Las opiniones sobre la privacidad de datos varían según el lugar del mundo donde viven las personas.
Estas incluyen las medidas que las personas pueden tomar para proteger sus datos.
Existe una necesidad creciente de claridad en torno a la divulgación y al consentimiento significativo.
En una era en la que las personas parecen no tener reparos en compartir en línea sus ubicaciones, sus dificultades y sus relaciones, surge una pregunta fundamental: ¿a la gente le importa realmente la privacidad? La respuesta corta es que sí. Una encuesta de 2015 realizada por el Pew Research Center a unos 500 adultos, apenas dos años después de la filtración de Edward Snowden sobre la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, mostró que los estadounidenses tenían opiniones firmes sobre la privacidad y querían tener control sobre quién puede obtener información sobre ellos y qué información se recopila sobre ellos.
De manera similar, una encuesta a más de 1.200 usuarios de internet en Estados Unidos mostró que las personas tienen menos probabilidades de hablar o escribir sobre temas en línea, compartir contenido creado personalmente, interactuar con las redes sociales y ser cautelosas en sus expresiones o búsquedas en internet cuando son conscientes de la vigilancia gubernamental en línea, siendo las mujeres y los adultos más jóvenes los más propensos a sentir ese efecto inhibidor. Además, un análisis de datos de Wikipedia correspondiente a un período de 32 meses alrededor de la filtración de Snowden (después de junio de 2013) también mostró una caída significativa en el número de visitas a las páginas de Wikipedia relacionadas con el "terrorismo", lo que demuestra un efecto inhibidor a largo plazo.
Una perspectiva global sobre la privacidad
La privacidad no es importante solo para los estadounidenses. Existen pruebas de que hay una mentalidad global hacia la privacidad en línea.
Sin embargo, existen preocupaciones divergentes sobre la privacidad entre países. Mientras que las personas del Reino Unido y de Estados Unidos se preocupan sobre todo por la ciberdelincuencia y los ciberataques, las de Alemania, Francia y los países nórdicos están preocupadas por que las organizaciones compartan su información personal y por que sus hijos accedan a contenidos en línea inapropiados.
Sentirse perdido frente a sentirse en control
La mayoría de los estadounidenses considera que tiene poco o ningún control sobre la forma en que el gobierno y las entidades privadas utilizan su información privada.
Aunque algunos piensan que mejorar la protección de su privacidad sería difícil, varias personas han tomado medidas para proteger su información personal, entre ellas limitar la información que comparten en las redes sociales, borrar las cookies, cambiar la configuración de privacidad predeterminada de sus dispositivos y usar un nombre distinto al nombre completo en sus perfiles de redes sociales.
Divulgación y consentimiento
Cuando se enfrentan a la decisión de dar o no su consentimiento, las personas suelen mantener un debate interno de “intercambio de valor” y se preguntan: “¿Cuáles son los beneficios si acepto?” y “¿Cuáles son los riesgos?”. Los usuarios también tienen en cuenta otros factores, como sus experiencias anteriores, la reputación de la empresa detrás de la tecnología, las normas sociales vigentes, si la tecnología supone un cambio radical y cómo afectaría a su estatus proporcionar sus datos personales.
Aunque las políticas de privacidad están diseñadas para informar a los usuarios sobre el tratamiento de sus datos personales, con frecuencia estas son difíciles de localizar y de entender. Con demasiada frecuencia, los usuarios también están expuestos a patrones oscuros que los manipulan para que acepten o que los dejan sin más opción que consentir para poder usar la función en cuestión.
Más recientemente, las organizaciones están siendo obligadas a demostrar que los usuarios han consentido la recogida y el uso de su información personal, que esta divulgación se presenta de manera comprensible y accesible, y que los usuarios tienen derecho a retirar su consentimiento en cualquier momento.
Consentimiento significativo
Debido a las fuerzas culturales y gubernamentales convergentes en juego, los métodos rigurosos para diseñar una experiencia de consentimiento significativa son hoy más importantes que nunca. Una experiencia de consentimiento significativa debe procurar facilitar la comprensión del usuario y evitar la sobrecarga de información, y debe basarse en marcos centrados en el ser humano ya existentes (p. ej., consentimiento informado en línea) e incluir elementos clave como la divulgación, la comprensión, la voluntariedad, la competencia y la aceptación.










