¿Estamos en los albores de la era de la salud?

¿Estamos en los albores de la era de la salud?
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Los historiadores distinguen diversas eras en el desarrollo de la humanidad. La Edad del Hierro transformó las prácticas agrícolas, la Edad Industrial dio paso a la producción en masa y las economías de nuestra Era Digital se basan en la información y la informatización. Sin embargo, los avances recientes plantean la pregunta de si nuestra época no está definida por los datos, sino por nuestra búsqueda de una vida más larga, feliz y equilibrada. Quizá estemos en los albores de la Era de la Salud.

Los avances en las tecnologías móviles y de sensores están dando lugar a dispositivos de salud personal que monitorizan la frecuencia cardíaca, los patrones de sueño, la ingesta de calorías y las rutinas de ejercicio. Los primeros en adoptarlos suelen ser entusiastas del ejercicio físico, pero su verdadero valor reside en llegar a quienes llevan estilos de vida poco saludables. Los programas de salud digital podrían ayudarles a prevenir o controlar enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiopatías, relacionadas con una alimentación poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol. La Organización Mundial de la Salud prevé que el número de enfermedades no transmisibles aumente de 36 millones en 2008 a 55 millones en 2030, salvo que se tomen medidas.

Tres pasos siguientes

Para facilitar una adopción más amplia de los dispositivos de salud, deben ocurrir tres cosas. Además de poder llevarse puestos, estos dispositivos deben ofrecer programas de salud digital en estrecha colaboración con médicos de atención primaria, hospitales y farmacias. A partir de la información de nuestros dispositivos, los profesionales médicos pueden aconsejarnos, por ejemplo, que nos hagamos un chequeo preventivo o recibamos tratamiento médico. Estos dispositivos también deberían comunicarse con las compañías de seguros, para que las personas puedan recibir un reembolso por participar en programas de salud digital. Si los programas de salud digital se integran perfectamente en el sistema sanitario, pueden mejorar de verdad la salud y el bienestar de cada persona, elevar la calidad de la atención sanitaria y, potencialmente, reducir el coste del sistema en su conjunto.

Un segundo cambio consiste en que los dispositivos que sustentan los programas de mejora de la salud digital deben medir nuestra salud de forma más amplia y expresarla más en términos de acciones que podamos llevar a cabo. La salud guarda relación con nuestro funcionamiento mental y físico —algunos incluso dicen que social— y es resultado de la predisposición genética, las condiciones ambientales y el estilo de vida individual. Medir un solo aspecto de nuestra salud —por ejemplo, la ingesta de calorías— tiene poco sentido ante algo tan complejo. Por eso, para decir algo valioso sobre nuestra salud, los dispositivos ponibles deben adoptar un enfoque holístico y medir muchas cosas a la vez; en particular, la presión arterial es un indicador sólido de nuestro funcionamiento general.

Aun así, un conjunto más amplio de datos no es significativo por sí solo. ¿Estamos sanos si hoy hemos dado 10,000 pasos? ¿Deberíamos preocuparnos si dormimos seis horas en lugar de ocho? Una forma relativamente nueva y útil de expresar nuestro estado de salud es calcular nuestra edad de salud. No debe confundirse con la Era de la Salud en la que vivimos ahora: la edad de salud indica que estamos tan sanos como una persona promedio de esa edad. Así, una persona de 57 años que se alimenta bien y hace ejercicio con regularidad puede tener una edad de salud de 45 años, mientras que una persona fumadora, con sobrepeso y estresada, de 46 años, puede tener una edad de salud de 62 años. Esta cifra cuenta una historia poderosa que sin duda alertará a las personas sobre la realidad de su estilo de vida.

Cambiar de conducta lleva tiempo

La información significativa no necesariamente cambia la conducta de las personas de la noche a la mañana. Se necesitan semanas, si no meses, de práctica constante para que una conducta se integre cómodamente en la vida de una persona. Por tanto, para que los dispositivos ponibles impulsen a las personas a cambiar realmente su estilo de vida para mejor, deben poder motivarlas durante períodos prolongados. En lugar de ser meras herramientas inteligentes de medición, la próxima generación de dispositivos ponibles de salud debe convertirse en una fuente de inspiración y actuar como entrenadores con una sólida comprensión de la psique humana.

Si los programas de salud digital evolucionan en esta dirección, propiciarán un verdadero cambio en la manera en que las personas viven. Durante la mayor parte de la historia de la medicina, las personas fueron receptoras pasivas de consejos de profesionales cualificados. Ahora se les está capacitando para tomar las riendas de su propia salud y elegir conscientemente, no solo para evitar enfermedades, sino también para vivir más y con mayor felicidad. Y este podría ser el tema central de nuestra época. Cada vez nos preocupa más llevar vidas significativas y con propósito, en las que la mente y el cuerpo estén en equilibrio. Si se hacen bien, los programas de salud digital pueden convertirse en la tecnología que dé paso a la Era de la Salud.

Autor: Pieter Nota es vicepresidente ejecutivo del grupo Royal Philips

Imagen: En esta ilustración fotográfica, se ven comprimidos y cápsulas farmacéuticas en tiras de blíster dispuestas sobre una mesa en Liubliana, el 18 de septiembre de 2013. REUTERS/Srdjan Zivulovic.

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