En el mundo del comercio electrónico B2C (de empresa a consumidor), los productos y servicios que se comercializan y venden son los mismos que en las transacciones en establecimientos físicos. La disrupción está en el medio. En el amplio mundo B2B (de empresa a empresa), los propios productos están cambiando. Y el gran producto son los datos: cantidades y cantidades de ellos. Los datos son fundamentales en los negocios B2B, pero las dinámicas son diferentes. Por un lado, las empresas tienden a guardar celosamente los datos que acumulan y solo los ceden a cambio de beneficios claramente definidos. Los datos pueden utilizarse a lo largo de la cadena de valor, lo que impulsa nuevas alianzas y suscita inquietudes sobre la seguridad. Por eso es importante generar confianza.
Steve Bolze, presidente y director ejecutivo de GE Power, Estados Unidos, no se anduvo con rodeos: «La transformación digital es lo más importante en mi empresa y lo seguirá siendo durante los próximos 20 años». El objetivo es sacar más partido de la base instalada de la empresa. Según Bolze, incluso analizando un pequeño porcentaje de los datos se puede liberar una enorme productividad. «El software está reinventando todos nuestros negocios», con un director digital en cada división. «GE lleva dentro una empresa de software de 6.000 millones de dólares».
GE, por ejemplo, ha creado una nueva plataforma en la nube llamada Digital Twin, que es una copia virtual de cualquier activo y permite a la empresa comparar el rendimiento real con el óptimo e identificar cómo operar de forma más eficiente. El uso de Digital Twin no solo evitó que se cerrara una central eléctrica en Italia, sino que también permitió que la instalación funcionara con mucha más eficiencia que antes.
La transformación digital permite a las empresas no solo estar en sintonía con sus clientes, sino también identificar a sus consumidores finales y acelerar la evolución de los modelos de negocio. Por ejemplo, al incorporar tecnología digital a sus productos, un fabricante de ropa deportiva puede evolucionar hasta convertirse en una empresa de salud y bienestar. «Podemos fijar para una empresa un propósito más elevado: mejorar la vida de las personas y contribuir a que el mundo funcione mejor», explicó Bill McDermott, director ejecutivo de SAP, Alemania.
Un desafío clave de esta nueva era digital es la privacidad y la propiedad de los datos. No todo el mundo está dispuesto a compartirlos. En el ámbito de la salud, aunque las personas quizá no se lo piensen dos veces antes de rellenar formularios en papel con su información médica, pueden cuestionar la digitalización de los datos de salud, incluso si eso puede mejorar la calidad y la eficiencia de los servicios. «La lógica es que las personas se benefician del intercambio de datos», observó Liu Jiren, presidente y director ejecutivo de Neusoft Corporation, República Popular China. Añadió que la transparencia es importante para generar confianza.
La seguridad de los datos es una preocupación legítima, dado el considerable aumento de los activos intangibles que poseen las empresas y el consiguiente incremento del riesgo de ciberataques. Muchas empresas han sido víctimas de ataques informáticos sin siquiera saberlo. «Todavía hay cierta complacencia en las salas de juntas», afirmó Inga Beale, directora ejecutiva de Lloyd’s, Reino Unido. Explicó que la mayoría de las brechas de seguridad se deben a errores o conductas indebidas de las personas. Las empresas no pueden centrarse únicamente en sus propios sistemas. «No basta con revisar los cortafuegos y las protecciones propios; también hay que revisar los de todos los socios», dijo Beale. Los consumidores esperan que las empresas mantengan seguros los datos. «Ninguna empresa tiene todas las soluciones. Se espera que no solo ustedes estén protegidos, sino también sus socios comerciales. No creo que duren mucho si su información no está segura», añadió.
El liderazgo es crucial para que la transformación digital tenga éxito. En GE, todas las personas contratadas deben saber programar o recibir formación para aprender. Bolze dijo que, cuando los altos directivos tienen conocimientos prácticos de los sistemas, dejan de temerles. La educación para preparar a las personas para el entorno digital debería ser una preocupación más amplia. «Tenemos que incorporar a quienes aún no participan en la economía digital, porque existe una brecha digital», sostuvo McDermott. «Tenemos que volver a capacitar a las personas, incluidos los trabajadores manuales que no se sienten parte de esta economía. ¿Cómo los conectamos y les damos las habilidades necesarias para que puedan participar en este mundo en el que vivimos?»



