Los riesgos para la salud impulsados por el clima podrían costarle a la economía mundial al menos 1,5 billones de dólares en pérdidas por menor disponibilidad de trabajadores entre ahora y 2050, y afectar a la alimentación y la agricultura, el entorno construido, la salud y la atención sanitaria.
Las empresas que invierten en medidas de resiliencia sanitaria, como la cobertura de salud para sus empleados, estarán mejor preparadas para proteger a su fuerza laboral y sus operaciones.
Ampliar las soluciones frente a los efectos del clima en la salud, como los medicamentos estables al calor o los modelos de seguros innovadores, puede ayudar a satisfacer la creciente demanda del mercado y abrir nuevas vías de crecimiento.
El calor extremo perturba ya la vida laboral del 70 % de la fuerza laboral mundial, y contribuye cada año a casi 19 000 muertes y 23 millones de lesiones laborales.
A medida que aumentan las temperaturas mundiales, los riesgos para la salud impulsados por el clima, como el estrés térmico y las enfermedades respiratorias, se están convirtiendo en amenazas críticas para la salud humana y las economías. Las comunidades que carecen de infraestructuras sólidas y de acceso a la atención sanitaria son las más expuestas.
Un nuevo informe del Foro Económico Mundial, elaborado en colaboración con Boston Consulting Group (BCG), explica por qué proteger a la fuerza laboral y a las comunidades frente a los riesgos climáticos para la salud es un imperativo empresarial.
Evalúa los efectos del clima en la salud en cuatro sectores: alimentación y agricultura, entorno construido, salud y atención sanitaria, y seguros.
Sectores económicos críticos entre los más afectados
Los sectores de primera línea e intensivos en mano de obra, como la agricultura, el entorno construido y la atención sanitaria, afrontan los mayores riesgos derivados de los efectos del clima en la salud, con consecuencias en cadena para la seguridad alimentaria, los sistemas de salud y la estabilidad económica.
En la alimentación y la agricultura, los efectos del clima en la salud podrían traducirse en 740 000 millones de dólares en producción perdida y más de 600 000 muertes para 2050, lo que sometería al sector a una fuerte presión y pondría en peligro las cadenas mundiales de suministro de alimentos.
Regiones como el África subsahariana y Asia, donde los pequeños agricultores gestionan el 80 % de las tierras agrícolas, son particularmente vulnerables a estos factores de estrés durante las cosechas. Por ejemplo, los agricultores de Nigeria infectados con malaria no pueden cosechar el 60 % de sus cultivos, lo que reduce el rendimiento y amenaza la seguridad alimentaria regional.
En el entorno construido, se prevé que los efectos del clima en la salud provoquen pérdidas de productividad por valor de 570 000 millones de dólares para 2050 y hasta 120 000 muertes de trabajadores. Se prevé que este sector sea uno de los más afectados por el calor extremo y que represente el 19 % de las horas de trabajo perdidas en todo el mundo a causa del estrés térmico para 2030. Las islas de calor urbanas y las infraestructuras inadecuadas probablemente agravarán estos desafíos en todo el sector.
Mientras tanto, el sector de la atención sanitaria afronta una carga cada vez mayor por las enfermedades impulsadas por el clima; se prevé que los efectos en su fuerza laboral provoquen pérdidas de productividad por valor de 200 000 millones de dólares para 2050.
El aumento de la demanda de los pacientes, que contribuiría a unos costes adicionales de tratamiento previstos de 1,1 billones de dólares para mediados de siglo, sumado a la presión sobre la fuerza laboral, podría desbordar la prestación de atención, sobre todo en regiones que ya presentan carencias de recursos sanitarios.
También se espera que los riesgos climáticos para la salud afecten al sector de los seguros, al provocar un aumento de las reclamaciones médicas, de vida y por accidentes, que podría presionar el capital, elevar las primas y agravar las brechas de cobertura existentes.
Aunque la magnitud de estos riesgos es considerable, las empresas que actúen ahora pueden fortalecer la resiliencia sanitaria a una fracción del coste de una respuesta tardía, protegiendo así la salud humana y la estabilidad a largo plazo.
Impulsar la resiliencia sanitaria puede abrir importantes oportunidades de crecimiento
Abordar los efectos del cambio climático en la salud exige medidas ambiciosas y específicas en sectores clave, pero los beneficios de la adaptación van mucho más allá de reducir las pérdidas. Las empresas que impulsan soluciones innovadoras frente a los efectos del clima en la salud pueden abrir nuevas vías de crecimiento y satisfacer las necesidades de mercados emergentes.
Invertir en cultivos inteligentes frente al clima, adoptar prácticas de agricultura regenerativa y de precisión y proteger a los trabajadores vulnerables puede aumentar los rendimientos y los ingresos, al tiempo que protege las cadenas mundiales de suministro de alimentos.
En el entorno construido, el uso de equipos de protección contra el calor y la modificación de los horarios de trabajo pueden proteger la salud y la productividad de la fuerza laboral. A su vez, invertir en diseño urbano resiliente al clima y en soluciones de infraestructura verde puede mejorar la preparación de los inmuebles frente al cambio climático y permitir aprovechar un mercado en expansión.
En el sector de la salud y la atención sanitaria, desarrollar medicamentos inteligentes frente al clima, ampliar la atención preventiva y modernizar las instalaciones puede fortalecer los sistemas de salud y reducir la carga de morbilidad en condiciones de estrés climático.
Los productos de seguros adaptados, los modelos avanzados de riesgo y los incentivos a los comportamientos preventivos podrían ayudar a cerrar las brechas de cobertura existentes, proteger a las comunidades vulnerables y abrir nuevas oportunidades de crecimiento para las aseguradoras.

Intervenciones rentables en todos los sectores económicos
Además de los cuatro sectores en los que se centra este informe, otros, como las cadenas de suministro y el transporte, el comercio minorista y los bienes de consumo, y la energía, también afrontan distintos grados de riesgo y oportunidad. Las empresas de todos los sectores pueden mitigar los riesgos climáticos para la salud y abrir vías de crecimiento mediante tres tipos de intervenciones:
Iniciativas de protección de los empleados – incluidas medidas de protección de la salud laboral, cobertura sanitaria adaptada al calor y horarios de trabajo modificados para limitar la exposición al calor y a las enfermedades.
Mejorar la resiliencia climática de los sistemas – protegiendo las infraestructuras críticas e implementando sistemas de seguimiento de riesgos y alerta temprana para anticipar y mitigar las alteraciones de los servicios de salud.
Productos, servicios y participación comunitaria – ampliando la oferta de productos que protegen la salud, informando a los trabajadores y las comunidades, y estableciendo planes de preparación.
Aunque estas intervenciones tienen una aplicación amplia, cada sector económico experimenta de manera distinta los riesgos y las oportunidades relacionados con el clima y la salud. Adaptar las intervenciones a los desafíos y las funciones económicas específicos de cada sector es esencial para crear estrategias de resiliencia eficaces.

Un momento decisivo para impulsar un crecimiento sostenible
El argumento económico para integrar la resiliencia sanitaria en la estrategia empresarial es claro. Retrasar la adaptación puede provocar pérdidas de productividad crecientes, interrupciones en las cadenas de suministro y responsabilidades financieras.
Invertir pronto y de forma proactiva en resiliencia sanitaria conduce a la estabilidad, la innovación y el crecimiento a largo plazo.
Cada líder empresarial e inversor tiene una oportunidad única de proteger a su fuerza laboral y a las comunidades y economías de las que depende. Proteger la salud de la fuerza laboral y de los consumidores es un imperativo estratégico, fundamental para prosperar en un mundo cada vez más cálido.



