Por qué la participación de las mujeres es esencial para alcanzar los objetivos climáticos mundiales

Female chemical engineer in laboratory develops clean energy storage solutions
More women in STEMM jobs will be a massive help in climate innovation.Image: ThisisEngineering RAEng/Unspla
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  • Más de 125 millones de personas necesitan asistencia humanitaria; las mujeres y los niños representan más del 75%.

  • Las mujeres de los países menos desarrollados desempeñan muchas tareas que requieren energía, por lo que su contribución a la lucha contra el cambio climático es esencial, escriben tres expertos.

  • Desarrollar el talento de las mujeres en las disciplinas STEMM también es esencial para impulsar la innovación climática.

Somos ingenieras y científicas. Somos mujeres, pero, ante todo, somos ciudadanas de este planeta y creemos que es imperativo actuar de inmediato para afrontar la emergencia climática.

La realidad es que el cambio climático afecta de forma distinta a mujeres y hombres. En todo el mundo, especialmente en los países menos desarrollados económicamente , los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático —como las sequías y las inundaciones— tienen efectos más graves en las personas más vulnerables, muchas de las cuales son mujeres. De hecho, de los más de 125 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria, más del 75% son mujeres y niños.

Los debates de la cumbre de la ONU sobre el clima, la COP26, celebrada en Glasgow, reconocieron esta realidad. El Día de Género de la COP26, celebrado el 9 de noviembre, buscó destacar que las voces y la participación de las mujeres son indispensables en la lucha contra el cambio climático.

Los derechos restringidos, la falta de acceso a recursos financieros, educación, formación y tecnología, así como el acceso limitado a los foros donde se toman decisiones políticas, son obstáculos que impiden a muchas mujeres contribuir a la acción climática. Y, debido a estos obstáculos, a menudo se ignora la experiencia de las mujeres que podría ayudar a las comunidades a adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes.

Las tareas que recaen sobre las mujeres en sus comunidades y hogares, como cocinar, lavar y procesar alimentos, suelen requerir calor y electricidad. En muchos países en desarrollo o zonas de conflicto, las mujeres recurren a la leña y el carbón vegetal para disponer de energía asequible para estas tareas. La dependencia forzada de estas fuentes aumenta la deforestación, y expone a las mujeres y sus familias al riesgo de exposición al humo y a los peligros del fuego.

Aunque dirigentes y ciudadanos preocupados de todo el mundo han propuesto utilizar fuentes de energía más limpias, hacerlo no suele ser barato ni fácil. En particular, se abandonan muchas tecnologías nuevas concebidas para abordar este problema porque no se han tenido en cuenta las preocupaciones de sus posibles usuarias, en este caso las mujeres.

Mujeres cocinando y utilizando tecnología para generar energía.Image: Wambui Mwangi
El 80% de todas las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres.Image: Amnistía

Entre estas preocupaciones pueden figurar la incapacidad para mantener la tecnología, el temor a la pérdida de empleos si las comunidades adoptan la tecnología, y los obstáculos religiosos o culturales relacionados con el uso de aguas residuales o combustibles renovables como las heces para generar energía. Estos retos podrían resolverse mucho más rápido si las voces de las mujeres ocuparan un lugar central en el proceso de diseño.

Las mujeres también han encabezado las demandas de reducir los envases y de promover el reciclaje en los hogares. Por ejemplo, las iniciativas para utilizar sistemas rellenables al comprar alimentos y productos para el hogar no pueden prosperar sin que quienes más los utilizan —por lo general, las mujeres— defiendan la idea.

Educación

Otro reto es el persistente escaso desarrollo del talento de las mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEMM), lo que hace que menos mujeres acaben liderando la innovación climática.

Hace un siglo, en el Reino Unido, según documenta la Sociedad de Mujeres Ingenieras, las mujeres con talento eran excluidas activamente de la ingeniería por razón de género. Todavía estamos afrontando hoy ese legado cultural. Por ejemplo, desde hace mucho tiempo es más probable que los padres aspiren a que sus hijos varones, en vez de sus hijas, sean ingenieros.

Dado que la mitad de la población mundial podría verse desalentada a seguir carreras científicas, es más importante que nunca acercar a las mujeres a la ciencia climática, para poder identificar e implementar las mejores tecnologías limpias.

Esto debe ocurrir pronto. Se nos acaba rápidamente el tiempo para abordar la crisis climática. Si seguimos limitando la participación de las personas por su identidad, por ejemplo, por su género, estaremos dejando fuera a algunas de las personas más brillantes y comprometidas, capaces, literalmente, de cambiar el mundo.

Fomentar que grupos más diversos de estudiantes se formen en disciplinas STEMM supone, en parte, identificar y superar los obstáculos que impiden a las niñas acceder a carreras científicas, mediante estrategias de igualdad de género como las propuestas por la iniciativa británica Athena Swan Charter. Pero este es solo el primer paso. Después debemos conservar esa diversidad en la fuerza laboral.

Para ello, es fundamental abordar la arraigada brecha salarial de género a nivel internacional, la brecha salarial de género y, al mismo tiempo, garantizar que las personas cualificadas cuyas carreras se han interrumpido por responsabilidades de cuidados reciban apoyo para reincorporarse a sus profesiones.

Los líderes que se pronuncian sobre estos asuntos pueden tener un profundo impacto en la igualdad de género en el sector climático. Una carta abierta de la campaña por la igualdad de género en el ámbito climático SHE Changes Climate, respaldada por más de 450 líderes ambientales de todos los géneros, puso de relieve y cuestionó la infrarrepresentación de las mujeres en las negociaciones de la COP26.

Esto dio lugar a la creación de la campaña #5050Vision «para garantizar que todas las delegaciones de todas las negociaciones climáticas cuenten con al menos un 50% de representación de mujeres diversas en sus niveles superiores».

Como investigadores, hemos trabajado en programas inclusivos e innovadores como Ingeniería Humanitaria, que anima al alumnado a tener en cuenta aspectos como la igualdad de género y el contexto cultural al diseñar soluciones técnicas para resolver problemas. Los programas como este, que se centran en un impacto social positivo, suelen atraer a grupos de estudiantes con mayor diversidad de género, lo que conduce a mejores resultados.

Liberar el conocimiento y las capacidades de las mujeres de todo el mundo es esencial para crear soluciones al cambio climático equitativas, inclusivas y sostenibles, en beneficio de todos. La inversión en este ámbito debe formar parte integral de los resultados de la COP26. No podemos permitirnos, bajo ningún concepto, perpetuar esta pérdida de talento.

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