económico positivo han perdido gran parte de su eficacia, mientras los tipos de interés en las principales áreas monetarias siguen cerca de cero. Las nuevas dinámicas de la economía digital también han dejado a las autoridades de competencia con herramientas obsoletas y en una posición más débil para frenar la creciente concentración del mercado. Además, las reformas estructurales necesarias para facilitar la transición hacia una nueva senda de crecimiento están revelando difíciles equilibrios, en particular en lo relativo a la transformación ecológica y a la adaptación para lograr resultados sociales equitativos en sociedades que envejecen.

Se prevé que las perturbaciones de 2020 se deban a la persistencia de la política de brinkmanship y de las medidas ad hoc, en detrimento de la creación de consenso y los procesos de formulación de políticas establecidos, como se observó en las intervenciones comerciales y tecnológicas de 2019. Los fenómenos meteorológicos extremos y, en menor medida, los ciberataques probablemente serán fuentes adicionales de perturbación. Mientras no se aborde suficientemente la creciente polarización de los resultados económicos, también parece probable que continúe la ola de disturbios sociales motivados por razones económicas.

Aspectos positivos y prioridades emergentes

Aunque hay indicios de agilidad en las políticas y de reformas empresariales capaces de sentar nuevas bases para un crecimiento económico de mejor calidad, es necesario reforzar este impulso. Por ejemplo, la coordinación mundial en torno a estructuras impositivas corporativas nuevas y más justas parece estar al alcance gracias a un esfuerzo plurianual liderado por la OCDE para frenar la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS). Un acuerdo en este ámbito será fundamental, pues contribuirá a ampliar el margen fiscal de los países y facilitará su transición a la nueva economía al proporcionar recursos para desarrollar las competencias de la fuerza laboral y fortalecer las redes de protección social. También está cobrando impulso una nueva manera de abordar las políticas de innovación. Por ejemplo, la Comisión Europea empieza a asumir un papel más importante en la orientación de la investigación y la innovación mediante un enfoque «orientado a misiones» que busca abordar desafíos sociales específicos. También se ha avanzado en la estabilización del sistema financiero gracias a una mejor regulación macroprudencial, y las tensiones comerciales incluso se moderaron ligeramente al final del año pasado.

En el ámbito empresarial, está cobrando un impulso considerable la acción de las empresas en materia ambiental y social de cara a la nueva década. En los últimos años se multiplicaron las iniciativas para medir el impacto de las empresas, a medida que proliferaban las normas y métricas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y una mejor cuantificación de los riesgos financieros del cambio climático conseguía que los inversores exigieran un mejor desempeño ambiental. También será necesario avanzar de forma similar en la medición del impacto social y la rendición de cuentas.

En general, en 2020 será necesario que responsables de políticas y líderes empresariales presten mucha atención y actúen para aprovechar la política fiscal e impulsar un nuevo crecimiento, así como para modernizar los marcos de competencia actuales, mantener mercados dinámicos y proteger las oportunidades de participación para todos. Otro aspecto que exigirá una formulación cuidadosa de las políticas será la transición hacia una economía más ecológica. Existe un amplio consenso mundial sobre la necesidad de una transición ecológica, pero esta tendrá importantes consecuencias distributivas que deberán reconocerse y abordarse. En 2020, los líderes empresariales deberán acelerar sus esfuerzos para mejorar su desempeño ambiental y social, centrándose en simplificar la presentación de informes ESG y facultar a los mandos intermedios para que hagan realidad su visión del cambio. Esto también incluye contener los efectos secundarios de los modelos de negocio digitales, como las filtraciones de datos y los sesgos algorítmicos.

Aunque al comienzo de la nueva década se vislumbran diversos desafíos, también hay vías prometedoras hacia economías más ecológicas e inclusivas. La Perspectiva de los Economistas Jefe ofrece una instantánea del momento actual y recomendaciones para la acción de responsables de políticas y líderes empresariales.

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