Cuando fracasa una startup tecnológica, inevitablemente es un momento difícil para la persona fundadora, los empleados, los inversores y los clientes.
Pero cuando cierra una empresa social, su fracaso también afecta a las poblaciones o los ecosistemas a los que debía servir, lo que aumenta tanto el sentido de responsabilidad de las partes interesadas como las consecuencias reales de ese fracaso.
Aunque probablemente por eso tantos emprendedores sociales se resisten a hablar de los fracasos de sus empresas, esa es también la razón por la que deberían compartirlos con mayor apertura.
En otras palabras, el fracaso de una empresa social es mucho más delicado que el de una empresa tradicional y, por ese motivo, es muy importante comprender los factores que lo provocaron.
Recientemente, el Failure Institute publicó un estudio centrado en las principales causas del fracaso de las empresas sociales. Aunque se centró en México, sus hallazgos y aprendizajes pueden aplicarse a cualquier país.
Para este estudio, el Failure Institute trabajó con una población de 115 emprendedores sociales mexicanos con fines de lucro que habían experimentado el fracaso de sus iniciativas para crear y mantener empresas sociales.
Tasas de fracaso
Algunos datos sobre la muestra: el 49,6 % de los emprendedores sociales tenía más de 30 años; el 71,3 % tenía entre uno y tres socios fundadores; y la mayoría de las empresas eran pequeñas: el 65,2 % tenía entre uno y cinco empleados; el 19,1 %, entre cinco y 10; el 10,4 %, entre 10 y 30; y solo el 5,2 % tenía más de 20 empleados. La mayoría (el 78,3 %) nunca recibió apoyo de una incubadora o aceleradora de empresas.
En cuanto al tiempo que las empresas sociales se mantuvieron operativas, el 38,3 % sobrevivió menos de un año; el 45,2 % duró entre uno y tres años; el 8,7 %, entre cuatro y seis años; el 2,6 %, entre siete y nueve años; y el 5,2 % duró más de 10 años como empresa.
Esto significa que, en México, la esperanza de vida de las empresas sociales es un año mayor que la de las empresas tradicionales.
Según la percepción de los participantes, los tres factores que destacan como causas del fracaso de los emprendedores sociales son:
1. Falta de recursos e infraestructura
Esto se define por la falta de fondos de apoyo para emprendedores sociales, así como por el desconocimiento sobre cómo obtener financiación y la falta de habilidades para integrar proyectos con el fin de conseguir fondos sociales.
Un consejo para los emprendedores sociales: para generar impacto, necesitan sólidas habilidades financieras que les ayuden a obtener inversión y hacer crecer su empresa.
2. Contexto
El entorno en el que operan las empresas sociales suele ser poco propicio porque las políticas públicas no han evolucionado al mismo ritmo que ellas. Por ejemplo, en México no existe una figura jurídica especial para las empresas sociales.
3. El consejo de administración
En la mayoría de las empresas sociales, el consejo está formado por los socios fundadores. Sorprende saber que esto suele percibirse como una fuente de conflicto; puede deberse a la falta de claridad sobre las áreas de responsabilidad, a la falta de compromiso de los socios fundadores y a la presencia de conflictos interpersonales entre los miembros.
Un breve vídeo sobre esta investigación puede verse aquí.
A diferencia de otras iniciativas, el emprendimiento social está directamente relacionado con las cualidades personales de quien emprende.
Esto incluye, por un lado, sus habilidades sociales para atraer a miembros, voluntarios e inversores y, por otro, su capacidad para crear redes de apoyo y mediar en los conflictos interpersonales entre los miembros de la organización.
Estas habilidades están estrechamente relacionadas con la gestión de proyectos y la obtención de un producto relevante.
Esta investigación planteó nuevas preguntas que se estudiarán en los próximos años: ¿Por qué fracasan menos los emprendedores sociales que los demás?
¿Cuál es la tasa de fracaso de las empresas sociales en otros países?
¿Cómo podemos reducir el impacto del fracaso de una empresa social?
Probablemente, las respuestas ayudarán a los emprendedores sociales de todo el mundo a comprender que el fracaso forma parte del camino y que, cuando es inevitable, es posible fracasar de una manera más inteligente.



